El mundo del fútbol llora la muerte de Diego Armando Maradona, fulminado por un paro cardiorrespiratorio en su casa de Tigre a los 60 años de edad. Llora Argentina, Nápoles, Barcelona, Sevilla y todos los lugares donde su magia sobre el césped dibujó una sonrisa.

El jugador más trascendental de la historia del fútbol se ha ido para siempre, tras muchos amagos y una vida de excesos y adicciones que le empujó tan abajo fuera del campo como voló alto dentro de él.

«No me importa lo que hiciste en tu vida, me importa lo que hiciste en la mía», decía una de las pancartas que recibió a Maradona en su triunfal regreso a Argentina. El ‘barrilete’ marcó muchas vidas. De gloria y de ruina, como la de la selección inglesa de 1986, aún lamiéndose las heridas del mejor gol de la historia, precedido por otro gol con la mano que copa las portadas de la prensa anglosajona: ahora Maradona está «en las manos de Dios».