Muchas voces ironizan en Cataluña desde hace meses con la metamorfosis sufrida en paralelo por ERC y el PDeCat, o los herederos de Convergencia, a partir de 1-O y la declaración unilateral de independencia del 26 de octubre de 2017. Mientras los republicanos han girado paulatinamente a posiciones más posibilistas -buscando tender puentes con los Comunes, Podemos y en algunos ámbitos los socialistas- el PDeCat metamorfoseado en JxCat se ha convertido en el nuevo guardián de la ortodoxia independentista.

Marcados por las trayectorias vitales de sus dos líderes, Oriol Junqueras y Carles Puigdemont, Esquerra y JxCat se han cambiado los papeles. Los republicanos son la nueva fuerza dominante en el panorama electoral catalán -desde las autonómicas del 21D han ganado todas las elecciones en Cataluña menos las europeas de la pasada primavera- y se han convertido en la fuerza imprescindible en el Congreso para permitir un gobierno de PSOE y Podemos. Ocupan a efectos prácticos el rol de la antigua CiU. Pero la investidura de Pedro Sánchez les ha situado ante el abismo al obligarles a dar el paso definitivo en esa metamorfosis, apoyar un Gobierno del Estado como en su día hizo Jordi Pujol con Felipe González primero y José María Aznar después.

El problema de Esquerra es que sus cuadros y militancia no han evolucionado hacia esas posiciones al mismo ritmo que la dirección. Paradójicamente, las bases de Esquerra se sienten probablemente más cómodas con el discurso de Laura Borràs (JxCat) que con el de Gabriel Rufián (ERC), mientras muchos cuadros del PDeCat sueñan con volver a ser el partido hegemónico que consigue prebendas en Madrid y Barcelona a cambio de su preciado apoyo.

El discurso ganador el 10N

Los defensores de la vía posibilista en la dirección de Esquerra señalan que su discurso ha sido claro en las dos últimas campañas electorales, por lo que los votantes no pueden llevarse a engaño. Los casi 900.000 sufragios del 10N se consiguieron ofreciendo conciliación y puentes con el PSOE para iniciar el diálogo y es planteamiento «fue ganador», apuntan. Pero militancia y votantes no es lo mismo, como saben bien los dirigentes de cualquier partido, y la militancia de Esquerra difícilmente aceptará un pacto con los socialistas.

La convocatoria de una consulta interna para este lunes responde precisamente a esa disonancia. Conscientes de que la inquietud generada entre la militancia y los cuadros intermedios por la imagen de que ERC no sería capaz de plantarse ante el pacto PSOE-Podemos, por el miedo al ascenso de Vox, los republicanos optaron por convocar una consulta con la que confían tranquilizar a la militancia al tiempo que elevaban la presión sobre los socialistas.

Sin embargo, quienes recelan de un acuerdo con el PSOE confían en que la consulta sirva para barrar el paso a la abstención. Lo expresa con contundencia Xavier Martinez-Gil, portavoz del sector crítico de Esquerra y defensor de una nueva declaración unilateral de independencia. Para Martínez-Gil «es positivo que se consulte a la militancia», porque «es lo que siempre hemos pedido». El portavoz republicano advierte, sin embargo, que cuando ERC habla de una mesa de negociación lo hace en referencia «a un tema muy concreto: el conflicto político. Y el conflicto es el 1 de octubre» es decir la proclamación de la república independiente.

El sí en la consulta se traducirá en un no a Sánchez» advierten los críticos de ERC ante la consulta sobre la investidura

En otras palabras, los críticos piden el sí a la consulta orquestada por la dirección en el convencimiento de que ese sí «se traducirá en un no a la investidura de Pedro Sánchez», porque el PSOE nunca aceptará una mesa de diálogo sobre la proclamación de la república.

La dirección republicana es consciente de ello, por eso empezó diciendo que la decisión final sobre la investidura no la tomarán las bases sino el Consell Nacional del partido, más controlado por la dirección. Una afirmación que también levantó ampollas, y que la portavoz del partido, Marta Vilalta, ha tenido que matizar asegurando que la votación del lunes «será políticamente vinculante». El Consell Nacional «acabará de adoptar las decisiones finales» pero lo hará «escuchando a la militancia y lo que habrá dicho en esta consulta» argumentó Vilalta.

Negociación política

De momento, la dirección republicana avanza en la negociación política de la abstención. Por un lado, con la definición de los equipos de negociación con el PSOE, integrado en el caso de ERC por Rufián, Vilalta y Josep Maria Jové, hombre de la máxima confianza de Junqueras. Jové y Vilalta sustituyen a Carolina Telechea en una maniobra que solo puede leerse como un endurecimiento de equipo negociador de Esquerra.

Paralelamente, los republicanos se cobran ya los primeros réditos de esa posición negociadora en el Congreso. Responsables de vicepresidencia de la Generalitat se han reunido esta semana con dirigentes de los Comunes para avanzar en la negociación de los presupuestos catalanes que lidera el republicano Pere Aragonés. Los presupuestos serán la otra contrapartida exigida por ERC si hay pacto en el Congreso, después de tres años de prórroga presupuestaria que tienen a la administración autonómica al borde del colapso.