Alfredo Ruiz Plaza es, sin lugar a duda, uno de los ejecutivos españoles de más éxito a nivel internacional. Un profesional que ha desarrollado toda su carrera en multinacionales y ha sabido llegar a hacer de sus cualidades personales y profesionales el tesoro gracias al cual ha triunfado. Ha pasado de dirigir Hertz en España, una compañía que entonces gestionaba aproximadamente 30 millones de euros de alquileres, 80.000 euros cada día, a liderar en Latinoamérica el grupo de restauración líder mundial. Hablamos de Compass Group.

Esta compañía cotiza en la Bolsa de Londres, forma parte de un reducido grupo de empresas que a nivel internacional superan los 20.000 millones de libras de facturación. Con más de 550.000 empleados, es uno de los diez mayores empleadores del mundo. Está presente en 50 países y es conocida a nivel internacional por su fuerte actividad solidaria. Alfredo ha encajado como un guante en la cultura, valores y visión de una empresa donde reina la meritocracia y se huye de inútiles procedimientos y excesiva burocracia. Su hazaña es todavía más relevante si pensamos que es el único miembro del board no británico.

Pregunta.- ¿Qué tiene que hacer un directivo para llegar tan lejos? ¿Que cualidades necesita?

Respuesta.- Creo que somos una compañía en la que trabajamos muy duro para satisfacer a nuestros clientes y a nuestros accionistas. Todo lo demás, nos lo otorga el mercado. Por tanto, la clave está ahí, en trabajar mucho. Lo que hacemos parece sencillo: proveer de un buen servicio de restauración a colectivos. La dificultad está en hacerlo bien y hacerlo con margen puesto que cotizamos en bolsa. Cualquiera de los profesionales que estamos en esta compañía tenemos que vivir con este abc: en primer lugar, trabajar mucho, que, insisto, parece obvio pero a veces no lo es tanto. Después, buscar que nuestro éxito se refleje en nuestros clientes, no buscar un protagonismo que no nos pertenece a nosotros y sí a la gente. En tercer lugar, no perder de vista que, en nuestro negocio, te tiene que gustar la gente. Tenemos 600.000 empleados a nivel mundial, y seguimos creciendo. Mi zona geográfica -Latinoamérica- cuenta ya con más de 60.000 profesionales y mi objetivo es llegar a 100.000 en un plazo de tiempo no muy largo.

P.- ¿Qué opina usted, como directivo, cada vez que ve en las noticias tantos casos de corrupción? Sobre todo, teniendo en cuenta que los países de su área de influencia están muy azotados por este fenómeno. ¿Esto afecta a su trabajo?

Todos los directivos de mi organización contamos con un código ético extraordinariamente extenso y preciso”

R.- No creo que todos los países sean fundamentalmente corruptos, aunque haya muchas prácticas corruptas. A mí la corrupción, como ciudadano español, me repele. Somos un país moderno, que aporta mucho a la sociedad y tenemos que ser muy beligerantes y serlo además de forma preventiva. En nuestro caso, todos los directivos de mi organización contamos con un código ético extraordinariamente extenso y preciso que firmamos cuando nos incorporamos, en mi caso hace siete años. Nadie puede decir, ‘yo no era conocedor’. Y además, lo vamos revisando cada año. Nos dotamos de instrumentos que el mercado reconoce como las mejores prácticas, y una de ellas es no a la corrupción en primera persona. Y como parte de nuestro trabajo es explicar las cosas, yo digo que no nos gusta la oscuridad, donde la vemos, nos apartamos. Puede que sea un gran negocio, pero a nosotros no nos gusta. En nuestra compañía no podemos cometer esos errores. Y aquellas personas que, por condición humana, cometan esos errores, deben de salir inmediatamente. Tolerancia cero.

P.- ¿Por qué en política todo parece ser más complicado en este sentido?

R.- Yo no estoy en política y por tanto no tengo criterio sobre este mundo. Puedo hablar sólo del mundo empresarial. Creo que las ideas hay que tenerlas claras. Ahí no puede haber atajos, hay que ser firmes. Y en política debemos aplicar lo mismo que en el mundo empresarial o en otros ámbitos. La corrupción es mala y el país o la compañía que la permite, se mete en problemas innecesarios y que nunca serán de fácil solución.

