Ovidio, en su bar en Guadalajara. Rafa Ordóñez

Política | Sociedad

Viaje a la extraordinaria normalidad de la España en la fase 1

Cuando entras en la provincia de Guadalajara, uno de los luminosos de la DGT te informa de que estás en una provincia en fase 1, aunque el tráfico de la A2 recuerda al de siempre. La capital de esta provincia ha entrado hoy, junto con medio país, en la primera de las fases de la desescalada. Lo más llamativo que encontramos en sus calles es la extraordinaria normalidad, personas de todas las edades caminan por la calle, con o sin niños, mayores, jóvenes, menores y, lo que hasta hoy no era posible en ninguna parte de la península; bares y algunas tiendas que tímidamente levantan la persiana.

Como si de una expedición antropológica a una civilización desconocida, dos periodistas de El Independiente nos hemos adentrado en la fase 1 que nos conduce a la nueva realidad para hacer las preguntas que antes no tenían calado alguno y hoy parecen de gran trascendencia. ¿Cuánta gente ha entrado en su tienda? ¿Qué tal sabe una cerveza en una terraza? ¿Ha ido usted a ver a su familia? 

Miguel se dirige a su casa con un niño y una niña. Han estado viendo a sus abuelos y tiene la sospecha, por la falta de coches de sus vecinos, de que mucha gente de la ciudad se ha ido a sus segundas residencias en la provincia a pasar lo que queda de pandemia. Juan Carlos cuenta que en su tienda de telefonía cinco clientes se han dejado dinero. Miguel Ángel, de la carnicería Torcal, asegura que han aumentado los clientes. Su carnicería siempre ha estado abierta, “los clientes ahora son más jóvenes, han tenido que empezar a cocinar en casa y hacían la compra a los mayores”. 

Alejandro y Rodrigo han quedado para desayunar. Rodrigo quería salir un poco de su casa para no ver a su compañero de piso y, en una mañana de desenfreno, se han pasado a otro bar a tomar una cerveza con un tercer amigo. Están en la terraza de El Pico de Oro, un bar cercano al ayuntamiento. Es el bar de Ovidio, que normalmente tiene diez mesas en su terraza y ahora sólo tiene cinco. “Esta mañana a primera hora ha venido una avalancha de gente que querían tomas café, me he asustado”, nos cuenta. Estaban ansiosos de un café de bar. Una ansiedad que comparte un grupo de estudiantes, así se definen entre risas, tomando una caña en la terraza con los amigos que se «echaba en falta». Son seis amigos -en la fase 1 pueden juntarse hasta diez- y unos llevan mascarilla. Otros no. 

Esta mañana a primera hora ha venido una avalancha de gente que querían tomas café, me he asustado

En la calle Mayor, La Favorita es un bar de referencia. Allí han quedado un grupo de amigos que tenían ganas de verse en directo. Hartos de las videoconferencias, no lo han dudado. Guardan cierta distancia entre ellos y aseguran que no se han dado abrazos al verse, “se echa de menos darse achuchones”. Juan, uno de ellos, apura su caña de desescalada con amigos. “Creo que se han precipitado un poco con que pasáramos a la fase 1”. Pero ahí están, tan felices.

Juan Manuel es un veterano de las calles vacías que pasea con su perro. Él no creía que fueran a pasar de fase tan rápido tantas provincias de golpe. “Yo creo que están experimentando con algunas provincias”.  Y experimentar es lo que hace María, empleada de Solera, una tienda de ropa de la calle Mayor. Ha levantado la persiana para abrir la tienda a ver cómo se presenta esta nueva etapa. “Estamos cambiando la ropa de invierno por la de verano y esta tarde abrimos”. Se han presentado varios clientes interesados en entrar y la dueña confía en que la clientela vaya volviendo. “Esperamos que la gente apoye al pequeño comercio”, concluye. El camino a la nueva normalidad es lento y extraordinariamente normal.

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