Política

Iglesias saldrá reelegido el jueves líder de Podemos en una Asamblea semiclandestina

Sin actos de campaña, sin debates y tras el abandono de los anticapitalistas, el vicepresidente segundo se enfrenta a una candidatura alternativa que carece de ninguna posibilidad

Pablo Iglesias celebra su victoria sobre Íñigo Errejón en Vistalegre 2. E.I.

Los cerca de 220.000 adscritos activos de Podemos -de los 500.000 inscritos- están inmersos estos días en la votación de sus nuevos órganos de dirección para una cita, la de la III Asamblea Ciudadana, casi clandestina por decisión de Pablo Iglesias. Prevista en un principio para el 13 de marzo pasado, aunque en puridad no tocaba celebrarla hasta 2021, se suspendió «debido a la situación creada por el Covid-19», según justificó la formación morada en su momento. Sin embargo, en lugar de esperar a la «nueva normalidad» orwelliana -que no llegará antes de finales de junio- y sin que medie vacío de poder, se decidió activar la cita cuando territorios como Madrid o Barcelona ni siquiera han pasado a la Fase 1 de la llamada desescalada.

De este modo, el periodo de votación se abrió el pasado día 15 para culminar este jueves 21. Tienen que elegir a su secretario general, a su nuevo consejo ciudadano estatal y a la comisión de garantías. Hay dos candidaturas, la encabezada por Pablo Iglesias y la de un ex dirigente de Podemos de Castilla-La Mancha y desconocido para el conjunto de la organización, Fernando Barredo, que se presente bajo el lema «Nuevo Impulso. Por la democracia interna en Podemos», sin ninguna posibilidad frente a la apisonadora del aparato que controla el vicepresidente segundo.

No se han celebrado actos de «campaña» telemáticos ni debates entre los candidatos

Por no poder, Barredo se queda incluso con las ganas de celebrar un debate «cara a cara» con su adversario para insistir en sus argumentos sobre lo que este sector entiende de «deriva autoritaria» de la dirección morada y «subordinación» al PSOE. También están contra la eliminación de la limitación de mandatos y de sueldos públicos, que no pocas veces ha sido sorteada por distintos atajos, así como en la mantener la imposiblidad de acumular cargos. Entre las caras de la candidatura de Barredo, poco conocidas, destaca la del ex presidente de la comisión estatal de garantías democráticas, Argiro Artenio.

Barredo ha denunciado en las redes «cómo se está aprovechando la situación de Estado de Alarma para invisivilizar a aquellos que se enfrentan a la lista de Pablo Iglesias». La propuesta de CírculoTV, una canal en la red social creado ad hoc para acoger debates y actos previo a la elección por parte de los adscritos fue respondida por el silencio.

En todo caso, a la actual dirección de Podemos una candidatura alternativa sin posibilidad alguna le sirve para justificar la existencia de un proceso democrático que carecía de una razón de urgencia para celebrarse en estas condiciones, salvo la prisa que tenga Iglesias por liquidar cuanto antes el tema. En realidad, la III Asamblea de Podemos no tocaba hasta 2021. Pero Iglesias, ya investido con la púrpura de la vicepresidencia decidió adelantarla al mes de marzo de este año.

De Vistalagre a Twitter, Telegram y Facebook

Nada queda de aquellos grandes y emblemáticos actos en Vistalegre. De hecho, ni siquiera esta III Asamblea iba a celebrarse en el mismo escenario sino en la cubierta de Leganés, para acabar reducida a una mera votación. El canal de Telegram de Podemos se limitó el pasado día 15 a recordar a sus suscriptores que ya podían emitir su voto y lo mismo hicieron a través de su cuenta de Facebook. Lo demás, ha sido alguna alusión por Twitter, y poco más.

Esta vez, ni siquiera están los anticapitalistas para actuar a modo de conciencia crítica de la formación morada. El pasado día 14 hicieron público un comunicado en el que anunciaron su marcha de Podemos, decisión tomada a finales de marzo pero cuyo anuncio retrasaron pro la crisis del coronavirus.

Los anticapitalistas también han dado el portazo

En un comunicado, señalaron que Podemos «no es a día de hoy la organización que aspirábamos a construir en un principio: el modelo organizativo y el régimen interno basado en centralizar poderes y decisiones en un pequeño grupo de personas vinculados a los cargos públicos y a la secretaria general deja poco espacio para el trabajo colectivo pluralista. Desde luego, es un modelo que no se ha mostrado en absoluto eficaz para avanzar en el terreno social: la organización militante y la fuerza por abajo que tuvo Podemos en su momento se ha diluido, desorganizado y evaporado con este modelo, sin que esto se haya traducido, como pretendieron justificar, en una mejora de los resultados electorales».

En definitiva, un espacio cada vez más pequeño, pero también más controlable por Iglesias y por su núcleo de poder que se reparten los resortes internos tanto en Podemos como en la vicepresidencia segunda como en los cuatro ministerios de Unidas Podemos. Es lo que el dimisionario Ramón Espinar dijo en entrevista con El Independiente: «Nunca he estado de acuerdo en que es mejor solos que mal acompañados».

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