Después de 14 años en el poder, Evo Morales, el primer indígena en acceder a la Presidencia de Bolivia, ha anunciado su renuncia al poder. Las denuncias de fraude en las elecciones presidenciales del 20 de octubre han desencadenado una crisis política que han llevado a la intervención este domingo del Ejército, que ha forzado la salida de Morales. Su marcha ha desatado una ola de saqueos y violencia. El país se encuentra en un limbo político. Ha asumido las riendas la segunda vicepresidenta del Senado, Jeanine Añez.

En una declaración televisada, acompañado de su vicepresidente, Alvaro García Linera, ha dicho que dejaba el cargo y ha denunciado ser víctima de un golpe de Estado, un mensaje que ha suscrito quien ha sido su vicepresidente. Evo Morales se encuentra en paradero desconocido, probablemente en una zona cocalera del centro del país. Ha denunciado que la policía intenta detenerlo de forma ilegal.

En su cuenta de Twitter, en donde ha recogido las muestras de solidaridad del ex presidente Lula da Silvia o el dirigente de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, Evo Morales denuncia cómo grupos violentos han allanado su domicilio y explica que ha dimitido para que dejen de hostigar a los políticos y sectores sociales afines. México le ha ofrecido asilo y en su legación en La Paz se han refugiado varios funcionarios de alto rango tras dejar sus puestos.

El comandante de las Fuerzas Armadas de Bolivia, el general William Kaliman, sugirió a Evo Morales horas antes que diera un paso al lado para ayudar a solucionar la crisis política desencadenada después de que el líder indígena asegurara que había ganado en primera vuelta en unos comicios muy cuestionados.

La OEA había dado a conocer este fin de semana un informe con múltiples irregularidades. Apunta que es imposible que Evo Morales ganara por más del 10% de diferencia, lo que se precisa para evitar una segunda vuelta. Destaca cómo no se respetó en muchos casos la cadena de custodia de las actas electorales y cómo hubo falsificaciones de firmas, así como manipulación del sistema informático, según informa la BBC.

La segunda vicepresidenta del Senado, Jeanine Añez, asume la presidencia interina, de acuerdo con la sucesión constitucional, una vez que han renunciado el presidente, el vicepresidente, la presidenta del Senado y el presidente de la Cámara de Diputados, de acuerdo con Unitel Bolivia. Ha convocado para este lunes a la Asamblea, donde se aceptará las renuncias.

A su vez se supo que la presidenta del Tribunal Electoral de Bolivia, Maria Eugenia Choque, había sido arrestada después de que la Fiscalía haya ordenado investigar por supuesto fraude el recuento del 20 de octubre. Durante la noche, se han registrado numerosos actos violentos.

Morales se atribuyó la victoria en primera vuelta, después de que se paralizara el recuento durante horas cuando los resultados apuntaban a una segunda vuelta. El opositor Carlos Mesa se negó a reconocer a Morales como presidente y ha pedido reiteradamente su renuncia.

El sábado Evo Morales aceptó que se volvieran a convocar elecciones una vez que una auditoría realizada por la Organización de Estados Americanos detectara numerosas irregularidades. Este dictamen asestó la puntilla a Evo Morales, muy frágil tras perder la calle, la policía y por último a las Fuerzas Armadas.

La policía comenzó a dar muestras de insubordinación este fin de semana. No iban a cargar contra el pueblo que se manifestaba contra la permanencia de Morales. En su mensaje, el general Kaliman dijo que ya era tarde para esa medida y «sugirió» que Morales dejara el poder.

A continuación, la televisión boliviana informaba de que el avión presidencial había despegado de El Alto. Aterrizó en Cochabamba. Iba a reunirse con el vicepresidente para anunciar su marcha. «Volveremos y seremos millones», presagió el ya ex vicepresidente García Linera.

Carlos Mesa, que disputó la Presidencia a Evo Morales y quedó segundo, se ha dirigido al pueblo boliviano a través de Twitter para felicitarles por su ejemplar resistencia pacífica y su lección histórica. «Nunca olvidaré este día. El fin de la tiranía», ha escrito.

Morales mantiene que es víctima de un golpe de Estado. Llevaba diciéndolo desde que miles de bolivianos respondieron en las calles a su intervención en el proceso electoral.

Poco antes de hacer efectiva su renuncia, Morales denunciaba cómo grupos de incontrolados habían asaltado la casa de su hermana, y habían quemado la casa de dos gobernadores afines en Chuquisaca y Oruro.

En la noche del 20 de octubre, el Tribunal Supremo Electoral interrumpió el recuento cuando los resultados garantizaban una segunda vuelta. Lo volvió a reanudar horas más tarde para confirmar la victoria en primera vuelta del presidente Evo Morales. Las misiones de la OEA y de la UE pidieron una segunda vuelta.

Desde entonces, Evo Morales se fue quedando cada vez más solo con unas protestas opositoras cada vez más numerosas. Su debilidad ha ido in crescendo hasta que se sublevó en su contra la policía y le dejó caer el ejército.

El domingo se han precipitado los acontecimientos a gran velocidad. Después de que el general Kaliman le pidiera que dejara el poder, varios ministros dimitieron.

El presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, entregó una carta en la que exigía la renuncia de todo el gobierno para que una junta de notables se hiciera cargo de la transición.

En las calles de Santa Cruz, bastión opositor a Morales, ciudadanos y policías gritaban: «Sí, se pudo, sí se pudo» y llamaban a la oración para festejar la marcha de Evo Morales. «Dios ha dado la victoria a su pueblo».