El primer ministro belga de origen francófono, Charles Michel, ha presentado su dimisión este martes días después de la salida del Gobierno de los independentistas flamencos del N-VA, máximos aliados del procès catalán y amigos del ex president Carles Puigdemont. «Tomo la decisión de dimitir y de acudir al Rey inmediatamente», ha declarado Michel ante la Asamblea Federal.

La salida del N-VA por la firma del Pacto de Marrakech, el Primer Pacto Mundial para la Migración que incluye cuestiones como una protección mínima al inmigrante sin papeles así como aprovechar los beneficios económicos de los movimientos migratorios por parte de países receptores. Tras dimitir, Charles Michel se ha dirigido a Laeken, sede del Palacio Real (el Rey es el encargado de nombrar Ejecutivo).

Inestabilidad política

Pese al conflicto catalán y las tensiones con la extrema derecha flamenca -que desfiló contra el Pacto el domingo y contó entre los asistentes con el ex polémico ministro del N-VA Theo Francken-, las caídas de los Ejecutivos son bastante frecuentes en Bélgica. País dividido en tres regiones políticas, solo se puede votar a partidos francófonos o flamencos en la región bruselense. En el resto (Flandes, Valonia) solo hay una adscripción lingüística, ya sea holandés o francés.

Esto hace que la inestabilidad sea mayor al concurrir muchos partidos en el espectro político. Charles Michel llevaba como primer ministro desde el 11 de octubre de 2014, un periodo relativamente largo para las costumbres nacionales.