El expresident Artur Mas ha reconocido hoy que no descarta volver a encabezar las listas de la ex convergencia como candidato a la Generalitat, aunque ha asegurado tener reticencias. Mas lo ha dicho en declaraciones a Catalunya Radio, dos días después de reunirse con Carles Puigdemont en Waterloo para analizar el futuro del espacio de JxCat y el PDeCat, partido que sigue presidiendo Puigdemont. El próximo febrero concluye la inhabilitación impuesta a Mas por la organización del referéndum del 9N y a partir de esa fecha el ex líder de CDC podrá volver a concurrir a unas elecciones autonómicas. De ahí el interés de no pocas voces en el entorno ex convergente por apuntar a la próxima primavera, y no a otoño, inmediatamente después de la sentencia del juicio al procés. para convocar nuevas elecciones autonómicas.

«No me he cerrado nunca con un ‘no rotundo'» ha apuntado Mas, «pero en condiciones mínimamente normales mi rol no es volver a presentarme a unas elecciones al Parlament», así que «la balanza está más inclinada para el no que para el sí», ha dicho Mas en una entrevista en Catalunya Ràdio. «Si me pregunta si tengo las ganas, la respuesta es no» ha añadido el dirigente nacionalista, quien sin embargo se ha declarado «comprometido» con el proyecto independentista. «Estoy comprometido, no tengo ganas y no sé que pasará» ha concluido.

Respecto a las conclusiones de la reunión en Waterloo con Puigdemont, Mas ha señalado que JxCat tiene que dejar de ser «una marca» para convertirse en un partido y realizar esta refundación «no más allá del otoño», para estar preparado para la sentencia del juicio en el Tribunal Supremo a los líderes del procés y todas las eventualidades que puedan ocurrir entonces. Mas se ha declarado partidario de hacer efectiva la confluencia en JxCat con el PDeCat y ha subrayado que en ese nuevo partido Puigdemont va a ser presidente, «o lo que él quiera ser».

Pero ha rechazado que el PDeCat deba desaparecer en una nueva refundación del espacio posconvergente sino que puede ejercer, junto con la Crida Nacional per la República, como agente «progenitor» de JxCat como partido.

Elecciones anticipadas

Mas se ha referido también a esta posibilidad para advertir contra un adelanto electoral prematuro. «Antes de poner en riesgo la mayoría independentista me lo pensaría», ha advertido, «convocar elecciones es el recurso más fácil pero a veces lo más fácil no es lo más recomendable». El propio Mas convocó elecciones en 2012 aupado por la primera gran Diada independentista, convencido de que obtendría el respaldo suficiente para forzar a Mariano Rajoy a negociar un concierto para Cataluña, y el resultado fue que CiU perdió 12 escaños y pasó a depender de ERC.

En este sentido, ha indicado que con unas elecciones existe el riesgo de «perder la mayoría» soberanista en el Parlament, por «frágil» que pueda ser en este momento.

Durante la última semana, Quim Torra se ha reunido con los líderes de ERC, PDeCat, CUP y Comunes, además de las entidades independentistas Òmnium y ANC para consensuar la «respuesta unitaria de país» que quiere dar a una eventual condena contra los líderes del 1-O juzgados por el Supremo. Respuesta que podría traducirse en una nueva convocatoria de elecciones presentadas como «plebiscitarias» sobre la sentencia del Tribunal Supremo.

Ha admitido, además, que prefiere un Gobierno que quizá «no ponga soluciones» a Cataluña pero que no la «arrase», en alusión al PSOE y Unidas Podemos, que otra alternativa en La Moncloa que sea «hostil» y aplique un «155 permanente», en referencia a PP, Ciudadanos y Vox.