Mujeres | Sociedad 6 de marzo, Día Mundial de la Logopedia

Mariela Astudillo, especialista en feminización vocal: "A una trans, la voz puede salvarle la vida"

Mariela Astudillo, especialista en feminización vocal: "A una trans, la voz puede salvarle la vida"

Mariola Astudillo, logopeda especializada en personas trans. cedida

Sus primeros años de trabajo los define «en la sombra». Hablamos de hace 16 años, cuando Mariela Astudillo, empezó a poner en práctica la que se convertiría en su tesis en 2006, La feminización de la voz de la mujer transexual. Esta logopeda nacida en Bélgica, de raíces chilenas y criada en Andalucía, asegura que «no había nadie que tratara a personas trans, por eso me enfoqué en ellas y durante nueve meses comprobé que mi proyecto funcionaba».

De su tesis nació el «método Astudillo» con el que la logopeda lleva tratando desde entonces a personas de todo el mundo, pues lo hace en español, inglés, italiano y francés. «Yo no creo en las cirugías para esto. Creo, además, que no feminizan la voz, lo que persiguen es un aumento tonal y tienen muchos efectos secundarios», explica Astudillo, miembro del Colegio de Logopedas de la Comunidad de Madrid, que cree que cualquiera puede feminizar su voz únicamente a través de ejercicios de logopedia.

Para conseguir la feminización, Astudillo dice que utiliza «logopedia emocional». «Para mí lo fundamental es crear un círculo de confianza. La voz no se puede desligar del ámbito emocional y sólo cuando eso se entiende, empiezan a producirse cambios», explica Astudillo.

Un total de 10 semanas de ejercicios intensivos y media hora de consulta son suficientes, asegura, para conseguir feminizar una voz: «Yo trabajo un cambio de hábitos y eso exige ser constante. Hacemos gimnasia laríngea a través de un cambio muscular. Empiezan a usar una musculatura que antes no utilizaban, trabajamos también en la expresión facial y en la voz emocional, porque no se habla igual cuando se está enfadado, contento o triste. Cambiamos la voz, la melodía y el ritmo. Es un tratamiento personalizado según las características y circunstancias de cada persona».

La primera llamada que recibe, asegura Astudillo, es más que una petición de cambio de voz, «una demanda vital, muchas están en situaciones muy difíciles, no se atreven, sienten miedo… para muchas la voz puede llegar a salvarles la vida. En cualquier caso, cuando lo consiguen es siempre una liberación».

Por su consulta han pasado desde niñas de 11 años a mujeres de más de 70. Todas, asegura, han podido cambiar su voz: «Algunas estaban al inicio, muchas transicionadas ya desde hace años. Muchas también venían de una intervención quirúrgica fallida de feminización, con disfonías y depresión… Por eso estoy tan en contra de la cirugía».

El 40% de las personas con las que trabaja esta logopeda siguen manteniendo al menos durante un tiempo la voz masculina. «Algunos lo necesitan para trabajar, otros están en el proceso pero aún no han transicionado y la mayoría, aunque les cueste un poco más, lo consiguen. Es como quien habla dos idiomas. Eso también sirve para otras personas que atiendo y que necesitan cambiar su voz porque son actores y lo necesitan para un determinado papel, gente que quiere codificar su acento o mujeres cisgénero que simplemente quieren que su voz no parezca tan agresiva», explica.

Durante estos años, a Estudillo han recurrido personas en muy distintas situaciones, algunas muy difíciles. «He recibido gente desesperada, menores que no tenían apoyo ni social ni familiar, padres de familia que no se atrevían a transicionar para no perder a su familia, personas sin recursos que no podían emprender su cambio… Hay mucha barbarie en este asunto. He vivido suicidios, situaciones muy complicadas», relata Astudillo.

Por eso, la logopeda está tratando de crear una fundación para ayudar a personas trans que necesiten apoyo en su transición. «En los últimos años lo trans está de moda, pero aún queda mucho camino. Ojalá siga evolucionando y en 40 o 50 años se asuma que la transidentidad no es una elección y no nos definamos a través de unos genitales», concluye.