Después de que las autoridades canadienses anunciasen el fin de las tareas de búsqueda de los doce desaparecidos en aguas de Terranova durante el naufragio del buque gallego ‘Villa de Pitanxo’, donde se encontraba una veintena de trabajadores, entre los que hay tres supervivientes y nueve muertos, poco a poco se van esclareciendo las causas que precipitaron el hundimiento del barco español, la mayor tragedia del sector en las últimas tres décadas.

Aunque habrá que esperar al testimonio del patrón de la embarcación, Juan Padín, uno de los tres que lograron salvar su vida, la principal hipótesis que se baraja por ahora es que el fuerte oleaje provocó que una gran masa de agua entrase por la popa mientras faenaban, inundando parte del carguero y provocando su hundimiento en cuestión de minutos, según recoge La Voz de Galicia citando fuentes cercanas a la compañía armadora.

Dichos testimonios aseguran que las condiciones meteorológicas eran complicadas, pero nada excepcional que no se hubiese visto antes. Fue durante la recogida de las capturas en medio de olas de hasta 10 metros que el agua impactó contra la rampa de la popa, afirman, inundando los compartimentos que en ese momento estaban abiertos. El agua impidió que el buque se mantuviese a flote, por lo que fue engullido por el mar sin que los tripulantes tuviesen tiempo para reaccionar.

«El barco, que llevaba pesos y aparejos sobre cubierta, y los compartimentos abiertos, se hundió de popa y se levantó de proa, lo que provocó que se anegara y se hundiera en cuestión de minutos, tan rápido que no dio tiempo a nada», afirman las fuentes citadas por el diario gallego.

Esta hipótesis -respaldada por Sara Prieto, novia de Eduardo Padín, uno de los supervivientes- explicaría que los primeros en caer al agua fueron los que se encontraban en la popa durante la recogida de la pesca, sin poder escapar del agua, mientras que los marineros que se encontraban en la proa pudieron salvar su vida. Los tripulantes que se encontraban dentro del barco no lograron escapar.

Por su parte, la Xunta de Galicia decretó el miércoles tres días de luto y su gabinete guardó un minuto de silencio, tras el cual y en una visita a Marín, su presidente, Alberto Núñez Feijóo, ha confesado que los tres supervivientes, el patrón Juan Padín, su sobrino Eduardo, y un ciudadano ghanés, Samuel Kwesi, tienen que ser personas «muy fuertes» porque es «muy difícil permanecer con vida» en esas condiciones.