Las llaves abrieron la puerta y ayer María Chivite la cruzó. Eran las 19.20 horas del 2 de agosto de 2019; día 1, comenzaba el Gobierno de la primera presidenta de Navarra del PSN. Han pasado 24 años desde que el anterior Ejecutivo socialista navarro, de mal recuerdo para Ferraz, salió por la puerta de atrás bajo sombras y condenas por corrupción. Ahora Chivite (Cintruénigo, 1978) tiene el sillón, pero no las riendas. No todas. Además de haber tenido que compartir el poder con Geroa Bai y Podemos para conformar un Ejecutivo tripartito, el manojo de llaves que le despejó el camino hacia el cetro presidencial no lo maneja ella. Tampoco ninguno de sus socios de Ejecutivo.

La llave de su Gobierno la guarda con celo el incómodo aliado que jamás quiso tener pero que ayer le aupó con amenazas y advertencias de dejarle caer en cualquier momento si no recorre el camino deseado. Y en la izquierda abertzale continúan haciendo gala de cumplir siempre lo que dicen.

“Si es presidenta es gracias a nuestra abstención, no lo olvide”, le recordó durante el Pleno de Investidura la portavoz de la izquierda abertzale, Bakartxo Ruiz. Aquel dedo acusador, esgrimido desde la tribuna por quien se presentó como un apoyo coyuntural, frágil y lleno de “desconfianza” hacia un PSN que forma parte del “Régimen del 78”, -le reiteró una y otra vez- le exigirá “hechos” y no palabras. De no encontrarlos, la puerta puede volver a cerrarse.

Bildu tiene diseñada la transformación cultural, administrativa y social de una Navarra ‘confederada’ en Euskal Herria

Bildu quiere esculpir la Navarra de María Chivite y le marcó el camino minutos antes de desbrozárselo con cinco abstenciones… y dos noes. Lo hizo insistiendo en que cualquier iniciativa tendrá que negociarla y dialogarla con ellos, y recordándole de nuevo que “está en nuestra mano”.
Convivir en minoría, bajo la amenaza de Bildu a su izquierda será complicado. Hacerlo con el rechazo furibundo a su derecha de un líder de la oposición, Navarra Suma, que contempla el nuevo Ejecutivo tripartido PSN-Geroa Bai-Podemos, en términos de “traición”, “indignidad”, “la madre de todas la infamias” o “abdicación del consenso moral español”, aún más.

«Ni un paso atrás»

Ahora la izquierda abertzale navarra se sabe fuerte. El propio Arnaldo Otegi aseguró que serán determinantes, que tendrán capacidad para “inclinar la balanza” del Gobierno tripartito de Chivite. Bildu ya ha anunciado que acudirá al Parlamento de Navarra para continuar la senda “del cambio” que inició junto a Uxue Barkos en su gobierno abertzale. La Navarra social y económica que quiere se asemeja en mucho a la que quiere impulsar el PSN, pero está en las antípodas en la cuestión clave que la izquierda abertzale no está dispuesta a relajar, la identitaria: “No queremos ni un paso atrás”, advirtieron a Chivite.

La Navarra que quiere seguir construyendo Bildu -tras la legislatura que ahora termina- se describe en una suerte de imitación a la vecina Euskadi. En ella también se contempla una inmersión lingüística generalizada en euskera, tanto en la Administración como en el modelo educativo. Como en el País Vasco, se prevé activar un proceso para dar forma a un nuevo estatus político navarro, un encaje “de igual a igual con España, como el que aspira a aprobar Urkullu. Incluso se contempla someterlo a una consulta con la ciudadanía.

La Comunidad foral de la izquierda abertzale contempla procesos idénticos a los implantados en Euskadi

En la Navarra soñada de la izquierda abertzale, la Comunidad Foral tiene su propia policía integral, sin presencia de Guardia Civil ni Policía, su modelo propio de Justicia o su Régimen Económico de la Seguridad Social. Y no son proyectos a largo plazo, los de Arnaldo Otegi se los han planteado para ponerlos en marcha en la legislatura que ayer dio comienzo tras la elección de Chivite como presidenta foral.

Proceso soberanista

Contentar a Bildu requerirá además contribuir a acelerar el proceso de euskaldunización en Navarra. Bildu quiere que el mandato de Chivite sea el del impulso a una profunda transformación del modelo educativo, primando la presencia del euskera o el blindaje de las ikastolas, el de la promoción de una “cultura vasca” en Navarra. También el de la paralización de proyectos clave para la Comunidad Foral, como el Tren de Alta Velocidad.

