Lo de Mariano Rajoy en la convención ideológica del PP ha tenido más de charla casi intrascendental que de acto político. El ex jefe del Ejecutivo, recibido en pie por los asistentes a este cónclave, ha conversado con la presidenta del Congreso de los Diputados y gran amiga, Ana Pastor. Se trataba de hacer un repaso de los treinta años de la refundación del PP, aunque lo que ha dicho con más carga política es que “no es bueno el sectarismo ni los doctrinarios en ninguna faceta de la vida, ni en política tampoco”, otra advertencia, quizá, a Santiago Abascal y su partido, Vox cuya sombra planea por la convención del “rearme ideológico”.

Lo demás ha sido la confesión de que “he tenido momentos en los que lo he pasado francamente mal, pero, dicho esto, me quedo con lo bueno. Lo repetiría, pero quitaría algunas cosas. Tengo la suerte de que todas las cosas malas que me pasan en la vida las olvido, lo que es muy importante porque vives feliz”.

Rajoy ha roto con la que fue la tónica de su antecesor, José María Aznar, siempre tan dado a ponerle deberes y reconvenirle. Nada de eso ha hecho con Pablo Casado, al que sólo ha aludido para darle las gracias por invitarle a intervenir. Todo ha sido muy marca Rajoy. Ha recordado su pasado cuando comenzó pegando carteles, o cuando llevó la luz a alguna aldea gallega y, sobre los cambios experimentados en España en estos últimos 30 años, se ha sacado una estadística sobre esperanza de vida, niveles de natalidad y hasta kilómetros de autovía.

Algo más serio se ha puesto ante la pregunta que le ha formulado Pastor respecto a qué significa la Constitución para España. “Ha sido democracia, libertad, derechos humanos, cohesión social. Nos ha llevado a Europa y nos ha dado un lugar en el mundo”. En definitiva, los mejores años de la historia de España”.

“Todos podemos hacer un tocho de reforma de la Constitución”, dice Rajoy

Tras hablar de los “intelectuales de baja estofa” ha expresado sus reservas a una reforma constitucional bajo el argumento de que “estaría bien que nos dijeran qué hay que reformar, dejar de lado las ocurrencias y los brillantes análisis jurídicos. Todos podemos hacer un tocho de reforma de la Constitución, pero hay que ver con qué apoyos contamos”.

Tras afirmar con ironía que “a estas alturas de mi vida de tertuliano no voy a acabar ni voy a intentar competir con nadie” ha defendido que “el papel del PP ha sido absolutamente decisivo. Ha estado en los pactos autonómicos; ha sido pilar decisivo en al lucha contra el PP; ha defendido la unidad de la nación española aunque haya gente que quiera dar lecciones y lideró al creación de empleo”.

Se ha notado la complicidad que hay entre Rajoy y Pastor. De hecho, el ex presidente del gobierno intervenía en esta convención arropada por su amiga, en una cita que le ha servido a modo de desagravio dado que ha sido recibido entre vítores de los asistentes a la cita y puestos en pie. Bien es cierto que habrá que esperar al “aplausómetro” de mañana, cuando sea José María Aznar el que intervenga en el cónclave popular tras la reconciliación que ha facilitado la presidencia de Pablo Casado.