El día que Fernando Andina (Madrid, 1976) acudió a los estudios de Atresmedia para promocionar Sueños de libertad, el actor llevaba ya 4 meses de rodaje. El episodio que hoy Jueves Santo emite Antena 3, el número 532, se grabó el pasado 7 de enero. Porque una serie diaria siempre está en marcha, ya sea escribiendo los guiones o grabando simultáneamente varias escenas. Sueños de libertad es el cuarto serial para Fernando Andina tras Al salir de clase –su primer papel en televisión–, Seis hermanas, donde estuvo de principio a fin, y Amar es para siempre.
P.- Te acabas de incorporar, no al rodaje, pero sí en la emisión. Lleváis varios meses apareciendo en pantalla, en Antena 3. Sueños de libertad ha cumplido dos años. Lo que los intérpretes dicen, cuando se incorporan a este tipo de proyectos, es que la cosa va como un AVE y te subes.
R.- (Fernando Andina) Es un AVE que ya va a velocidad de crucero, y es un gustazo, desde fuera, entrar en algo que ya cuenta con el apoyo y el beneplácito del público. Es una sensación maravillosa; es decir, yo sólo tengo que adaptarme porque lo que está haciendo esta gente funciona.
P.- Sueños de libertad no es tu primera serie diaria.
R.- Es mi cuarta serie diaria.
P.- ¿Dónde empezaste?
R.- Al salir de clase. Hace 27 años.
P.- Pero no tiene nada que ver. Ni el tema, ni la época, ni siquiera en cómo se producía una serie diaria como Al salir de clase, que a lo mejor era más de guerrilla, y Sueños de libertad, que no es una superproducción, pero está la cosa más medida.
R.- En Al salir de clase hacíamos 25 minutos diarios; aquí hacemos 50 minutos, que es el doble y con otros medios muchísimo más sofisticados. Sólo hay que ver la luz. El otro día, [el actor] Víctor Clavijo colgó en Instagram una historia grabando la cabecera de Al salir de clase, en el año 1999; y las cámaras eran las que ahora tenéis la prensa, pequeñitas. Ahora son 'camarotes'; tres cámaras. Utilizamos Steadicam, que son cámaras incorporadas al cuerpo. Es lo que hace diez o veinte años verías de una serie muy buena de prime time [horario de máxima audiencia].
P.- ¿Qué es lo que más te ha sorprendido al incorporarte a Sueños de libertad?
R.- Si enseñas a un italiano o a un francés un fotograma de esta serie [Sueños de libertad] y de un prime time, a lo mejor no sabe diferenciar cuál es la serie diaria y cuál es la serie de prime time. Eso habla del nivel que están adquiriendo ya las series diarias; lo mismo digo de Seis hermanas, que hice para Bambú [Producciones], que es el equipo de La Promesa en Televisión Española. Me alegro muchísimo de que estamos conviviendo las series diarias porque no coincidimos [en el horario]; cosa que no se hizo en el pasado, y nos enfrentaban. ¿Por qué si cabemos todos? Son series de muchísimo nivel.
P.- No vi Seis hermanas. ¿Acabó bien o mal tu personaje?
R.- Estuve desde el capítulo uno hasta el último, que fueron 520 capítulos. Mi personaje empezó malísimo, pero luego, de repente, se enamoró de la mujer correcta. Acabó bien.



P.- Los arcos y las evoluciones de los personajes en una serie diaria pueden ser tremebundos. En Sueños de libertad no da la sensación de que tu personaje sea un mal hombre.
R.- Joan Noguera, director y productor de la serie, me dijo: 'Fer, a diferencia de otros capullos pijos que has hecho en el pasado, que eran unos cabrones per se, aquí eres un hombre de mucho carácter, pero eminentemente bueno. Se equivoca en algunas secuencias y en algunas tramas, pero no pierdas nunca que lo que buscamos de este hombre es bondad, y que el público tenga empatía con él y se ponga en su lugar y digan: Pobre Pablo. Porque queremos que le vaya bien en la vida, pero él a veces simplemente se equivoca'.
P.- Sois la nueva familia de Sueños de libertad. Ha habido cierta reposición. Se han ido los Merino, habéis venido ahora los Salazar; también tenéis trama con los De la Reina. En tu caso es la parte más empresarial, de momento.
R.- Sí. Yo tengo la parte de la casa, la parte sentimental, que es los Salazar. Y luego efectivamente formo parte ya del conglomerado de las perfumerías De la Reina; se solapan estos dos universos, y es muy interesante. Se irá viendo también como mis hijos, poco a poco, hacen que esos dos universos se vayan solapando.
P.- De cuatro series diarias, la primera [Al salir de clase] fue contemporánea, pero las otras tres han sido de época. Te vemos aquí con chupa y luego en pantalla de punta en blanco.
R.- Una profesora de interpretación de la escuela de arte dramático me dijo: 'Tú vas a hacer mucha época'. Pero hablaba de teatro porque te hablo del año 1996, que no había tanta serie de época; no estaban tan de moda como ahora. Prácticamente no había series diarias. Y me dijo: 'Te van a coger mucho para teatro de época porque tienes aspecto de época'. Yo sólo quería trabajar, con 18-19 años, pero se ha cumplido a rajatabla lo que me dijo esta maestra. Tengo cara de antiguo; debe ser. Pero, oye, me paga las facturas.
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