La líder del PSN, María Chivite, en el Parlamento de Navarra.

La líder del PSN, María Chivite, en el Parlamento de Navarra. MIKEL SEGOVIA

Pero no serán estos los mayores enfrentamientos programáticos que puedan complicar la vida a la presidenta Chivite y su relación con su “socio prioritario” y externo, en palabras de Bildu. La coalición abertzale se ha propuesto “acelerar” el cambio que ya inició el anterior Ejecutivo de Barkos, del que formó parte. Y en su lista de urgencias figura el verdadero motor de toda su política: la ‘Vía Navarra’.

El líder de Navarra Suma se ha cansado de recordar a la ya presidenta que el respaldo de Bildu no será gratuito. También Bildu se lo ha subrayado. Estas son sólo algunas de las facturas que la izquierda abertzale pueda querer cobrarse en su ansia por modelar la Navarra de la presidenta María Chivite para no emplear las llaves que “abren y cierran puertas”.

La ‘vía Navarra’. Para los de Otegi, Navarra tiene pendiente su “proceso de democratización”, o lo que es lo mismo, de autodeterminación. En Bildu sitúan al PSN junto a UPN como parte de “las fuerzas del Régimen”, como gustan definirles. A ellas adjudican un discurso “exclusivista de navarridad” que no comparten. Para la coalición abertzale, la Comunidad Foral es pieza esencial y simbólica de su Euskal Herria soñada. Y la construcción de ese ideal cultura para transformarlo en una realidad administrativa integrada por Euskadi, el País Vasco Francés y la Comunidad Foral, ha comenzado.

Una construcción que tienen perfectamente ideada y que no contemplan iniciar con una “anexión” del País Vasco, como alertan las formaciones constitucionalistas. La formula es otra: la ‘vía Navarra’, como la denominan. Se basa en hacer confluir procesos de autodeterminación similares en Navarra, Euskadi e Iparralde, cada uno con sus tiempos y mecanismos. Procesos de autodeterminación autónomos que en un futuro confluyan voluntariamente en la gran Euskal Herria, “sin anexión, sin fracturas sociales internas sin jerarquizaciones”, señalan en un documento interno los de Otegi.

Bildu fija esta legislatura, la del Gobierno de Chivite, como esencial para la consecución de esa “Nafarroa con soberanía plena” en una “Euskal Herria confederal y republicana”. Para ello el primer paso es que la Comunidad Foral sea reconocida como un sujeto político con derecho de decisión y capacidad para fijar su propio estatus “jurídico y político”. Después vendrá la definición de su propia arquitectura institucional, su modelo económico y social y su marco “de relaciones con los otros territorios vascos o sus relaciones actuales con el Estado español”.

La Disposición Transitoria Cuarta se arrincona por buscar sólo ‘la anexión a Euskadi’ y se opta por la autodeterminación propia

Reconocido ese derecho, el debate sobre el futuro de la Disposición Transitoria Cuarta de la Constitución –que establece mecanismos para una posible anexión al País Vasco- quedaría arrinconado y casi anulado, “no es algo prioritario”, asegura Bildu. Esa disposición constitucional sólo se enarbola como justificación, como razón para acreditar que su mera existencia revela que la relación Euskadi-Navarra es “un asunto sin cerrar”. La izquierda abertzale navarra no contempla, por tanto, fórmulas de integración” sino de “confederación” con otros territorios, como el País Vasco.

Consulta soberanista. El socio “prioritario” de Chivite contempla ya la celebración de una consulta. Sus ideólogos están dispuestos a poner sobre la mesa el debate en torno a la necesidad de abrir en los próximos años “un proceso participativo” para modificar el Amejoramiento Navarro, la Ley Orgánica de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra (LORAFNA). La intención es incluir en él cauces de consulta para que la ciudadanía decida sobre el nuevo “Estatus político” que debería tener Navarra.

Sería el que determinara la relación que tendrá con Euskadi y con España. Completado ese debate parlamentario sobre la reforma del Amejoramiento, la norma que a modo de Estatuto de Autonomía rige en Navarra, el cronograma diseñado por Bildu prevé su sometimiento a una consulta ciudadana para el refrendo del mismo.

