Tener que someterse a una intervención quirúrgica no es fácil, ni agradable. Por ello, todo avance en la cirugía mínimamente invasiva redundará en una más fácil y rápida recuperación, y por ello, cada vez son más los centros hospitalarios que están modificando sus salas de quirófano convencionales para transformarlas en lo que podría protagonizar perfectamente un capítulo de la medicina del futuro: los quirófanos dotados de tecnología de última generación.

Estos cumplen los requisitos de una sala operatoria convencional, es decir, mantienen una serie de condiciones ambientales determinadas, son amplios, y con mucho aparataje, pero incorporan como novedad lo último en los sistemas de imagen y de intervención quirúrgica, de forma que en tiempo real se permite trabajar a un equipo multidisciplinar de especialistas, y contar con información de todo lo que está sucediendo, desde el estado del paciente antes de la operación, durante la propia intervención, así como comprobar el resultado al momento.

“Gracias a estos quirófanos, los profesionales disponen de una tecnología de imagen muy avanzada, que refleja en tiempo real lo que sucede en el campo quirúrgico. En definitiva, el cirujano puede realizar una técnica quirúrgica mucho más precisa y, por tanto, se minimizan los riesgos de la operación, lo que permite, además, facilitar una más pronta recuperación de los pacientes”, explica la doctora Ana Leal, subdirectora médica de la Fundación Jiménez Díaz, centro que cuenta con un vanguardista bloque quirúrgico con dos quirófanos híbridos, uno con resonancia magnética (RM) intraoperatoria de alto campo y otro con el último en cirugía robótica, el sistema Xi Da Vinci, a los que se suman otros tantas salas quirúrgicas polivalentes.

 

El jefe del Servicio de Angiología y Cirugía Vascular de la Fundación Jiménez Díaz, el doctor César Aparicio, explica por su parte, que un quirófano híbrido fusiona la accesibilidad de un quirófano convencional con la imagen del mejor equipo de radiodiagnóstico, lo que facilita una mayor seguridad en los procedimientos, así como una mejor calidad imagen, usando menos los contrastes, lo que redunda en menos complicaciones renales para el paciente, y permite realizar determinadas pruebas en quirófano, que antes había que realizar en salas de radiodiagnóstico.

Otra de sus ventajas, por ejemplo, se aprecia en las patologías aórticas, que se pueden tratar de forma menos invasiva, según Aparicio, con endoprótesis donde no se necesitan incisiones abdominales, ya que estos robots de última generación así lo facilitan mediante un par de punciones inguinales, que harán una más pronta recuperación del paciente.

Por su parte, gracias al quirófano con RM intraoperatoria de alto campo, a la hora de intervenir a un paciente, por ejemplo, se planifica su operación basándose en una resonancia magnética previa que ayuda a planificar los límites de la extirpación, y después, para el control y confirmación de la misma, se realiza otra en la misma sala quirúrgica.

Así, en un quirófano con RM intraoperatoria, tanto el proceso previo, como el postoperatorio de comprobación se hacen en la misma sala.“No depender de una resonancia que se ha tomado antes, poder actualizarla al instante durante la intervención, mejora la capacidad de llegar a los límites de un tumor, por ejemplo, y no entrar en zonas sintomáticas que pudieran dejar secuelas al paciente”, celebra el doctor Julio Albisua, jefe del Servicio de Neurocirugía de la Fundación Jiménez Díaz.

Ventajas de Da Vinci Xi : una cirugía minimamente invasiva

Asimismo, uno de los principales aparatos que ocupan cada vez más las salas quirúrgicas españolas son los robots de última generación, en el caso de la Fundación Jiménez Díaz, el modelo Xi Da Vinci, que aporta nuevas ventajas. Esta tecnología supone un avance más hacia la cirugía mínimamente invasiva para muchas especialidades, como la Neurología, la Cirugía Torácica o la Ginecología, por ejemplo.

“Representa un paso más allá de la cirugía laparoscópica convencional,añadiendo precisión a la intervención, minimizando para el paciente el traumatismo que supone pasar al quirófano, así como facilitando su recuperación e incorporación a la vida normal”, añade Ramiro Cabello, médico adjunto del Servicio de Urología de la Jiménez Díaz.

A su juicio, este robot también tiene otra ventaja para el cirujano, la de una «mayor precisión y seguridad a la hora de realizar operaciones más complejas» y, para el paciente, la de «un menor trauma quirúrgico”, al realizar la intervención a través de pequeñas incisiones, lo que permite un menor sangrado y necesidad de transfusiones, así como acelerar su recuperación, ante un menor dolor postoperatorio, riesgo de infección postquirúrgica, y menor tiempo de hospitalización y recuperación.

En concreto, este experto describe que el sistema Xi facilita una visión 3D aumentada hasta 10 veces, asegurando la claridad y precisión de los detalles anatómicos; elimina el temblor fisiológico y los movimientos involuntarios del cirujano; tiene 4 brazos robóticos que permiten al especialista controlar autónomamente hasta 3 instrumentos y una óptica; y utiliza, por ejemplo, unas pinzas con tamaños de 8 milímetros, dando libertad de movimiento en 7 ejes y una rotación de 360 grados.

Asimismo, resalta que este nuevo fichaje de su centro hospitalario dispone de un láser de posicionamiento, que optimiza la posición de los brazos robóticos según la intervención seleccionada, permite una cirugía multicuadrante (efectuar intervenciones más complejas sobre órganos ubicados en cuadrantes diferentes, sin modificar la posición del robot y del paciente), y está integrado con el sistema ‘FireFly’, un filtro de luz que permite visualizar en tiempo real imágenes de alta resolución del flujo vascular y microvascular de los tejidos.