Una vecina de Paterna (Valencia) paseaba el pasado 26 de agosto con su perro durante sus vacaciones en Benalmádena (Málaga). En un momento dado del paseo, en la calle Navarra del municipio malagueño, a más de 600 kilómetros de su casa, el perro decide defecar. Y la dueña decide no recogerlo.

La historia, como otras miles, quedó ahí hasta esta semana, cinco meses después, cuando la dueña ha sido notificada de una infracción por el Ayuntamiento de Benalmádena, que le impondrá una multa de entre 75 y 500 euros por infringir la normativa municipal sobre recogida de desechos caninos.

La insólita multa ha sido posible gracias a los bancos de datos de ADN de perros que mantienen actualizados empresas como ADN Canino. En este caso, ambos ayuntamientos cruzaron sus datos y dieron con la dueña que dejó ‘desatendida’ la caca de su perro en el municipio malagueño durante el verano.

Estos bancos de datos de ADN, además del carácter disuasorio para evitar la proliferación de cacas en la vía pública, también funcionan como herramienta contra el abandono animal.

Cada vez más animales cuentan con perfil genético en estas bases de datos, lo que permite identificarlos a ellos y a sus dueños aunque sean abandonados lejos de casa y con los microchips arrancados.