Justicia propia. A la izquierda abertzale no le gusta la Justicia española. Considera que es “incapaz” de dar una respuesta “imparcial e independiente” a la sociedad navarra. Por eso aboga por empezar a trabajar en el diseño de un modelo de justicia propio. Su aspiración es que Navarra cuente con capacidad legislativa plena en todos los órdenes: civil, penal, administrativo, procesal, laboral, etc. Leyes que debería aplicar una Justicia propia, navarra, autóctona.

Bildu quiere comenzar a preparar esta legislatura el modelo de Justicia propio al margen del español

Con este modelo, el Tribunal Superior de Justicia de Navarra sería la última instancia en la que se agotarían los procesos en la Comunidad Foral. A todo ello añadiría la creación de un Consejo Judicial Navarro encargado de gestionar el gobierno de una judicatura propia.

Víctimas y memoria. Es el cascabel que más tintineará esta legislatura. El reproche que el nuevo Gobierno más ha escuchado antes de asumir el cargo ha sido el de haber “humillado” a las víctimas del terrorismo por dejarse rescatar por Bildu para alcanzar el Ejecutivo. En el Pleno de Investidura, el PSN defendió la necesidad de solidarizarse con ellas y apoyarlas, también a las del franquismo. Pero su “socio prioritario”, Bildu no lo ve de igual modo.

Como acostumbra, también en Navarra la izquierda abertzale equipara a las víctimas de ETA con las víctimas de la ‘guerra sucia’. Incluso las incluye en una ‘memoria’ amplia que abarcaría tanto el periodo de la dictadura franquista como las seis décadas de terrorismo etarra, “un tratamiento de todas las víctimas de violaciones de derechos humanos desde el principio de igualdad”.

Lo harían a través de un nuevo Instituto de la Memora que presentará para que elabore una memoria “colectiva, plural e integradora”. La coalición de Arnaldo Otegi reitera en Navarra, al igual que hace en el País Vasco, que hasta ahora sólo una parte de las víctimas han sido reconocidas y reparadas, las de “la actividad armada de ETA”.

Aboga por elaborar este mandato «mapas del sufrimiento» locales que incluyan a víctimas de ETA, la ‘guerra sucia’ y el franquismo

Equiparación que lleva a situar a todas ellas en un único “mapa del sufrimiento” que Bildu quiere que se elabore esta legislatura en todos los municipios de Navarra. En ellos se detallarían y documentarían todas las “vulneraciones de derechos humanos”. Más aún, Bildu quiere impulsar en estos próximos años la financiación de un estudio para documentar “la realidad de las torturas y los malos tratos a ciudadanos y ciudadanas navarras” para poder repararlas.

Presos y ‘huidos’ de ETA. Será otra cuestión incómoda. La izquierda abertzale dijo que acudirá a la Cámara con su programa electoral y en él Bildu incluye la reclamación al Gobierno de Pedro Sánchez de la competencia en materia penitenciaria. Insistirá también en exigir el final de la política de dispersión que tiene a todos los presos en cárceles alejadas de Navarra y el País Vasco. También quiere medidas para favorecer el regreso de los presos que un día huyeron para no hacer frente a la Justicia.

Policía Integral y repliegue de la Guardia Civil. Actualmente en Navarra conviven la Policía Foral, con alrededor de un millar de agentes, con la Guardia Civil, con cerca de 1.800 y cientos de policías nacionales. Los tres cuerpos se distribuyen competencias, muchas de ellas de modo compartido. La izquierda abertzale lleva años reclamando el repliegue de las “fuerzas de ocupación españolas”. Ahora, Bildu lo ve más factible que nunca. El acuerdo que Pedro Sánchez firmó en octubre del año pasado con Uxue Barkos para ceder la competencia de Tráfico en exclusiva a la Policía Foral, supone dejar sin funciones a cerca de 250 agentes de la Benemérita. Esta competencia, al igual que la de Seguridad Ciudadana y Medio Ambiente, es ahora compartida entre ambos cuerpos policiales.

Bildu quiere más. Impulsará medidas para que se cedan cuanto antes las competencias de Seguridad Ciudadana y Medio Ambiente que asume la Guardia Civil. Chivite anunció en el Pleno de Investidura su intención de ampliar la plantilla de la Policía Foral. La izquierda abertzale le urge a que este cuerpo sea integral cuanto antes, que asuma en exclusiva todas las competencias que no tengan carácter extracomunitario.

