Política

Macron pide un nuevo pacto social y anuncia subidas de impuestos a grandes fortunas

El presidente galo anuncia que subirá 100 euros el salario mínimo, así como un aumento de las pensiones para frenar la revuelta de los 'chalecos amarillos'

Manifestantes de los "chalecos amarillos" bloquean el acceso a una refinería de petróleo de Frontignan (Francia).

Manifestantes de los "chalecos amarillos" bloquean el acceso a una refinería de petróleo de Frontignan (Francia). EFE

Tres semanas después del inicio de los graves disturbios de París, el presidente francés Emmanuel Macron se ha dirigido a los franceses este lunes para anunciar medidas sociales que calmasen las violentas protestas de los ‘chalecos amarillos’, que ya han dejado 135 heridos y 1.700 detenidos en el país.

En este contexto, el presidente galo ha anunciado en el Elíseo una subida del salario mínimo de 100 euros al mes -ahora ronda los 1.400 euros- y un aumento de las pensiones mínimas para 2019. También ha adelantado mejoras fiscales para trabajadores y otros grupos sociales, con disposiciones como que las horas extra estén libres de impuestos; alentar a los empresarios «que puedan» a pagar a sus asalariados una prima de fin de año también sin tributos; o eliminar el impuesto de Contribución Social Generalizada (CSG) a pensionistas que ganen menos de 2.000 euros al mes.

Sin embargo, no ha aceptado reinstaurar el impuesto sobre la fortuna (ISF) para los que tuvieran un patrimonio neto imponible superior a los 1,3 millones de euros y que fue sustituido por un impuesto sobre la fortuna inmobiliaria (IFI).

«Queremos una Francia donde se pueda vivir dignamente de su trabajo», ha dicho Macron, al tiempo que ha condenado los disturbios porque «cuando la violencia se desencadena, la libertad cesa». «Los acontecimientos de estas semanas han desestabilizado la nación» pero «las reivindicaciones no legitiman la violencia», ha dicho.

La batería de medidas decretadas por el «estado de emergencia económico y social» van dirigidas, por tanto, a frenar la «cólera» y el «caos» de las últimas semanas y ha pedido unidad y diálogo «al Gobierno y al Parlamento» para poder llevarlas a cabo.

El movimiento de los chalecos amarillos surgió, sin estar ligados a partidos o sindicatos, a mediados del mes de noviembre gracias a las redes sociales. Desde entonces se han vivido constantes episodios de tensión en las calles de París que llevaron al presidente galo a retirar la subida de los impuestos de los carburantes para enfriar las calles, una medida que, sin embargo, no sirvió para apaciguar las reivindicaciones, ya que este último fin de semana han continuado las protestas y las detenciones.

El mea culpa de Macron

Durante una comparecencia que ha durado 13 minutos, Emmanuel Macron ha entonado el mea culpa y ha asumido «responsabilidades» por la grave crisis social que asola Francia y que ha puesto en jaque su quinquenato, rompiendo así con las críticas recibidas por el polémico tono arrogante que ha caracterizado su primer año de mandato.

De hecho, ha reconocido que sus palabras «han herido a algunos» en el pasado, y ha considerado justificado el descontento que han provocado las protestas.

Además, el mandatario ha lamentado que haya podido «dar la sensación» de que las reivindicaciones sociales no eran «mi problema» y  ha pedido disculpas por no haber sido capaz de «dar respuestas» a los problemas de los franceses.

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