La sorpresa de Halloween. Cuando faltan 11 días para las elecciones presidenciales, el FBI anunció anoche que había descubierto nuevos correos electrónicos relacionados con el supuesto uso de información clasificada de la candidata demócrata Hillary Clinton y sus colaboradores, y procedió a informar al Congreso de que iba a investigarlos. En una carta al Congreso, el director del FBI, James B. Comey, aseguraba que “parecía pertinente la investigación” de este material. Comey añadió que “no sabía” cuánto tiempo durarían estas pesquisas, según informa The New York Times. La Bolsa neoyorquina se desplomó con la noticia, prueba del impacto que tendrá en la campaña electoral.

El candidato republicano, Donald Trump, que llegó a acusar a Hillary Clinton de ser una delincuente en los debates en televisión, y amenazó con llevarle a la cárcel por el caso de los correos electrónicos, aseguró contundente: “Esto es más grave que el Watergarte”  y añadió que confiaba en que esta vez “se hará justicia”.

Los nuevos correos que va a investigar el FBI proceden de los móviles, tablets y ordenadores de Huma Abedin, mano derecha de Clinton, y de su marido, el ex congresista Anthony Weiner, según The New York Times. El FBI encontró el material relacionado con la candidata demócrata en el curso de su investigación  de los textos con contenido sexual que intercambiaba Weiner con una niña de 15 años de Carolina del Norte. Huma Abedin, asesora desde hace dos décadas de Hillary, que la considera como una hija, anunció a finales de agosto su divorcio cuando Weiner volvió a reconocer haber intercambiado mensajes sexuales con una mujer. Ya en 2011 Weiner tuvo que renunciar a su cargo como congresista por un caso de sexting. 

Justo cuando las encuestas favorecían claramente a la ex jefa de la diplomacia estadounidense, a siete puntos de su rival, esta decisión del FBI puede ayudar a los republicanos más reticentes con Trump a decidirse por el millonario neoyorquino, o mejor dicho, en contra de Hillary Clinton. El presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, dijo en su cuenta de Twitter: “Hillary Clinton de nuevo no puede culpar a nadie más que a sí misma. Le habían sido confiado algunos de los secretos más importantes de nuestra nación y ha fallado nuestra confianza… Su decisión es el resultado de su uso inapropiado de su servidor privado, y su rechazo a una investigación federal”.

Donald Trump asegura que “es más grave que el Watergate” y confía en que  esta vez “se haga justicia”

En julio pasado, el FBI había concluido que la investigación sobre el uso de su servidor privado, desde el que operaba el correo que usaba como secretaria de Estado entre 2009 y 2013, mostraba un comportamiento “descuidado” pero no “delictivo”. Por esta razón, el Departamento de Justicia no presentó cargos contra ella. Hillary Clinton respiró aliviada y pudo recurrir a estos arguementos cada vez que Trump sacaba a relucir la cuestión de los correos. La candidata demócrata no quiso comentar nada al respecto a su llegada anoche a Cedar Rapids, Iowa, y se limitó a saludar a los reporteros que le esperaban a pie de avión. En el mitin posterior, sí que dijo, sin mencionar las novedades sobre el FBI: “Trump dice que aún puede ganar y tiene razón, cualquier cosa puede pasar en una elección”. Poco después, fue más explícita. “Es imperativo que el FBI diga al pueblo todo lo que sabe. Estoy segura de que no voy a ser procesada”.

El caso de los emails comienza cuando a principios de 2009 Hillary Clinton, ya secretaria de Estado, renuncia a su dirección electrónica oficial y abre una cuenta personal terminada en @clintonemail.com. Esta cuenta estaba conectada a un servidor instalado en su casa en Chappaqua. Desde este mail, y no desde el oficial, y con este servidor privado, Clinton envió mensajes personales y de trabajo.

Es imperativo que el FBI diga al pueblo todo lo que sabe. Estoy segura de que no voy a ser procesada”

Fue cuando la Cámara de Representantes investigó la muerte del embajador en Libia, Christopher Stevens, en un ataque en Bengasi cuando se descubrió el servidor privado de la secretaria de Estado. Cuando le requirieron los correos, a finales de 2014, entregó 30.490 pero el servidor originalmente contenía 33.000 más que fueron borrados. De eso le acusa una y otra vez Donald Trump hasta el punto de amenazarle con la cárcel. Insinúa Trump que contenían información comprometedora. La candidata demócrata esgrime siempre que el FBI no había encontrado nada delictivo y que lo había hecho por comodidad simplemente. El hecho de usar un servidor privado facilitaría que estos datos, muchos con información clasificada, fueran pirateados.

Está por ver si esta nueva investigación es la llamada sorpresa de octubre. Así se denomina un hecho inesperado que da un vuelco a los resultados electorales a última hora. Pasó por primera vez en 1972 con el republicano Nixon y el demócrata George McGovern. La declaración del secretario de Estado, Henry Kissinger, “la paz está en nuestras manos”, sobre la guerra de Vietnam, favoreció a Nixon, que ganó las elecciones. Es aún pronto para saber el efecto real de este renacer del caso de los correos pero las encuestas apuntaban que el 56% de los estadounidenses no estaban de acuerdo con que se hubiera cerrado la investigación del FBI en junio. El equipo de campaña de Hillary Clinton ha de reaccionar ágilmente y con transparencia para remontar este susto en vísperas de Halloween.