«El fútbol jugado por mujeres es una realidad incontestable, creciente e imparable», señaló Florentino Pérez en la Asamblea General Extraordinaria de Socios el 15 de septiembre de 2019. El conjunto blanco llevaba tiempo soportando la losa de no haber fomentado la creación de un equipo femenino, algo incomprensible e inaceptable para un club de su calibre y para una era en la que la expansión balompédica no se entendía sin su presencia en el verde.

En un universo paralelo, el Club Deportivo Tacón buscaba redimirse de la derrota contra el Logroño en los playoffs de ascenso a Primera División de la temporada 2017/18. Construido en la humildad más tangible, el equipo conformado en 2014 por la exfutbolista Ana Rossell soñaba con llegar a lo más alto desde sus primeros compases en el terreno de juego, y con inspirar a niñas y mujeres sobre la importancia de que el deporte más seguido en el mundo contara con referencias femeninas dentro y fuera del césped. Aunque ya había presentado con anterioridad su proyecto al magnate del Real Madrid para paliar la carencia de un equipo de féminas en su alineación, las conversaciones entre ambos no ratificaron el acuerdo.

Con la contratación de David Aznar como técnico ‘taconero’, Rossell aspiraba rozar la élite y a convertir a sus jugadoras en campeonas de la categoría. Tras una impecable temporada, el CD Tacón mató dos pájaros de un tiro: certificó su ascenso a Primera División y cerró el acuerdo de compra por parte del Real Madrid. Un sueño Real, la serie que HBO estrena este lunes (producida por Estudio Exile Content y la empresa Newtral) narra cómo el humilde club madrileño cuajó su llegada a Valdebebas y se convirtió en la estampa femenina del Bernabéu.

Un sueño… patrocinado por el Real Madrid

Un sueño Real es una nueva carta en la amplia baraja de contenidos audiovisuales centrados en el deporte que las plataformas han adaptado a la pequeña pantalla. Algunos brillantes (Maradona en Sinaloa en Netflix), otros sin luz (El corazón de Sergio Ramos en Amazon Prime), pero todos con cierta capacidad de obviar episodios traumáticos en un ejercicio notable de blanqueo y propaganda.

En este documental de cuatro capítulos que ha producido el Newtral de Ana Pastor y que ha contado con la colaboración de Carmelo Anthony y Asani Swann como productores ejecutivos, la sensación es ciertamente similar. Más allá de la historia de un grupo de mujeres que llegaron a lo más alto, parece un ejercicio de alabanza hacia el Real Madrid como un gigante balompédico (que es, sin duda alguna). El regusto que la serie deja es de que no hay entrevista que haya entrado en el capítulo que no dé gracias al club blanco por haber sido una inspiración vital.

Apenas transcurridos cinco minutos del primer episodio, el relato de la guardameta Sara Ezquerra -recibió mensajes amenazantes cuando jugaba en el Atlético de Madrid tras subir una imagen con la elástica de Iker Casillas- parece más un intento de dividir en la siempre controvertida guerra entre colchoneros y blancos que de concienciar acerca de los peligros de las redes sociales entremezcladas con el fútbol -mucho radical con demasiado tiempo libre, por ponerlo con palabras simples y aceptadas por la RAE-.

Las futbolistas del CD Tacón.

Un sueño Real pierde una oportunidad de oro para presentar una historia en la que las futbolistas siguen viviendo una realidad paralela a pesar de jugar el mismo deporte que ellos. Se da demasiado énfasis a tener como ídolo a exjugadores blancos como Ronaldo, y menos a la dificultad que el colectivo de jugadoras ha atravesado para conseguir la profesionalización de su trabajo.

Un horizonte lejano con obstáculos persistentes

El Mundial de fútbol femenino de Francia 2o19, que la cadena GOL retransmitió en abierto en su totalidad en España, fue un punto de inflexión acerca del debate de la “profesionalidad” de las mujeres en el mundo del balompié (no porque la lucha no existiera antes, sino porque era una novedad en apoyo, repercusión y retransmisión). En su lucha por ser consideradas como iguales, las futbolistas de Primera División han empleado su altavoz y la huelga como medios para pedir justicia.

Fue este pasado 1 de diciembre cuando la presidenta del Consejo Superior de Deportes, Irene Lozano, confirmó que el fútbol femenino entraría en la categoría de profesional en la temporada 2021/22, tras haber naufragado por la etiqueta de “semi” como cualquier Brik de leche en el supermercado.

El proyecto de profesionalizar el fútbol femenino es de las jugadoras, por su igualdad y sus derechos, pero también es de todas las españolas

Irene Lozano, PRESIDENTA DEL CONSEJO SUPERIOR DE DEPORTES

En una reunión con todos los clubes de la Primera Iberdrola, máxima categoría femenina en nuestro país, Lozano afirmó a EFE que «el proyecto de profesionalizar el fútbol femenino es de las jugadoras, por su igualdad y sus derechos, pero también es de todas las españolas. Esto se ha convertido en una causa social porque somos conscientes que cuando un grupo de mujeres avanza todas avanzamos».

Para las futbolistas de Primera, que partían con una amplia desventaja en amparo, leyes y protección jurídica, «saber que juegan en condiciones de igualdad con los hombres, va a ser crucial», destacó la presidenta del CSD, que también afirmó que «al margen de la cuestión de justicia general podrán trabajar con más seguridad».

Aún así, incluso la propia Lozano recalcó que «aún quedan muchos pasos y muchas dificultades en el camino”. El fútbol femenino continúa cumpliendo sus objetivos a velocidad de crucero. Cada vez son más los adeptos a su deporte, en el que no buscan comparaciones con grandes mitos, sino crear los suyos propios.