Antes de empezar un viaje de venganza, cava dos tumbas. Es la manoseada frase del filósofo Confucio que da nombre y sentido a Dos tumbas, la nueva miniserie de Netflix a cargo de Carmen Mola, el trío de escritores varones tras La novia gitana (2018) y sucedáneos. Los tres únicos episodios se estrenan este viernes 29 de agosto. Ninguno supera la hora de duración. Polémicas aparte; Agustín Martínez, Jorge Díaz y Antonio Mercero Santos ejercieron durante años como guionistas de series de televisión antes de romper el techo de cristal con la inspectora Elena Blanco.
En paralelo a su carrera literaria, Agustín Martínez, acompañado por Jorge Díaz y Antonio Mercero (hijo), adaptó para TVE su primera novela en solitario, un policíaco con toques sobrenaturales ambientado en un pueblo de los Pirineos sobre la desaparición de dos niñas. Una sargento reabre el caso tras la aparición con vida, 5 años después, de una de ellas. Aquella serie se llamó La caza. Monteperdido (2019) y el próximo jueves 4 de septiembre se estrena su cuarta temporada ahora en Movistar Plus+. La novela negra no pasa de moda y el buen hacer en Netflix de las tres temporadas de La caza –tras Monteperdido llegaron Tramuntana y Guadiana– muy probablemente empujaron a la plataforma a fichar a Carmen Mola, cuya novia gitana también se hizo serie en Atresmedia con dirección de Paco Cabezas; está pendiente de estreno su tercera parte, La nena.
'Dos tumbas', la miniserie de 3 episodios sobre una abuela 'coraje'
Y he aquí Dos tumbas, otro thriller sobre la desaparición y probable asesinato de dos mujercitas, dos mejores amigas, cuya novedad radica en situar la acción tiempo después de la investigación. Esta vez, el crimen sin resolver tiene lugar al sur de España, excusa para mostrar su folclore, sus paisajes, y hacer sonar flamenquito. Así, tras un perezoso arranque in medias res (¿qué hace una señora como Kiti Mánver limpiando la escena de un crimen?), los guionistas despachan en apenas diez minutos lo que otros títulos de Netflix tardarían en contar una temporada entera. Los últimos momentos con vida de las chicas, la noche de autos, un sospechoso habitual, batidas por el campo, la aparición de un cadáver, el entierro en el pueblo, la tragedia familiar y vecinal, la habitación de la adolescente desaparecida… ¿Cuántas veces hemos visto esa película?
Kiti Mánver, la reina del espectáculo
Dos tumbas, en principio y hasta nueva orden, versa sobre el personaje de Kiti Mánver (¡Qué he hecho yo para merecer esto?, La comunidad), una abuela 'coraje', dispuesta a pactar con el diablo, para hacer justicia y dar con los culpables. No sale bien parado el policía al que interpreta Joan Solé, cuya personalidad apagada se basa exclusivamente en un bigote. No es el único en recibir, pues los guionistas abordan el sensacionalismo por parte de los medios de comunicación y dibujan a los periodistas como seres sin escrúpulos. Hay un intento por mostrar las consecuencias dramáticas de la desaparición a través de la hermana menor de una de ellas.
Sin embargo, todo ese castillo de naipes (el eco de casos mediáticos reales, como Alcàsser o Wanninkhof-Carabantes) se cae en cuanto un personaje clave desembucha, y entonces un largo flashback muestra lo que sucedió realmente. Hay una evidente obsesión por imaginar qué hacen nuestras hijas, aparentemente inmaculadas, cuando salen de fiesta y nadie las ve. Por supuesto que no hay víctimas perfectas, pero Dos tumbas no añade nada nuevo tras series nuestras como Desaparecida (2007) de TVE o Sé quién eres de Tele5 (2017), rescatada por Netflix. Y encima se recrean en la violencia física. ¿Qué propósito tiene mostrar cómo un coche aplasta el cráneo de un malnacido?
Será mala a rabiar 'Dos tumbas', pero no podrán dejar de verla
Incongruencias e inverosimilitudes aparte, Carmen Mola recurre una y otra vez a elementos externos escondidos al público para resolver una historia macabra que, al ser únicamente tres episodios, va a velocidad de crucero. Evitan así presentar a falsos culpables, clásico de la tele-novela negra. Otro contar son las miguitas que van dejando los guionistas y el director, Kike Maíllo, empecinados en que el espectador se fije en todas y cada una de las pistas (el presentador de televisión al que interpreta Salva Reina). Podrá parecerles mala a rabiar Dos tumbas, pero no podrán apartar la mirada. Si ven el primer episodio querrán ver el segundo y después el tercero. La duración acompaña.
A Kiti Mánver le acompañan Álvaro Morte y Hovik Keuchkerian. Son Isabel, Rafael Salazar y Antonio, los protagonistas de Dos tumbas. A pesar del acento impostado de Morte, el profesor de La casa de papel da el pego como un mafioso todopoderoso y padre de una de las adolescentes desaparecidas. Los guionistas explicitan rápidamente que él, una suerte de cacique, es el responsable involuntario de tal crimen. Pero Keuchkerian, como hijo de la abuela coraje y padre humilde y trabajador de la otra niña, es un ejemplo más de sus límites como actor. O quizás sea un plan maestro del intérprete… En fin, Dos tumbas es, como otras series del género, una historia de malentendidos, de víctimas convertidas en verdugos y viceversa.
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