P.- ¿Cómo se está viviendo en Latinoamérica el fenómeno Trump? En México, tiene un impacto económico muy claro.

R.- Yo he estado recientemente en México, territorio en el que tengo el placer de trabajar. Carlos Slim hizo unas declaraciones definiendo a Trump como ‘negociador’, no como ‘destructor’. Tenemos que tener claro que hemos entrado en una etapa donde va a haber muchas más posibilidades de negociar cosas. Todos tendremos que revisar nuestros status quo y tendremos que identificar las causas que nos hayan hecho perder cierta fuerza o cierto ánimo o vigor, en los mecanismos empresariales y también en lo social. El presidente de los EEUU ha hecho una serie de declaraciones y nuestra obligación como organización es que la inspiración nos coja trabajando y dotar a los países de los mecanismos para que puedan maximizar las oportunidades.

P.- ¿Pero no os da un cierto miedo?

R.- La palabra miedo no la practicamos. Lo que tenemos es respeto a las instituciones. A nosotros nos corresponde gestionar nuestra posición económica dentro de un entorno social y político definido. Hay que identificar las claves, revisar seguramente alguno de los esquemas… ¡y crecer!

P.- Usted ha sido siempre un líder, un gran creador de equipos. Cuéntenos el secreto para hacerlo de forma exitosa.

R.- Sí, desde muy joven tuve la posibilidad de construir equipos. Y hay algunas cosas que a mí me han ido bien. Primero, hacerlo con una enorme transparencia. Segundo, tener gente mejor que yo. A eso hay que añadirle liderazgo, determinación, aguantar la presión y buscar aquellas metas que nos diferencien. Y luego, creo que hay que tener gente variada: buenos negociadores, muy buenos financieros y, después, gente que esté en el detalle. Este mix es el que hace que el equipo sea poderoso.

P.- ¿Cómo se ve a España, desde su experiencia internacional, desde el resto del mundo?

R.- Se nos ve con mucho respeto. España es un país muy civilizado que aporta mucho a la sociedad mundial. Los directivos españoles tenemos un buen crédito. Hemos mejorado muchísimo en nuestra gestión y en nuestra formación. Me he encontrado con muchos en diversos países. Ahora bien, de vez en cuando hacemos cosas que no se entienden y que hay que explicar. Siendo un país muy moderno y que aporta mucho a Europa, a veces parece que vamos a dos velocidades: unos días parece que apostamos mucho y otros no. Y esto genera dudas razonables. Europa debe ser una realidad y España es una parte muy importante.

P.- Recientemente, Antonio Tajani, presidente del Parlamento Europeo, dijo que España lo está haciendo muy bien pero que debería tener mucho más protagonismo en Europa. ¿Está de acuerdo?

R.- No conocía estas declaraciones, pero estoy de acuerdo con ellas.

P.- Cuando escucha a Rajoy, o a Zapatero o a Aznar, y ve que ninguno habla inglés, ¿qué reflexión le merece?

No ocuparemos un papel internacional si nuestros dirigentes no son capaces de dominar las lenguas”

R.- Es una carencia significativa que nuestros dirigentes no puedan sentarse a una mesa, cara a cara, con otras personas importantes, en un entorno de confianza y de discreción y puedan gestionar acuerdos importantes. Esto es una carencia y limita. Yo creo que los traductores hacen un magnífico trabajo, pero bien o mal, lo mío lo hago yo. No ocuparemos el papel internacional que debemos ocupar si nuestros dirigentes no son capaces de dominar las lenguas que el mundo reconoce como las naturales. Esto es así.

P.- ¿Cuál es la posición de Compass acerca de la sostenibilidad y el respeto medioambiental?

R.- En cada país contamos con un departamento de Calidad dirigido por exigentes directivos. En cuanto a la sostenibilidad, el grupo publica índices y memorias, implantamos prácticas para la reducción de la emisión del CO2, el consumo responsable del agua, la gestión de los residuos y el reciclado. Todo esto es especialmente importante en los países de Latinoamérica donde el respecto del medio ambiente no siempre es lo ideal. En Compass estamos comprometidos con todas estas prácticas, y las cumplimos como ciudadanos corporativos responsables con la sociedad.

P.- ¿Qué logros destacaría en su vida y en su carrera profesional?

