Más de 20 años después de su muerte, el periódico estadounidense The New York Times ha decidido dedicar un hueco de su sección de obituarios a la española Ana Orantes. La granadina, de origen humilde y escasos estudios que puso rostro a los malos tratos en España y marcó un punto de inflexión en la interpretación de la expresión «violencia doméstica» que de alguna forma normalizaba ciertos comportamientos machistas en el hogar. Esta contó su experiencia de cuatro décadas de violencia a manos de su marido, en el programa De tarde en Tarde transmitido por Canal Sur Televisión y presentado por Irma Soriano. Una mujer que había soportado durante años frases de su cónyuge como “eres demasiado analfabeta para permitirte hablar”, se sentaba a sus 60, firme y segura, en un plató, observada por miles de espectadores, para ilustrar con sus palabras las escenas de violencia de género que su mente y su cuerpo habían sufrido en numerosas ocasiones a lo largo de su matrimonio.

La primera vez que recibió un golpe de su esposo, Ana Orantes no comprendía los motivos pero asumió una culpa inexistente y se disculpó, a lo que su marido respondió escupiéndole en la cara. A raíz de este suceso las palizas comenzaron a ser habituales y con regularidad le agarraba por el pelo y le daba golpes contra la pared. José Parejo, que así es como se llamaba este, mantuvo a su mujer sometida a una estricta y psicótica vigilancia con secuencias surrealistas como culparla de que un hombre le mirase por casualidad cuando ella abría una ventana de su casa o prohibiendo su asistencia a la boda de sus propios hermanos para no “avergonzarle”.

Otros desagradables episodios que explicó durante el programa hacían referencia a sus hijos, y en uno de ellos contaba como su hija con 10 años le dijo que su padre le había tocado los muslos por debajo de la mesa mientras cenaban. Ana Orantes se enfrentó a su marido y recibió tal paliza que la pequeña se asustó y nunca más volvió a contar ningún episodio de este tipo a su madre. Parejo, probablemente cargado de inseguridades y complejos característicos de este perfil de maltratadores, acusaba a su esposa de ir a dormir con todos los hombres del vecindario una noche que ella salió de casa de madrugada con su hijo de 8 años para acudir a una urgencia médica.

Ana describió la terrorífica historia de su vida ante un país entero con la intención de ayudar a aquellas mujeres que estuviesen atravesando una situación similar

Así, capítulo tras capítulo, Ana describió la terrorífica historia de su vida ante un país entero con la intención de ayudar a aquellas mujeres que estuviesen atravesando una situación similar de humillación y violencia, y pedir ayuda y medios para estos casos. Ella explicó que había acudido a comisaría en numerosas ocasiones y había solicitado el divorcio pero en aquella época, España no gozaba de derechos que protegiesen a la mujer de la violencia de género. Finalmente logró divorciarse en 1996 y un año después fue cuando acudió a este plató para relatar lo sucedido.

Tristemente, su aparición y testimonio público provocaron un arrebato de ira en su exmarido, el cual la asesinó 13 días después en su casa, donde la ató a una silla, la roció con gasolina y más tarde la prendió fuego cuando aún se encontraba viva. Tal y como refleja ahora el periódico americano en sus páginas, este asesinato marcó un antes y un después en la historia de la violencia de género en España y provocó que a las dos semanas miles de mujeres salieran a las calles de varias ciudades del país como protesta y exigieran reformas legislativas que comenzarían a llegar años después con la visibilización del problema y una mayor exposición de los casos.

Que un periódico como The New York Times haga referencia a esta mujer y plasme su historia entre sus páginas es una clara demostración del eco y proyección que está teniendo la lucha contra la violencia de género en España durante estos últimos años. Y es por esta razón que los colegios andaluces estudiarán la vida de Ana Orantes a través de un calendario didáctico con actividades mediante las cuales los niños descubrirán las historias de diferentes mujeres que han dado un paso o han servido de ejemplo para la igualdad en España. Una de las hijas de Ana, Raquel Orantes, reaccionaba en sus redes a esta iniciativa diciendo lo siguiente: “A ella le hubiera gustado escribir un libro con la historia de su vida y, sin embargo, ha conseguido ser parte de la Historia de este país y escribir miles de líneas”.