La estatua de Miguel de Cervantes en el Golden Gate Park de San Francisco ha sido la última víctima de los activistas revisionistas de Estados Unidos. El busto del escritor español ha aparecido con pintadas de símbolos fascistas y con el insulto «bastard» (bastardo, en inglés) escrito sobre la piedra.

La ex diputada de Ciudadanos María José Calderón denunciaba en su cuenta de Twitter este acto que iba dirigido a mancillar la imagen de «nuestro Miguel de Cervantes Saavedra, el de toda la humanidad. Nuestro escritor universal». «¡Qué salvajes ignorantes!», expresaba Calderón, en un mensaje en el que ha recordado estas palabras del literato: «La culpa del asno no se la he de echar a la albarda».

Horas antes, otra estatua ha sido derribada en ese mismo parque. Era la del misionero español Fray Junípero Serra, a quien se le homenajeaba por fundar nueve misiones españolas en la Alta California y presidir otras quince. Este religioso fue beatificado por el Papa san Juan Pablo II y canonizado por el Pontífice Francisco.

A raíz de las tensiones raciales tras el asesinato de George Floyd en Minneapolis y, porsteriormente, de Rayshard Brooks en Atlanta, grupos de activistas han pintado y derrivado las efigies de personajes a los que asocian con la represión racial.