Niños en pueblos despoblados, escuelas vacías o familias sin hijos. Son problemas a los que pone voz Bolaños de Campos frente a la España vacía de niños en zonas rurales. El municipio vallisoletano forma parte del reto demográfico del país para lograr el mínimo bienestar para la infancia. Una situación que se vive en Bolaños de Campos, Valladolid. Este pueblo forma parte de la comarca del cereal, en Tierra de Campos, con 337 habitantes. 11 niños y niñas son los que acuden al centro educativo de primaria de Becilia de Valderaduey, con una de sus aulas en Bolaños. Sin embargo, uno de los cuatro colegios de Becilia ha tenido que cerrar sus puertas por falta de alumnos.

Los niños de Bolaños encuentran dificultades para realizar actividades extraescolares por falta de servicios. Aunque desde el Centro de Desarrollo Rural (CDR) Valdecea, que abarca 35 municipios de la comarca, se organizan talleres y charlas para los más pequeños. Durante el fin de semana sus opciones de ocio se limitan ya que muchos de ellos tienen que desplazarse a municipios más grandes para poder jugar o relacionarse con otros niños. Pero muchas de las familias no cuentan con esa posibilidad.

“Los recursos en los colegios son escasos”, afirma Estefanía del Pozo, coordinadora en CDR Valdecea.

Según explica Estefanía del Pozo, coordinadora del CDR Valdecea, «hace falta apoyo económico para poder garantizar la igualdad de oportunidades en el medio rural». Los equipos y el acceso a Internet de los colegios de la zona son bastante precarios, señala Del Pozo. No obstante, los ratios por aula son mucho menores lo que hace que el aprendizaje sea más significativo y, en muchos casos, individualizado. También los menores con necesidades educativas especiales o específicas reciben la atención adecuada mediante profesionales especializados.

Tan solo dos niños del pueblo acuden a las escuelas infantiles en las proximidades de Bolaños, que dan servicio educativo a niños de 0 a 3 años. Dada la falta de actividades infantiles, desde el CDR Valdecea promueven actividades a los ayuntamientos como campamentos, jornadas del Día del niño o ludotecas. Además, durante este año se pretender implantar una ludoteca. El CDR Valdecea participa en el programa de sensibilización sobre la despoblación en el medio rural y emprendimiento, para incentivar la creación de puestos de trabajo, y pertenece a la Confederación de Centros de Desarrollo Rural (COCEDER).

Cuando los niños de Bolaños tengan que cursar secundaria o bachillerato tendrán que desplazarse al instituto de Villalón de Campos, a unos 30 kilómetros y posteriormente, dejar su municipio para estudiar en Valladolid u otra provincia ciclos profesionales o estudios universitarios.

Centro de Desarrollo Rural Valdecea, Valladolid.

La pobreza vive en el pueblo

Según explica Gabriela Jorquera, experta en pobreza y desigualdad en Save the Children, «la tasa de pobreza en el ámbito rural es mayor debido a rentas bajas», por el tipo de estructura productiva y falta de oportunidades de empleo. De esta manera, se impulsa el éxodo de la población a las zonas urbanas, en busca de oportunidades laborales, y esto es especialmente acusado en familias con hijos, que están en una edad económicamente activa. «Para los niños significa un riesgo más alto de pobreza con menos oportunidades educativas y de ocio», indica Gabriela.

«El riesgo de pobreza rural en hogares con niños suelen tener entre 5 y 6 puntos más altas que el resto de la población», señala Gabriela Jorquera, experta en pobreza en Save The Children.

Como sucede en Bolaños, «la baja fecundidad afecta especialmente a las mujeres de zonas rurales», afirma la experta en Save The Children, que abandonan sus hogares en búsqueda de condiciones de vida más estables. De la misma forma que en el ámbito rural, si hay pocos niños no es porque los españoles no quieran tenerlos, ya que «hombres y mujeres manifiestan el deseo de tener en torno a dos hijos, pero en España solo se tienen 1,3 hijos por mujer», indica Teresa Castro, demógrafa del CSIC.

Por lo que la situación del pueblo vallisoletano aviva la tasa de envejecimiento del país que supera ya los 9 millones de personas, mayores de 65 años, según fuentes del Instituto Nacional de Estadística (INE).

La falta de oportunidades educativas de la España vacía afecta especialmente a las etapas escolares no obligatorias. Entre estas, son las escuelas infantiles de 0 a 3 años, que tienen una gran importancia para la estimulación cognitiva para la formación del cerebro y tienen efectos positivos en la tasa de empleo femenina.

En zonas rurales, la implementación de este tipo de servicios son comparativamente más difíciles, debido a tiempos de traslados largos y transportes más caros. En educación obligatoria, la falta de servicios adecuados afecta a secundaria, puesto que esta etapa requiere de condiciones de profesorado e instalaciones específicos.

Varios niños en actividades organizadas por CDR Valdecea.

Pueblos sin ayudas

La universalización de las escuelas infantiles de 0 a 3 años y garantizar la calidad mínima de educación secundaria, son una de las medidas que se ofrecen desde el gobierno para lograr la igualdad de oportunidades de los niños en zonas despobladas. También, reducir la tasa de abandono escolar temprano, indican, que es necesario para la construcción de la cuarta pata del ‘Estado de Bienestar’.

«Las dificultades de las familias en el campo repercuten al bienestar emocional de los niños y niñas», afirma Gabriela Jorquera.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), España es el país que menos reduce pobreza a través de transferencia de rentas en Europa. Como indica Gabriela Jorquera, «somos unos de los 6 países que no tienen una prestación por hijo a cargo universal» con unas cuantías aún muy bajas. En el medio rural, las familias crían a sus hijos con muy poco apoyo del Estado.

Por ello, la Secretaría de Estado pretende incrementar las ayudas por hijo a cargo hasta alcanzar los 1200 euros. Unas ayudas que a día de hoy son de entre 341 y 588 euros anuales. La prestación es de unos 29 euros para las familias en situación de pobreza moderada y de 49 para la que padecen pobreza severa. Desde Save the Children piden el incremento de la prestación por hijo a cargo hasta los 100 euros al mes.

Además, muchos ayuntamientos intentan poner punto y final a la despoblación con medidas que favorecen la implantación de empresas e incentivos para crear nuevos emprendedores.

Como señala Gabriela Jorquera, «tenemos pocos niños, así que procuremos que estén bien cuidados». Hace falta un tejido económico, político y social a largo plazo en medios rurales y sobre todo, en pueblos como Bolaños de Campos.