Colectivos independentistas y antisistema han increpado este martes al candidato a la alcaldía de Barcelona, Manuel Valls, cuando presidía un acto sobre seguridad en el barrio del Raval. Aunque no han participado directamente en el escrache, miembros de la CUP y de Podemos han estado presentes durante los momentos de tensión.

Se trata del primer escrache que sufre el candidato apoyado por C’s, partido que en los últimos dos años se ha convertido en blanco de los ataques del independentismo junto a PP y PSC. El pasado fin de semana, la portavoz nacional y líder naranja en el Parlament, Inés Arrimadas, sufrió también un escrache durante una visita en Premià de Mar (Barcelona), donde igual que hoy Valls fue increpada y acusada de “fascista”.

Ante los abucheos y pitos, Valls se ha negado a suspender el acto alegando que “una minoría” no le iba a impedir hacer campaña. En alusión a Vox, ha replicado refiriéndose a los independentistas que “estos que denuncian el fascismo son los que provocan el fascismo” y que los organizadores del boicot “nos ayudan porque demuestran lo que la gente no quiere”, a lo que ha añadido que las amenazas e insultos “no me dan miedo”.

Se trata del primer acto del candidato hispano-francés en la capital catalana en un espacio abierto, como parte de las actividades de campaña de cara a las elecciones municipales del próximo año. Valls ya había protagonizado dos actos en Barcelona, el anuncio de su candidatura y la presentación de su libro junto al Premio Nobel Mario Vargas Llosa, pero los dos se produjeron en espacios cerrados.

El escrache había sido convocado en redes sociales por organizaciones separatistas, que han acudido al evento con esteladas, pancartas y silbatos. A los manifestantes independentistas se ha unido una decena de prostitutas en protesta contra Valls, pese a que el programa de seguridad presentado hoy por el ex primer ministro francés no menciona la prostitución.

Valls había escogido la plaza Salvador Seguí, en el corazón del Raval de Barcelona, por ser epicentro de la crisis de los narcopisos que en los últimos meses han facilitado la extensión del tráfico de drogas en el casco antiguo de Barcelona. Una crisis que Ayuntamiento y Generalitat intentaron zanjar con una macro operación policial hace un mes, pese a lo cual los vecinos siguen denunciando la existencia de narcopisos.