La conversión de la Policía Foral como Cuerpo ‘integral’ daría paso a un repliegue de la Guardia Civil

Completada la transformación de la Policía Foral al igual que lo hicieron antes la Ertzaintza y los Mossos de Esquadra, se procedería a “reclamar e impulsar un proceso gradual de repliegue de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Seguridad Social, prisiones y Tráfico. Antes de activar la gran ‘vía Navarra’, la izquierda abertzale quiere culminar la cesión de las transferencias pendientes y pactadas. Es una fase previa y más factible. Materias como la competencia de Tráfico, compartida ahora con la Guardia Civil, o la referida a la sanidad penitenciaria o la competencia de I+D+I.

Con el resto de materias pendientes, Bildu quiere que se acuerde esta legislatura con el Gobierno de España un calendario de traspasos, similar al firmado con Euskadi. Su aspiración es que Chivite pueda tener cerrado el plan de traspasos para antes de la mitad de la legislatura. En este bloque, que Bildu quiere que se active antes de verano de 2021, figuran materias muy relevantes, como el régimen económico de la Seguridad Social, la Inspección de Trabajo, las Políticas Activas de Empleo o la gestión de las cárceles.

Educación y ‘cultura vasca’. Y mientras todo lo anterior va tomando forma, el entorno abertzale quiere seguir sembrando. En esta labor el papel del modelo educativo es esencial. En la clave meramente educativa no dista en lo fundamental del que Chivite quiere impulsar en los próximos cuatro años. PSN y Bildu pueden coincidir en promover un sistema educativo “libre, público, gratuito, laico y feminista”. También en medidas como la revisión de algunos conciertos, como los de la red privada, o los de los centros que segregan por sexos o la derogación de la LOMCE, todas ellas anunciadas el jueves por la presidenta.

El problema radica en otras cuestiones ‘educativas’ con gran carga política e identitaria en la Comunidad Foral. Sin duda, la inmersión lingüística en la que Bildu, el dueño de las llaves que abrieron la puerta hacia la presidencia de Chivite, quieren sumergir la educación en Navarra, es un suelo resbaladizo para el PSN.

Así, la izquierda abertzale quiere que se garantice el derecho a estudiar en euskera en todos los municipios navarros. Su objetivo es que todos los escolares sean “euskaldunes plurilingües”. Su plan es que se pueda ofertar el ‘modelo D’ –todas las asignaturas en euskera- desde la escuela infantil hasta el bachillerato y la FP. Desea hacerlo además favoreciendo el paso del profesorado a esta vía, o invitando a los inmigrantes, “a los de fuera”, a matricularse en él como vía de integración. La izquierda abertzale también reclamará que se refuerce el presupuesto de las ikastolas en Navarra para blindar su “supervivencia”.

La izquierda abertzale quiere extender la oficialidad del Euskera a toda Navarra y activar la inmersión lingüística en la escuela

Y en el ámbito universitario, Bildu quiere que la Universidad Pública de Navarra (UPNA) cuente con recursos económicos y humanos para ofertar todos sus grados tantos en castellano como en euskera.

Inmersión lingüística. En la política cultural, Bildu ha decidido que el euskera sea “prioritario”. Para ello defiende que se subvencionen más los productos culturales que se realicen en esta lengua. También a los medios de comunicación para que trabajen en euskera. La izquierda abertzale suele recordar que se trata de una lengua originaria de Navarra y que actualmente está “minorizada”. Para ello no duda en plantear un ambicioso plan de medidas de fomentó de su conocimiento y utilización, regado con ayudas, subvenciones públicas o medidas que favorezcan a quien lo hable en el acceso a la función pública.

Una de las primeras medidas es modificar la actual legislación y hacer del euskera una lengua oficial en toda Navarra. Elimina así la zonificación lingüística prevista en la Ley de Foral del Euskera, que establece tres zonas en Navarra: vascófona, no vascófona y mixta, en función del uso y conocimiento del euskera y que define también su cooficialidad o no. Bildu quiere, por ejemplo, que en los lugares donde más del 70% de la población hable euskera todos sus funcionarios sean bilingües.

A ello incorpora vías necesarias como la creación de una “Universidad vasca de verano”, el incremento de las ayudas a las academias de euskera (Euskaltegis), priorizar la difusión de canales de televisión en euskera o normalizar el uso de la lengua en la administración dependiente del Estado.