R.- Mi carrera profesional es muy larga y tengo la suerte de haber hecho cosas maravillosas que siempre guardaré en mi corazón, como unirme al Comité de Dirección de Compass siendo el único no anglosajón. También me siento muy orgulloso de haber dedicado 12 años de vida a Hertz, participando por ejemplo en una videoconferencia para multitud de países explicando nuestra estrategia internacional. También de haber vivido en Londres… En fin, son muchos.

P.- ¿Hay que renunciar a algo para tener éxito y llegar a niveles muy altos?

R.- Yo no utilizaría la palabra renuncia, pero sí la de sacrificio. No hay ninguna duda de que tu ámbito personal tienes que manejarlo de forma diferente. Eso puede ser un sacrificio y hay que mantener un equilibrio. Yo creo que merece la pena.

P.- ¿Qué valoración le merece la Educación en España?

R.- La valoraría como insuficiente, con un suspenso. Pero no es un problema solo de los partidos políticos sino de toda la sociedad. No hemos entendido que es un pilar fundamental, de riqueza para el país. Quejémonos menos y trabajemos más.

P.- Usted está en una zona del mundo donde la diferencia entre los que más tienen y los que menos es muy grande. ¿Qué puede decirnos sobre esto?

No somos una ONG, pero creemos que hay muchos comportamientos empresariales que ayudan a esa solidaridad”

R.- Nosotros tenemos unas reglas que tenemos que seguir. Cotizamos en bolsa, por tanto, no somos una ONG, pero creemos que hay muchos comportamientos empresariales que ayudan a esa solidaridad. Primero, dar formación a nuestra gente sin que esto signifique que la gente tenga que estar siempre con nosotros. Esa formación va con la persona y como la rotación laboral en Latinoamérica es muy alta, pues con ello has conseguido mejorar a esa persona y su empleabilidad, Eso es un hecho. Además, hemos trabajado en proyectos de sostenibilidad con mucha intensidad y la aplicamos a colectivos, por lo que el impacto es mucho mayor. Hemos trabajado con agricultores de Norteamérica para que aquellos territorios que tenían una cosecha más baja puedan incrementarla. Les hemos ayudado. Por lo tanto no se trata solo de una palabra bonita o de una acción que quede bien sino de que las personas disfruten de la solidaridad desde una componente empresarial.

P.- ¿Por qué hay tan poca presencia de ex directivos en el mundo político, aparte de por una obvia razón salarial?

R.- No sólo en España, sino en Europa continental hay empresarios que han intentado construir soluciones políticas y se les ha hecho duras críticas: ‘es que son millonarios’… Ese es un mal comienzo. ¿Por qué quienes han tenido una vida profesional de éxito y quieren poner su experiencia y su tesón a disposición de la sociedad no son bienvenidas? Es un error, y estamos desperdiciando mucho talento por esta razón.

P.- ¿Cuáles son sus próximos retos y los de su compañía?

R.- Nos apetece mucho que el mercado crezca. Hemos identificado las claves y estamos mejorando el talento de nuestros directivos. Y además, pretendo que nuestra compañía sea cada vez mejor, que nuestros clientes y también nuestros accionistas estén cada día más satisfechos. En un plano personal, puedo decir que trabajo para que la sociedad sea mejor y lo voy a seguir haciendo.

P.- ¿España podrá ser locomotora de Europa y del mundo?

R.- España no tiene que ser una locomotora sino una referencia. Si nosotros lo hacemos bien, nos van a mirar más. Seremos un gran espejo. Nosotros no tenemos que ser locomotora, porque eso significa tracción de vagones y muchas veces, en España, hemos cometido algunos errores como considerar que teníamos que llevar cosas, como esos vagones, y no es verdad, teníamos que integrarnos en la cultura para crear cosas nuevas. Yo he visto por ejemplo a magníficos profesionales que no han entendido el talante latinoamericano. Eso es un error. Hay que disfrutarlo y hay que trabajar mucho.

P.- ¿Que recomendaría a los jóvenes que están empezando su carrera profesional?

R.- Trabajar duro, no ser conservadores y desafiarse siempre, todos los días. En la vida profesional para triunfar es importante el trabajo, la pasión y perseverar especialmente en los momentos difíciles. Sin errores no hay triunfos. Sin valentía, el éxito es imposible.