El juez Enrique Agudo, titular del juzgado de instrucción número 5 de Colmenar Viejo, Madrid, ha confirmado la decisión de retirar la custodia de sus hijas a una madre que rechazaban quedarse a solas con su padre, argumento para el que se ha basado fundamentalmente en el informe terapéutico pagado por el padre.

De esta manera, el magistrado, que considera que las menores se encuentran en situación de riesgo, ha reafirmado su decisión de dejar a las niñas bajo custodia de sus abuelos de manera provisional.

Según los datos que avanza la cadena Ser, el juez no ha escuchado el reiterado deseo por parte de las niñas de regresar junto a su madre, ni ha permitido que sean exploradas por los miembros del cuadro psicosocial del juzgado, quienes previamente habían acusado a la madre de provocar un trauma en las niñas que ha derivado en una relación insana con su padre. La valoración basadas en el informe encargado y sufragado por el padre al equipo privado de acompañamiento terapéutico Tótem.

El juez, cuyas medidas están apoyadas por los fiscales del casi, sostiene que «es preciso alejar a las niñas del entorno materno, pues la permanencia en las menores de recuerdos negativos sobre la figura del padre justificarían su rechazo y podría estar instaurando un trauma que viene dado precisamente por la actitud de la madre”, relata la Ser.

Los hechos se remontan a 2012, cuando la mujer denunció a su marido por supuestos abusos sexuales a su hija mayor, que entonces tenía cuatro años, unos hechos de los que resultó absuelto por un error en la grabación de la prueba que no permitió al tribunal certificar los hechos. El equipo psicosocial sostiene que el rechazo de las niñas a irse con su padre es culpa de la madre con la intención de protegerlas de más abusos y proponen la «desprogramación afectiva» con ella.

A la madre, que ha permanecido incomunicada de sus hijas durante nueve meses, se le advierte en el informe sufragado por el padre de las consecuencias que pueden tener algunas interferencias como besarlas y abrazarles es un encuentro casual en la calle. El pasado enero, tras permitirle cuatro llamadas telefónicas, en Navidad, se concedió a la madre una hora de visita semanal en un punto de encuentro. Condiciones que, denuncia la afectada, son más duras que las impuestas al padre cuando estuvo imputado por los abusos a la hija mayor.