Será la ciudad más lenta de nuestro país y de Europa. Hasta el momento ninguna urbe de más de 300.000 habitantes había bajado tanto el acelerador. En Bilbao lo han fijado desde este martes en 30 Km/h. Para velar por su cumplimiento, cinco radares se encargarán de dejar constancia de los incumplidores y a los que se propone sancionar con 100 euros si superan la limitación. La medida regirá en todas y cada una de las calles de la capital vizcaínia incluidas en los su 41 km2 de superficie.

La medida pionera en una ciudad de esta dimensiones se pone en marcha con motivo hoy del ‘Día sin mi coche’. Es la culminación de un plan puesto en marcha de manera parcial este verano -en el 87% de las calles- y que desde este martes se extiende a todo Bilbao. La decisión de rebajar de 50 a 30 Km/h el límite de velocidad en todas las calles y avenidas, incluidas las de cuatro carriles, ha suscitado el rechazo de sectores como el de los transportistas, taxistas o incluso del transporte público que consideran que generará problemas de circulación, supondrá un incremento de la contaminación y no reducirá el riesgo de siniestros.

Algunos colectivos han alzado la voz advirtiendo de que puede generar un incremento de demanda de los servicios públicos, como el autobús, hasta saturarlo al no haberse reforzado su oferta de frecuencias.

Rechazo

La posición más critica la ha mantenido el Real Automóvil Club Vasco Navarro que ve en la limitación de velocidad un riesgo para la conducción. Recuerdan que requerirá a los conductores estar más pendiente del velocímetro que de la carretera, con el riesgo que ellos supone. Además, esta asociación ve una amenaza para el medio ambiente y un mayor riesgo de atropellos en la ciudad.

Desde plataformas como change.org algunos movimientos ciudadanos han iniciado una recogida de firmas para solicitar la retirada de la medida. Hasta ayer se habían recabado más de 6.000 firmas.

El concejal de movilidad y sostenibilidad del Ayuntamiento de Bilbao, Alfonso Gil, ha impulsado desde hace años la apuesta por hacer de Bilbao una ciudad con menor presencia de los coches y una movilidad más amable. Una de sus medidas más importantes ha sido el impulso a la utilizacion de las bicicletas. En Bilbao creó un sistema de reserva de bicicletas eléctricas cuya demanda se ha disparado en los últimos años. Sólo en 2019 se contabilizaron 1,5 millones de préstamos.

Ciudad peatonal

El nuevo revés a la utilización del vehículo se suma a la progresiva apuesta por la peatonalización de calles se viene impulsando en los últimos años. En la capital vizcaína el 64% de los desplazamientos se hacen hoy a pie, el 24% en transporte público y apenas un 11% en vehículo privado.

La defensa de la medida desde el Ayuntamiento se basa en argumentos como la menor incidencia medioambiental que acarreará, además de la reducción del riesgo de accidentes y atropellos en toda la ciudad. «A 30 Km/h la causa de muerte se reduce casi a cero en caso de impacto», aseguró en agostó el concejal de movilidad, Alfonso Gil. Consideró, en declaraciones Radio Bilbao, que muchas ciudades están mirando con detalle el plan que ahora pone en marcha Bilbao, «queremos ser la ciudad de referencia en movilidad saludable», aseguró Gil.