«El día 12 hay huelga y nosotros también la haremos». Sectores de los Mossos d’Esquadra están promoviendo una «gripe azul» para sumarse a la huelga de funcionarios de la Generalitat convocada este miércoles por los sindicatos mayoritarios. «Por nuestros derechos, pero sobre todo por nuestra dignidad», advierten los promotores de ese paro encubierto, hartos de la falta de apoyo del Govern a la policía autonómica. Unas amenazas que han llevado hoy al conseller de Interior, Miquel Buch, ha rebajar el tono en una reunión con los responsables policiales, a los que ha asegurado que no se producirá la «purga» reclamada por Quim Torra y la CUP tras las cargas del 6 de diciembre.

En una reunión mantenida en la central de los Mossos en Terrassa Buch se ha disculpado ante los comisarios por «las informaciones publicadas este fin de semana que han podido generar confusión o malestar en el cuerpo». En este contexto, el conseller ha asegurado que su prioridad «es defender al cuerpo y mantenerlo fuera de cualquier debate partidista y del foco mediático» y ha asegurado que no habrá cambios en la cúpula de los Mossos.

Buch se disculpa con los comisarios y descarta cambios en la cúpula de los Mossos, pese al ultimátum de Torra

Así, Buch ha zanjado sin ceses la crisis abierta el viernes por el presidente de la Generalitat, que planteó un ultimátum a Interior para depurar de la dirección de los Mossos a los responsables de las cargas en Girona y Terrassa. «Si hay cambios en la estructura» ha asegurado el conseller ante sus subordinados, «será una decisión interna que responda a necesidades estructurales y atendiendo a criterios profesionales y objetivos». El conseller ha reconocido además que el dispositivo organizado para evitar choques entre las manifestaciones de Vox y grupos independentistas adicales fueron «globalmente correctos» aunque ha pedido analizar los hechos y tomar «las medidas necesarias ante actuaciones que no se ajusten» a los protocolos policiales.

El portavoz del sindicato SAP-Fepol, Toni Castejón ha dejado claro estos días en diversos medios el profundo malestar que recorre el cuerpo policial después de que el presidente de la Generalitat, Quim Torra, cuestionara la actuación de los mossos a raíz de una denuncia de la CUP. La diputada María Sirvent denunció haber sido herida por un proyectil de foam -sustitutos de las pelotas de goma tras su prohibición en Cataluña- durante los disturbios del jueves en Terrassa. Una tensión agravada por la exigencia de Torra al conseller de Interior, Miquel Buch, de que «depure» la cúpula de los Mossos, y especialmente la dirección de las unidades de intervención de la Brigada Móvil (Brimo) y la ARRO.

 

Torra y Buch se reunieron ayer por espacio de algo más de dos horas en el Palacio de Pedralbes de Barcelona para tratar esa exigencia, que el conseller de Interior ha conseguido posponer por lo menos hasta que Torra abandone sus dos días de ayuno y retiro en el Monasterio de Montserrat, en apoyo a la huelga de hambre de los presos independentistas. Un encuentro del que la Generalitat no dio información oficial ayer, pero que fuentes internas han explicado como una reunión de tanteo a la espera de la reunión del Consell Executiu de mañana.

Entonces Torra, Buch y el resto del Govern deberá debatir cómo afrontar la huelga de funcionarios de la Generalitat convocada para el miércoles por los sindicatos mayoritarios. Una huelga a la que oficialmente no pueden sumarse los mossos. Sin embargo, diversos colectivos sindicales del cuerpo están animando a los agentes a realizar una huelga encubierta bajo el lema de «12-D gripe azul».

Si no se da una rectificación inmediata, el día 21 de diciembre nos volveremos a quedar en casa y que entren hasta la cocina del Parlament» amenazan fuentes policiales

«Por nuestros derechos, pero sobre todo por nuestra dignidad. El señor Torra y el señor Buch podrán disfrutar el día 12 de una jornada de reflexión sin mossos y a ver qué camino quieren escoger con nosotros, si el respeto o la confrontación total. Si no se da una rectificación inmediata, el día 21 de diciembre nos volveremos a quedar en casa y que entren hasta la cocina del Parlament, veremos entonces si quieren mossos o no» reza el mensaje de whatsapp que se transmite estos días entre grupos de la policía autonómica, hastiada por la falta de apoyos de sus responsables políticos.

En este contexto, Castejón ha asegurado hoy que la policía autonómica no ha intervenido este fin de semana para impedir los cortes de diversas carreteras catalanas porque nadie desde el Govern ni la dirección policial dio la orden de intervenir. El sábado, los CDR de Tarragona cortaron la circulación en la autopista AP-7 durante 15 horas, sin que los mossos hicieran nada por impedirlo, y ayer domingo levantaron las barreras de los peajes de esa vía en Hospitalet del Infant, Martorell y La Roda, además de las barreras de la AP-2 en Sosa y Alfés (Lleida) y los tres de la C-16 en Manresa, Les Fonts y Vallvidrera (Barcelona).

En declaraciones a Ser Cataluña, Castejón ha explicado que «el sábado y el domingo quienes debían responder del mantenimiento del orden público son el conseller de Interior y el President» tras la polémica abierta por Quim Torra y su titular de Interior, Miquel Buch, al cuestionar la actuación de la policía autonómica para disolver las manifestaciones de CDR en Girona y Terrassa. «Si no llegó la orden de intervenir, no se actúa» ha concluido Castejón para rechazar cualquier responsabilidad de los uniformados en la inacción ante la ocupación de vías de circulación básicas en la operación retorno del puente de la Purísima.