La exdiputada y miembro del Secretariado Nacional de la CUP, Mireia Boya, ha anunciado este viernes que renuncia a su cargo como consecuencia de una «agresión psicológica continuada» en el seno del partido que le ha provocado «una gestión emocional complicada, todavía abierta». Boya sitúa este presunto episodio de acoso por parte de un compañero de partido durante su etapa como diputada en el Parlament de Cataluña, en los años 2016 y 2017.

«Todo lo que pasó durante aquellos tiempos difíciles y complejos, en los que la prioridad era el referéndum, y todo lo que ha venido asociado a la represión del Estado, me ha causado problemas de salud que he escondido bajo una coraza que me fabriqué a medida», explica la exdiputada en su comunicado.

«Ahora, cuando he tenido que coincidir de nuevo con esta persona, en mis tareas como miembro del Secretariado Nacional, y con el recuerdo de aquellos comportamientos agresivos y roles de poder, pese a pedir evitarlo, he visto con tristeza como en las organizaciones tendemos a darle la vuelta a las prioridades, a olvidarlas y a hacer periférico lo que realmente importa y no paramos de repetir: las personas y los cuidados», abunda, deslizando que el partido no accedió a evitar que coincidiera en su puesto con una persona con la que previamente había tenido problemas graves.

«Me voy consciente de dejar el reto colectivo de mejorar la gestión de las agresiones machistas», continúa Boya en su texto, en el que asegura que «cualquier proyecto de futuro, de país, que no se sustente sobre esta base, creo sinceramente que fracasará». Mireia Boya, nacida en Francia, es una de las militantes más activas de la CUP en la calle y en las redes sociales y actualmente se encuentra procesada por un delito de desobediencia en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

La respuesta de la CUP

El partido ha reaccionado rápidamente con un comunicado en el que dice «lamentar la dimisión de Mireia Boya y las causas que la han motivado». «Agradecemos todo el trabajo hecho por Mireia por nuestra organización, primero como diputada y más tarde como miembro del Secretariado Nacional».

Sobre el caso concreto de la agresión denunciada por Boya, «la Comisión Feminista de la CUP ha registrado la denuncia en el momento en que se ha formalizado a través de los canales establecidos, tal y como se ha hecho con los casos que se han gestionado en el último año y medio». «Reiteramos nuestro compromiso de seguir trabajando para garantizar espacios seguros y libres de violencias. Necesitamos seguir aprendiendo de las carencias y contradicciones que todavía tenemos como organización feminista ya que, desgraciadamente, no podemos dejar de reconocer que no somos impermeables a un sistema patriarcal que atraviesa nuestras vidas y nuestras prácticas militantes».