Oro ilegal de Perú

Sociedad

Perú, el oro de sangre que luce Europa

Un silencio sepulcral reina en el ambiente, incluso los pájaros se han ido con la música a otra parte. Lejos, muy lejos, de aquel mar yermo. Un sol abrasador cae a plomo sobre kilómetros de fina arena. Esto, posiblemente, sea lo más parecido a un paraje lunar o, quizás, al desierto del Sáhara o al de Atacama, en Chile, pero nada más lejos de la realidad. Esto es la Amazonia peruana, o lo fue en su día, depredada por la fiebre del oro que no entiende de cambio climático ni de consecuencias medioambientales.

La minería ilegal ha deforestado, en las últimas dos décadas, el equivalente a 24.000 campos de fútbol o, lo que es lo mismo, 6.000 hectáreas anuales. 50.000 hombres trabajando, a destajo, noche y día para poder extraer cerca de 18 toneladas de oro ilegal, según datos del Ministerio de Medioambiente. “La extracción ilegal de oro es más rentable que el narcotráfico”, denuncia Francesca García, periodista de El Comercio de Perú quien lleva años denunciando la situación de desprotección que sufre la zona de Madre de Dios. “Es una zona de guerra donde no hay presencia del Estado. Allí la gente desaparece sin que nunca más se sepa de ellos, hay mafias de trata de personas, fosas comunes, lagunas de fango con mercurio…”.

Trabajador en una mina ilegal.

Perú es el sexto productor mundial de oro y el primero de América Latina. Y la región de Madre de Dios proporciona el 70% del oro nacional. Un suculento negocio que ha hecho que las minas ilegales de este metal precioso se hayan disparado hasta un 400% en los últimos 20 años sin que ningún gobierno haya puesto remedio. “En el mercado negro se llega a pagar cerca de 35.000 euros por kilo de oro ilegal. Es decir, al año se generan unos 630 millones de euros. Ningún gobierno querría acabar con un negocio tan suculento. Y esto da alas a las mafias. Al final acabaremos como México donde los paramilitares controlen el negocio y aquellas voces discordantes serán silenciadas”, denuncia Manuel Calloquispe periodista peruano experto en minería ilegal en la zona de Madre de Dios.

De la minería ilegal de oro sólo se puede extraer oro ilegal pero el mineral hay que lavarlo para que pueda salir del país y llegar a Europa y aquí entran en escena los famosísimos ‘Compro Oro’ que se encuentran en la ciudad de Puerto Maldonado, capital de Madre de Dios. Hasta esos comercios llegan los mineros con su oro ilegal que es comprado a un precio menor que el que marca el mercado internacional. “El 90% del oro que compramos aquí es ilegal y el 10% restante legal. Lo que hacemos es mezclarlo para que nadie sepa la procedencia. Sin facturas. Sin certificados. Sin documentación. De eso se encargan los intermediarios quienes lo sacan a Bolivia desde donde viaja a todo el mundo”, comenta el Señor Luna empresario del oro de Madre de Dios. “Es así de sencillo. Nadie pregunta nada. No hay redadas. No hay intervenciones policiales es un juego de niños muy rentable para la gente importante de Perú quienes controlan este negocio”, sentencia.

el oro de sangre de Perú acaba en el dedo de las mujeres españolas

América Latina es la región del mundo con mayores índices de minería ilegal de oro. Los Estados hace tiempo que perdieron el control sobre los territorios y se ven desbordados por las mafias. Ese oro tiene, en su mayoría, un destino: Europa. En 2017 la Unión Europea aprobó una ley que prohíbe la compra de minerales procedentes de zonas de conflicto- ¿les suena el Coltán?- para evitar las violaciones de derechos humanos que lleva el comercio de estos minerales. Pero quién hizo la ley hizo la trampa. Países como Bolivia, China, India, Dubai o Hong Kong compran el oro, después de haberlo lavado, y lo hacen pasar por oro completamente legal. Es prácticamente imposible trazar la procedencia de los minerales una vez son lavados. Es decir, el oro de sangre de Perú acaba en el dedo de las mujeres españolas porque es imposible saber su procedencia exacta.

La destrucción que dejan las minas.

El Centro de Innovación Científica Amazónica (CINCIA) denuncia que la deforestación del bosque amazónico, en la zona de Madre de Dios, se extiende en 20 kilómetros de largo por cinco de ancho. El 70% ha sido depredado de manera tradicional y el 30% restante con maquinaria pesada. Una vez la superficie boscosa es destruida entran en juego los motores encargados de succionar el lecho a alta presión hasta llegar a la capa donde se encuentra el oro. Pero, por el camino, destruyen los nutrientes que tiene la tierra y que la impedirán que la selva pueda volver a renegarse. Sólo el año pasado se deforestaron 9.860 hectáreas en esta zona de Perú. “Hacemos esto por necesidad no para hacernos ricos. Llevo más de 20 años trabajando en la minería ilegal trabajando de sol a sol”, afirma Rodolfo Quintanilla, minero de profesión y quien se enfrenta a penas de cinco años de cárcel si es atrapado por la policía o el ejército peruano. “Tenemos que seguir trabajando a pesar de que nos exponemos a un riesgo muy alto”.

