El líder del PP, Pablo Casado, ha trasladado a Su Majestad el Rey, dentro de la nueva ronda para determinar si hay un candidato a la presidencia en condiciones de superar una investidura, que «Sánchez y el PSOE nos merecen todo nuestro respeto, pero su proyecto no merece nuestro apoyo». Además, España «no se puede quedar sin alternativa o en manos de partidos radicales». En definitiva, la investidura «es ya la historia de un gran fracaso y no podemos servir para un cambio repentino al «sí es sí».

Ha añadido en una comparecencia en el Congreso tras la cita en Zarzuela, que tiene la «sensación agridulce» de haber llegado a este punto «pero con la satisfacción de haber hecho una oposición coherente, responsable y abierta al diálogo». En todo caso sospecha que se ha llegado al punto «que deseaba Sánchez» desde el 28 de abril, fecha de las últimas generales.

Navarra y Cataluña, puntos de inflexión

Tras lamentar el trato «soberbio y displicente» que, a su juicio, les ha dispensado el presidente del gobierno en funciones, ha hecho un repaso de los meses transcurridos desde el 28-A, marcado, entre otras cosas, por su mensaje, dirigido a Ciudadanos, de que no criticaría a la formación de Albert Rivera si facilitaba la legislatura y garantizaba su estabilidad. También ha recordado su disponibilidad a alcanzar pactos de Estado materias como los Presupuestos o Cataluña, lista que que se amplió a Navarra, hasta completar un paquete de once propuestas.

Rodeado de parte de su plana mayor, esto es, Cayetana Álvarez de Toledo, Teodoro García Egea, Pablo Montesinos y Giuillermo Mariscal, ha explicado que los pactos en Navarra y en Cataluña fueron el punto de inflexión para la dirección del PP. Además, en el debate de investidura «dejó muy claro que quería un gobierno de izquierdas, recuperar los PGE que pactó con Podemos y la derogación de muchas de las políticas populares».

«Moncloa quería elecciones», sentencia Rivera

Casado se ha mostrado mucho más pesimista que Rivera, quien ha defendido que aún queda tiempo para una investidura «in extremis». el líder del PP aduce que «no ha habido resquicio para ningún cambio» y duda de que a estas alturas «eso sea bueno para España». «Ya no es momento para intentarlo», ha dicho para desechar «los regates de última hora». Este tipo de cuestiones «se tienen que hacer con tiempo. Esto es un país muy serio», sentencia el líder del PP que cree haber formado parte de «una tramoya, de una escenificación», con una Moncloa que «quería elecciones».

Interrogado respecto a cuál hubiera sido la posición del PP en caso de un giro monclovita respecto a Navarra, el 155 o los impuestos -las condiciones que le presentó el líder de Ciudadanos, Albert Rivera- ha señalado que «llevamos así cinco meses» y un cambio súbito hubiera sido «un disparo de última hora».

Habló con Rivera de «España suma»

Por otro lado, y respecto a su reunión de este lunes de dos horas con Rivera, ha destacado sus coincidencias y admitido que sacó a colación la propuesta de «España suma», con el cualitativo del CIS sobre transferencias y fidelidad de voto, al objeto de demostrar que es la vía para que el centro-derecha supere a la izquierda con «una mayoría suficiente», admitiendo que no vale con una mera traslación de los votos del 28-A. En todo caso no ha desvelado la respuesta de su interlocutor.