La Colonia Experimental de Villaverde Alto es un grupo de viviendas que data de la década de los 50, momento álgido de la construcción de pequeños barrios para acoger a los obreros provenientes de la emigración rural, que encontraron trabajo en la industria asentada en Villaverde. «En principio eran provisionales. Iban a derribarse, pero nos quedamos a las puertas de la remodelación en la primera década de los 2000» cuenta Ana Alonso, de la Comisión de la Colonia Experimental. Estos vecinos olvidados son, en su mayoría, una población envejecida repartida en 408 viviendas que se ha visto obligada a colocar sus propios cubos de reciclaje, ya que el Ayuntamiento de Madrid de la Cumbre del Clima, no pone demasiado interés en facilitarles este servicio.

Este vecindario tiene la particularidad de los llamados «espacios interbloques», ya que sus vecinos no saben muy bien si son parte de su comunidad o del Ayuntamiento. «La colonia no entraba en los lotes de limpieza, hemos estado entre ocho y nueve meses viviendo entre basura». A pesar de que con la llegada de Manuela Carmena se montaron unas plantillas con «compañeros que son parados del distrito y vienen a trabajar», la colonia siempre está sucia.

Fue en ese momento, cuando decidieron «crear con material reciclado y coloreado» los contenedores. De este modo, «las litronas pasaron de permanecer tiradas en el suelo a estar en las papeleras adecuadas». Estos cubos están divididos en papel, vidrio y cartón, y, al principio «funcionaba muy bien» aunque han tenido que poner unas tablas, ya que «hay vecinos que tiran la bolsa tal cual, sin separar los productos en función de su material». Posteriormente, llegó un cubo dedicado expresamente a los excrementos de perro y, a día de hoy, es el que más ha triunfado dentro de la Colonia Experimental.

Gracias a las «mejoras» que ofrecen estos cubos, el fenómeno se está extendiendo a otras colonias del distrito madrileño de Villaverde, como en la de la calle Puebla de Sanabria en Villaverde Alto o en el barrio de San Cristóbal. La colocación de contenedores entra dentro de un proyecto llevado junto a Iniciativas del Sur, que ha llegado a zonas en las que había montañas de bolsas de basura, donde la insalubridad «era imperante».

Sin estos cubos, se genera malestar dentro de la comunidad de vecinos, debido a los malos olores, posibles plagas de insectos, riesgo de incendios, etc., y, en ocasiones, este malestar se traduce en denuncias por parte de la comunidad de vecinos ante los Servicios Sociales, en el Departamento de Salud Ambiental del Ayuntamiento de Madrid o en otros organismos oficiales. Todo ello sin respuesta.

A pesar de la «buena voluntad» de la coordinadora en mejorar esta situación, algunos vecinos han sido «castigados», ya que «dejaban muebles». Por tanto, se han quitado un total de cuatro puntos. Esta iniciativa espera cierta respuesta por parte de unos vecinos que no merecen merecen vivir entre la basura. «Si ponemos las facilidades, deben utilizarse correctamente». El civismo se consigue haciendo cosas, y «solo con una educación basada en la convivencia y el reciclaje» se dispondrá de los «servicios» que ofrecen los cubos hechos con material reciclado, informa la coordinadora.