El joven que denunció una agresión el pasado domingo en el barrio de Malasaña en Madrid ha cambiado su declaración ante la Policía y ha reconocido que las lesiones que denunció formaban parte de una relación sexual consentida, según ha avanzado La Sexta y han confirmado fuentes del ministerio del Interior.

El hombre, de 20 años, había asegurado en su relato inicial ante la Policía que un grupo de ocho encapuchados le tendió una emboscada en el portal de su casa, le rajaron el labio y le tatuaron con un cuchillo la palabra ‘maricón’ en el glúteo.

Sin embargo, la investigación de la Policía no había encontrado testigos ni rastro del grupo de encapuchados en las cámaras de la zona. Según ha trascendido este miércoles, tras un nuevo interrogatorio policial el joven ha admitido que las lesiones fueron parte de una relación sexual consentida con dos personas en el interior de una vivienda.

La supuesta agresión había despertado una enorme ola de indignación en la sociedad y en la política. De hecho, el arranque de la rueda de prensa posterior al consejo de ministros del martes se dedicó enteramente a esta supuesta agresión, y Pedro Sánchez ya había convocado una reunión especial para este viernes.

Denuncia para ocultar a su novio prácticas masoquistas con 2 hombres: «Se me fue de las manos»

El joven español que denunció falsamente ha reconocido finalmente hoy a la Policía Nacional que lo hizo a instancias de su novio, que desconocía lo ocurrido, y para ocultarle que las heridas y laceraciones fueron fruto de una práctica masoquista consentida con otros dos hombres.

Según han informado a Europa Press fuentes policiales, el chico afirmó que después de dichas prácticas sexuales vio la gravedad de las heridas, con marcas de un cúter en el labio y en la nalga tatuada la palabra ‘maricón, y llamó a su pareja. Entonces, fue el novio a su casa, situada en la calle la Palma, y le curó laceraciones. El herido le convenció de que no llamara al Samur o a la Policía.

La falsa víctima no quería que su novio se enterara de que le había sido infiel con dos hombres en ese mismo piso y por eso supuestamente se inventó la versión de la agresión de ocho hombres encapuchados a la puerta de su casa. La pareja le insistió, ante la gravedad de lo sucedido y engañado, a que acudieran al centro de salud, donde la enfermera que le asistió le indicó que comunicaría a la Policía lo ocurrido, siguiendo el protocolo de agresiones.