El 11 de septiembre de 2013, dos guardias civiles irrumpieron en un bar en Carrizo de la Ribera (León) y desataron el caos. Coaccionaron a la propietaria y a los clientes. Les obligaron a meterse balas en la boca. Entraron en la barra para pinchar el ‘Cara al Sol’, se sirvieron copas y mantuvieron al local amedrentado durante cuatro horas tras entrar gritando que “allí mandaban ellos”.

Por esas acusaciones, la Fiscalía reclama dos años de prisión para los agentes, según el escrito al que ha tenido acceso Efe y que ha adelantado este jueves el diario La Nueva Crónica. Se les imputa un delito de coacciones por los hechos, que ahora serán sometidos a juicio.

Según la denuncia presentada tras los hechos, los acusados obligaron a los clientes a fumar y a apagar sus teléfonos móviles, y seguidamente bajaron la trapa del establecimiento y advirtieron de que “de allí no se movía nadie”.

La propietaria el establecimiento denunció que los agentes pasaron al interior de la barra y se sirvieron bebidas alcohólicas y pusieron música en el ordenador del local, entre otras canciones el himno falangista ‘Cara al sol’. También sacaron sus armas reglamentarias, que dejaron encima de la barra, y obligaron a los allí presentes a introducirse balas en la boca y en los vasos de sus consumiciones.

Además, la dueña del local ha denunciado que uno de los agentes la rodeo con sus brazos, trató de besarla y le dijo: “Eres mía”. La situación se alargó durante casi cuatro horas hasta que sobre las seis de la madrugada los agentes decidieron abandonar el establecimiento. El juicio por estos hechos se celebrará el próximo 28 de febrero en el juzgado de lo penal número 1 de León.