El Ayuntamiento de Santiago de Compostela ha perdido el pleito que mantenía con los nietos de Franco respecto a las dos estatuas del Maestro Mateo que formaban parte del Pórtico de la Gloria de la Catedral y cuya titularidad les reclamaba al considerar ilegítima su posesión. El Consistorio se ha apresurado a anunciar que recurrirá en apelación para incorporar las estatutas al patrimonio público.

En una sentencia fechada el pasado 8 de febrero, a la que ha tenido acceso este diario, el Juzgado de Primera Instancia 41 de Madrid desestima íntegramente la demanda que el Ayuntamiento compostelano interpuso contra Carmen, Jaime, Aránzazu, José Cristóbal, María del Mar y María de la O Martínez-Bordiú Franco y contra la sociedad Pristina SL por las estatuas de Abraham e Isaac, adquiridas por el Consistorio gallego al conde de Ximonde el 4 de junio de 1948 por 60.000 pesetas y que habrían sido retiradas de la Catedral con ocasión de una reforma.

Según el testimonio de la demandante, las obras de arte se las regaló el alcalde a la esposa del dictador en 1954 tras una visita a la ciudad con motivo de la celebración del Año Santo Xacobeo y de que Carmen Polo las viera en el Palacio de Raxoi, sin que se tramitara expediente administrativo alguno. El Ayuntamiento asegura que las estatuas se enviaron al Pazo de Meirás y que, posteriormente, la familia Franco las colocó en la Casa Cornide, ubicada en A Coruña y también de su propiedad.

La versión que defienden los nietos de Franco es completamente diferente. Los herederos del dictador sostienen que su abuelo compró las piezas a un particular, actuando un anticuario como intermediario de la operación.

Entre los motivos alegados en el pleito para que se desestimara la demanda, los familiares consideraban que el Ayuntamiento no podía defender que las estatuas tuviesen naturaleza de bienes de dominio público afectas a un servicio público al no haber sido incapaz de acreditar que las mismas le hubiesen sido entregadas físicamente por el vendedor. Con todo, en el supuesto de que se considerase que hubo posesión efectiva por parte de la Administración local, los herederos consideran que ésta estaría reconociendo de forma expresa la entrega de las piezas a los herederos del dictador incumpliendo lo pactado con el vendedor: que las estatuas formaran parte siempre del patrimonio de la ciudad, fijándose una indemnización de 400.000 pesetas en caso de incumplimiento.

La juez critica la “orfandad probatoria” del Consistorio: se basa en un informe de un perito que alude a testimonios recogidos 31 años antes

En la sentencia, la magistrada Adelaida Medrano concluye que el Ayuntamiento no ha llegado a identificar las estatuas, ni ha probado que tomó posesión tras la firma de la escritura de compraventa (4 de junio de 1948), ni ha acreditado la afectación al uso o servicio público de los objetos desposeídos.

“Resulta realmente sorprendente que la actora siga defendiendo que las estatuas eran ya poseídas por la Corporación en la fecha de la firma notarial de la escritura (hipótesis no probada que postula) y que sin embargo nada de ello se diga en la propia escritura, cuando parece lógico que a este extremo debiera hacerse referencia como correlativo a la afirmación hecha por el vendedor de que ya había recibido con anterioridad la mitad del precio”, argumenta.

La juez censura la “orfandad probatoria” del Ayuntamiento de Santiago de Compostela y no concede valor alguno al informe pericial aportado por la demandante, al ser incapaz de precisar la fecha en la que las esculturas se incorporaron al patrimonio municipal y de localizar el documento que precisara el destino que se les dio.

Ubicación de las estatuas

“El perito habló supuestamente con los testigos de referencia 31 años antes de la fecha de elaboración de su informe, lo que priva de verosimilitud a la pretensión de acreditar la presunta ubicación de las estatuas, resultando sorprendente que se solicite de este Juzgado la credibilidad probatoria de un dictamen cuyo objeto fue estudiado por su autor 31 años antes de ser elaborado, y causando todavía una extrañeza mayor que el perito de la actora pueda recordar en 2017 lo que le manifestaron 31 años antes unas personas de determinada edad acerca de la ubicación presunta de las estatuas, cuando ni siquiera en aquel momento podía conocer o intuir que le iba a ser encargada la presente pericia en una acción reivindicatoria”, añade.

La titular del Juzgado de Primera Instancia 41 de Madrid llama la atención por el hecho de que el Ayuntamiento no paliase la “ausencia probatoria documental” con indicios de que las piezas se recibieron y se colocaron en una ubicación determinada, como el inventario municipal de bienes. También echa en falta “como medio de prueba” que se hubieran aportado fotografías de la escalinata del Palacio de Raxoi en la que -según defiende- permanecieron las estatuas desde el 4 de junio de 1948 al 25 de julio de 1954.

El alcalde anuncia recurso: “Perdimos la primera batalla, pero no damos por perdida la guerra de recuperar para lo público su patrimonio”

“Esta nueva ausencia documental (…) impide a este órgano tener por probado que las estatuas fueran recibidas realmente por el Ayuntamiento, y que las mismas fuesen un bien de dominio público por estar adscritas a algún servicio público, ya que la repetición de una hipótesis fáctica por parte de la actora en diferentes momentos de su relato de hechos (recepción real de las estatuas y su emplazamiento en una escalinata del Palacio de Raxoi) que no va acompañada de los mínimos medios de prueba, no convierte su mera hipótesis en una verdad contrastada e inatacable, cuando todo su bagaje probatorio es una prueba pericial en la que el perito dice haber hablado con testigos de referencia 31 años antes, sin identificarlos en absoluto”, apostilla.

En declaraciones a Europa Press, el alcalde compostelano, Martiño Noriega, ha anunciado que interpondrán recurso ante la Audiencia de Madrid y que seguirán adelante con su pretensión de recuperar las dos estatuas del Maestro Mateo. “Perdimos la primera batalla, pero no damos por perdida la guerra de recuperar para lo público su patrimonio”, ha declarado.