En verano de 2022 escribí un artículo en ABC sobre la ficción diaria española: Netflix podría haber matado la telenovela; ahora es su salvación. La plataforma había distribuido internacionalmente Café con aroma de mujer, actualización del título de los noventa a cargo de Fernando Gaitán (Yo soy Betty, la fea). Sus 92 episodios se emitieron en Colombia, de lunes a viernes a las ocho de la tarde, para después lanzarlos Netflix de un tirón al resto del mundo. Hasta Mercedes Milá se enganchó a este culebrón ambientado en un cafetal sobre ricos y pobres.
Mientras el folletín latino recuperaba su sitio frente al imperio turco, la telenovela española –un formato que arrancó en los noventa en las autonómicas con Reino Unido y Australia como referentes– era un animal en extinción. Sobrevivía en Antena 3 el serial de época Amar es para siempre, pero TVE, emisora de la original Amar en tiempos revueltos (2005), parecía haberse rendido con un género que exige compromiso al espectador.
De Amar en tiempos revueltos a La Promesa pasando por Acacias 38
La pandemia aceleró la permeabilidad de las plataformas, así que los seriales de TVE, contemporáneos y de época, fueron terminando sin relevo: Mercado central, Acacias 38, Dos vidas (improbable mezcla de comedia romántica actual y melodrama de época), la policiaca Servir y proteger… Con el fin, aquella navidad, de esta última, La 1 se quedaba en 2023 sin culebrón para su sobremesa. Pero tenía un as bajo la manga: desde septiembre de 2022 estaban rodando una serie diaria de época, ambientada a principios del siglo XX, con ecos a exquisitas producciones británicas como Downton Abbey y Arriba y abajo.
Se trata de La Promesa, cuyo título hace referencia al palacio donde transcurre la acción. Su creador Josep Cister había hecho la mili en El secreto de Puente Viejo (Antena 3), que en su mejor momento –duró 9 años– dio sopas con ondas a Sálvame (Telecinco). Su última obra, sin embargo, había sido Dos vidas, cuya propuesta radical –dos telenovelas en una cuyo final conocía el público desde el principio– no cuajó.
De los fracasos también se aprende y, tras el cuidado inicio de La Promesa y el final planeado de Amar es para siempre en cuestión de un año, cadenas, plataformas y productoras de televisión (Diagonal, Boomerang y Bambú) han saciado el apetito del público, de toda edad y condición, en directo y diferido, por la telenovela española. He ahí Mía es la venganza (Telecinco), Sueños de libertad (Antena 3), La Moderna (La 1), Valle Salvaje (La 1 y Netflix) y Regreso a las sabinas (Disney+).
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