La Seguridad

El salvaje oeste peruano

La carretera interoceánica, que une el Océano Atlántico en Brasil con el Océano Pacífico en Perú, se convierte en un agujero negro entre los kilómetros 98 hasta el 117. Se conoce como la zona de ‘La Pampa’ y es donde están ubicadas las minas ilegales de oro. Cerca de 50.000 personas, venidas de todas las partes del país, han creado una ciudad donde antes no había absolutamente nada. Negocios, restaurantes, hoteles, colegios… Una ciudad donde impera la ley del Far West. Pistoleros de gatillo fácil se han convertido en la Ley y el Orden en esta región donde la presencia del Estado es inexistente. Aquellas voces discordantes son ajusticiados sin el más mínimo remordimiento. De hecho, se calcula que más de 30 personas han desaparecido en los últimos años. “A mi hijo lo mataron como un animal y después quemaron sus restos en una fosa común donde había más cuerpos”, denuncia Sonia quien lleva dos años esperando confirmación oficial sobre la muerte de su hijo. “La seguridad entró en el bar donde estaba bebiendo, le pusieron una capucha y le metieron en un vehículo. Jamás se volvió a saber de él”.

En La Pampa matan a diario. Les queman, les disparan, les asaltan, violan a las mujeres…

La historia de Juana es parecida. Su hijo fue ajusticiado por miembros de La Seguridad para robarle la recaudación. “Le metieron una bala en la frente. En La Pampa matan a diario. Les queman, les disparan, les asaltan, violan a las mujeres…”, comenta esta mujer cuyo hijo desapareció de la faz de la tierra hace más de tres años.

¿Y quiénes son ‘La Seguridad’? Paramilitares. Asesinos a sueldo. Ladrones. Gentuza variada que ha encontrado en esta región de Perú el libre albedrío. Les da igual ocho que ochenta. Matan a plena luz del día y se deshacen de los cadáveres con total impunidad. No tienen que dar cuentas a nadie porque a nadie le importa lo que está ocurriendo en aquella región. “Somos lo más parecido al Estado. Somos autodefensas y nos encargamos de proporcionar seguridad a esta región minera. Agarramos a un delincuente y lo castigamos como se merece. Le golpeamos con palos, látigos y puede, que, tratando de escapar, pues muera. O, incluso, en un enfrentamiento. Es defensa propia”, señala Mario jefe de seguridad de la región minera de La Pampa. “El mensaje es claro. Si entran aquí encontraran problemas”.

La trata de mujeres forma parte del día a día.

Minería y trata de mujeres

Además, la minería ilegal trae otro problema de serie. La prostitución. Madre de Dios es la región de Perú donde más mujeres son obligadas a prostituirse cada año, cerca de 250, que se suman a las más de 5.000 que ya son explotadas por mafias. Una vez se entra en esta red es muy complicado salir. “No pueden escapar por voluntad propia. Y si lo intentan a las mafias no les tiembla el pulso. Encontré a una chica joven desmembrada debajo de un puente. Era un mensaje al resto”, denuncia John Valerio médico de la región de Santa Rosa y única tabla de salvación para las mujeres que trabajan en los burdeles.

Los propietarios de los discobares las sancionan si usan preservativos con los clientes.

“La Pampa es un nido de enfermedades de transmisión sexual. El 30-40% de las mujeres tienen sífilis y cerca del 10% tienen SIDA. Los propietarios de los discobares- como se llama a los prostíbulos- las sancionan si usan preservativos con los clientes. Pero, además de las enfermedades, luego están los embarazados no deseados. Cada mes 12 mujeres quedan en cinta. De las cuales ocho deciden interrumpir el embarazo realizándose ellas mismas el raspado. Algunas mueren desangradas porque lo hacen en el interior de la selva y sus cuerpos son tirados a la selva”, afirma el médico quien califica La Pampa como “un agujero negro en medio de Perú donde está toda la escoria de este país”.

Y a La Pampa se llega de dos manera: A través de amigos de amigos o por falsos anuncios donde se precisan cocineras o camareras para alguno de los establecimientos que hay en la región minera. “Nos traen con mentiras prometiéndonos muchísimo dinero y una vez allí nos quitan el teléfono móvil y el DNI para que no podamos escapar”, denuncia Sara una joven cocinera que acabó captada por una red de trata de blancas. Junto a su hermana pasó meses en uno de estos prostíbulos. “Había cerca de 20 chicas, algunas menores de edad y otras con bebés, que eran obligadas a ejercer la prostitución. Las que nos negábamos éramos golpeadas por la dueña del bar”, señala María, la otra hermana. Ambas pudieron escapar de aquel lugar gracias a una redada policial.

El oro peruano está manchado de sangre, como puede estar el Coltán. La diferencias es que mientras lo que ocurre en Congo es conocido a nivel mundial en Perú impera la ley del silencio. No vaya a ser que llevemos una cadena de oro que haya costado la vida a una docena de personas y dejemos de lucirlo con orgullo.

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