El Teatro Real de Madrid ha suspendido este domingo la función ‘Un baile de mascaras’ ante las protestas de una parte del público que se quejaba por la falta de distancia social y de medidas de seguridad: «Las butacas estaban llenas como antes del Covid-19».

El problema se ha desatado antes del comienzo de la función, cuando el público aún estaba ocupando las butacas. En los asientos de menor categoría, en la zona al alta del Teatro, la gente estaba agrupada y sentada sin guardar la distancia de seguridad, según explica a El Independiente uno de los abonados. Mientras tanto, según se observa en fotografías difundidas en las redes sociales, en la platea, la zona más baja de la sala, sí que se respetaban las medidas.

Cuando la función estaba a punto de comenzar varios asistentes han comenzado a chillar, patalear y gritar consignas como ‘¡Fuera¡’ o ‘¡Vergüenza!’. Ante las quejas, los organizadores han recolocado a algunos de los abonados en butacas de menor categoría. Sin embargo, la distancia seguía sin respetarse en algunas zonas y las protestas no han cesado.

Cuando la función llevaba unos 15 minutos, el Teatro ha interrumpido la ópera y ha pedido que quién no quisiera asistir a la función que abandonara el edificio y le devolverían el importe de la entrada. Una parte del público, de hecho, pedía que respetasen a los que sí querían ver el espectáculo. Tras un último intento de retomar ‘Un baile de máscaras’, el Teatro Real ha cancelado el evento definitivamente.

«La función cumplía las normas vigentes»

Tal y como explicó el director general del coliseo madrileño, Ignacio García-Belenguer, en la presentación previa de la obra, en las funciones el coro cuenta con una distancia de 1,5 metros de seguridad y hay un entreacto de 30 minutos. Además, el aforo máximo es del 65% (en torno a 1.200 butacas), pese a que la ley permite un 75%. «La finalidad de todas estas medidas es que la gente se sienta cómoda», añadió entonces García-Belenguer.

En un comunicado, el Teatro Real ha asegurado que durante la función sí que se «cumplían todas las normas vigentes». «Había 905 localidades ocupadas (51,5% del aforo total de la sala)», detalla. «La protesta se ha prolongado pese a los avisos de megafonía que ofrecían a los espectadores la posibilidad de recolocarles o devolverles el importe de las entradas», añade.

La dirección del Teatro Real abrirá una investigación para «averiguar esta lamentable incidencia y tomará las medidas necesarias para para que las sucesivas funciones se desarrollen con normalidad», termina.