Política

Badalona, última parada del mercado de la droga en Cataluña

Mossos Badalona

Agentes de los mossos durante el operativo contra el tráfico de drogas en Sant Roc, Badalona EFE

El 29 de noviembre los Mossos d’Esquadra realizaron un macro operativo contra un grupo organizado de venta de drogas que cerraron definitivamente este viernes, con el anuncio de que el grupo funcionaba «como una fábrica» de drogas y generaba un volumen de negocio mensual de medio millón de euros. El pasado mayo, la Policía Nacional se incautaba del mayor alijo de metanfetamina de la historia de España, 631 kilos de «cristal». Las dos operaciones tienen un punto en común: ambas se produjeron en Badalona.

La cuarta ciudad de Cataluña por número de habitantes, vecina de Barcelona y colindante con Sant Adrià de Besós, se ha confirmado tristemente como un nuevo foco del negocio de las drogas en el área metropolitana de Barcelona. Un negocio que, en términos de «trapicheo» se hace especialmente evidente en el barrio de Sant Roc, donde se produjo el operativo de los Mossos. Pero el decomiso de metanfetamina de la Policía, demuestra que la antigua zona industrial de la ciudad, plagada de naves industriales, se ha convertido también en cobijo para redes ilegales.

La banda de traficantes desmantelada por los Mossos en Sant Roc «facturaba» unos 15.000 euros diarios, según la policía autonómica. Un volumen de negocio que no es nuevo, pero se ha visto favorecido por la expulsión de los narcopisos del Raval, a partir de repetidas operaciones policiales durante los últimos meses. Y por el aumento de la presión policial en el barrio de La Mina, en la vecina Sant Adrià, otro de los centros tradicionales de tráfico en el entorno de Barcelona.

Tras la intervención inicial, el jefe de la comisaría de los Mossos de Badalona, Alfons Sarrias, reconoció que el barrio de Sant Roc es «un punto muy caliente» del tráfico de drogas, posiblemente uno de los más importantes de Cataluña. Acababan de cerrar un macro operativo en el que intervinieron más de 500 agentes y se realizaron 40 detenciones.

Esta semana hemos sabido que la organización de narcotraficantes que los Mossos d’Esquadra desarticuló el pasado viernes en Badalona tenía un volumen de negocio mensual de medio millón de euros y funcionaba como una «fábrica», con turnos de trabajo fijos y estrictos controles horarios.

La banda de Sant Roc ha quedado «totalmente desactivada», aseguró el viernes el responsable de la División de Investigación Criminal (DIC) de los Mossos d’Esquadra, Toni Rodríguez. Es la principal conclusión tras la detención de 28 personas, entre ellas a su líder, de las que once se encuentran en prisión provisional a raíz de la operación ordenada por el Juzgado de Instrucción número 3 de Badalona.

Según Rodríguez, la actividad se estructuraba «como en una fábrica», con controles horarios de entrada y salida y tres turnos de trabajo de ocho horas al día, que revertían en unos 3.000 euros mensuales para los vendedores. La banda atendía a un público «masivo y heterogéneo» que acudía a Badalona atraído por los «precios baratos» y la «cualidad elevada» de la cocaína que se vendía, que se almacenaba en un piso de Santa Coloma de Gramenet y cuya pureza podía llegar al 75 %.

40 años traficando con drogas

La importancia del negocio hacía que el cabecilla del grupo, que ha admitido dedicarse al narcotráfico desde hace más de 40 años, mantuviera «estrictas medidas de seguridad» y «estancos» los diferentes estadios de la organización, de la que incluso mantenía dos contabilidades paralelas para asegurarse que nadie lo traicionaba.

El ‘modus operandi’ generalmente pasaba por una papelera ubicada en una plaza pública, que se usaba como punto de intercambio entre el almacén donde guardaban la droga y el principal punto de venta, en la calle Còrdova de Badalona.

Aparte del narcotráfico, la red también se dedicaba al blanqueo de capitales a través de la compraventa de inmuebles y vehículos, aunque en este caso, según la policía, la estructura era «poco sofisticada».Lo s mossos estiman que en los últimos cinco años los narcos habrían blanqueado hasta tres millones de euros en el mercado inmobiliario con inversiones o poderes notariales para simular transacciones a testaferros.

Tráfico de armas

Sin embargo, uno de los elementos que más alarma provocó en los responsables de la investigación fue el aumento de armas de fuego que se había detectado en los últimos tiempos. La operación iniciada el 29 de noviembre, con un espectacular desembarco en Sant Roc, controlando desde el alcantarillado hasta los tejados y utilizando sierras radiales para abrir las puertas blindadas de los principales pisos de la organización, ha confirmado este extremo.

La tercera rama del negocio era el tráfico de armas de fuego, que adquirían por precios de entre 500 y 1.500 euros sobre todo delincuentes de «inferior magnitud» para cometer ilícitos.

El aumento de la violencia también se ha hecho evidente en los últimos meses. El caso más espectacular se produjo el pasado octubre, cuando el enfrentamiento entre dos clanes por el control territorial del tráfico de estupefacientes en el barrio de la Salut se saldó con un muerto y dos heridos de gravedad. Un incidente tras el que la policía detuvo a nueve personas. El 5 de septiembre se produjo una pelea multitudinaria en Sant Roc. Una trifulca en la que participaron más de 50 personas, aunque se saldó sin ningún arresto.

631 kilos de cristal

En cuanto al decomiso de metanfetamina realizado un día después por la Policía Nacional, responde a una operación iniciada a principios de 2008 cuando Europol alertó de la presencia de diversos grupos criminales que utilizaban España como lugar de compra, almacenamiento y transporte de grandes cantidades de cocaína, metanfetamina y marihuana.

En Badalona, la Policía localizó la metanfetamina en un almacén de un polígono industrial, oculta en el interior de 26 cajas de cartón que contenían unos 40 paquetes cada una de ella. Dos personas han sido detenidas en España y otras cuatro fuera de nuestro país, en una investigación que continúa abierta. Los detenidos disponían de un piso franco en Badalona.

Desde allí se desplazaban a distintos puertos de la costa española para descargar grandes cantidades de metanfetamina para, posteriormente, almacenarla en una nave industrial en los alrededores de Badalona para proceder a su transporte y suministro al mercado negro de toda Europa. En un segundo almacén de la organización se encontró una plantación de marihuana con unas mil plantas en fase de crecimiento.

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