Los estudiantes que se enfrentarán a la Prueba de Acceso a la Universidad de 2026 (PAU) este año entran esta semana en su recta final de estudio. Los exámenes comenzarán a partir del lunes y martes en la mayoría de comunidades. Los nervios están a flor de piel. Es el momento en el que los alumnos tienen mucho estrés tras semanas de estudio.
El nuevo modelo de PAU 2026
Desde que el curso pasado se aplicó el nuevo modelo, los alumnos han practicado más durante este año y por ello están mas habituado a este. Varios expertos y profesorado declaran que nueve de cada diez alumnos superan los exámenes.
Ante la novedad de la PAU 2026 de que las pruebas puedan ser controladas con detectores de radiofrecuencia en algunas aulas y así, evitar que los alumnos copien, se intentará no distorsionar el ambiente e intervenir lo menos posible en el alumno.
Por otra parte, aunque las notas de la Selectividad anterior reflejaron una caída respecto al año 2024, porque había menos optatividad, puede repuntar un poco un poco, si el alumno ha enfocado su estudio a practicar exámenes con un solo modelo por cada asignatura, según afirman académicos.
Consejos para reducir el estrés y mejorar el rendimiento
Durante las semanas de estudio de la PAU 2026 los estudiantes sufren estrés y ansiedad. Varios psicólogos ofrecen consejos para mejorar el rendimiento, disminuir el estrés y ansiedad. Algo que explican es normal experimentar en cierto grado. Es por ello que se recomienda no interpretarlo como algo negativo sino entenderlo como parte del proceso. Una vez que el alumno acepta esa emoción y aprende a regularla, el rendimiento es mayor.
1. Organizar bien el tiempo y estructurar las respuestas antes de escribir
Una buena planificación evita la sensación de descontrol, una de las principales fuentes de ansiedad. Dividir el temario en bloques asumibles y fijar objetivos concretos para cada jornada ayuda a estudiar con una sensación real de avance. Además, conviene entrenar la estructura de las respuestas antes de empezar a escribir: dedicar unos minutos a ordenar ideas durante el examen facilita una exposición más clara y reduce errores por precipitación.
2. Priorizar el descanso y evitar noches en vela
Dormir menos para estudiar más suele afectar el rendimiento. La falta de sueño perjudica la memoria, ralentiza el razonamiento y aumenta los bloqueos mentales. Los expertos recomiendan mantener horarios regulares de descanso y evitar estudiar de madrugada, especialmente en la semana previa a la prueba.
3. Planificar objetivos realistas
Uno de los errores más frecuentes es diseñar horarios imposibles que generan frustración al no cumplirse. Es preferible marcar metas concretas y alcanzables, ajustadas al tiempo disponible. Cumplir pequeños objetivos diarios refuerza la motivación y reduce la sensación de agobio.
4. Alternar estudio, pausas y actividad física
La concentración sostenida tiene un límite. Realizar descansos breves cada cierto tiempo mejora la retención y previene la saturación mental. También resulta fundamental incorporar algo de actividad física como caminar, correr, estirarse o practicar deporte, ya que ayuda a liberar tensión y mejora el estado de ánimo.
5. Apostar por técnicas de estudio activas
Leer y subrayar no siempre basta. Los métodos que exigen recuperar información de forma activa son mucho más eficaces: tarjetas de preguntas, simulacros de examen, esquemas de memoria o explicar los contenidos en voz alta como si se impartiera una clase. Estas estrategias consolidan mejor los conocimientos y aumentan la seguridad.
6. Distribuir las asignaturas por días
Alternar materias favorece la consolidación de contenidos y evita la fatiga cognitiva asociada a pasar demasiadas horas con la misma asignatura. Además, repasar varias veces un mismo contenido a lo largo de distintos días fortalece la memoria a largo plazo.
7. Practicar respiración y relajación
Las técnicas de respiración consciente pueden reducir la activación emocional tanto en los días previos como justo antes de entrar al examen. Respirar profundamente durante unos minutos ayuda a disminuir el ritmo cardíaco, rebajar la tensión y recuperar la sensación de control.
8. Cuidar el espacio de estudio
El entorno influye directamente en la capacidad de concentración. Un lugar ordenado, silencioso, bien iluminado y libre de distracciones digitales facilita mantener la atención. Preparar con antelación todo el material necesario evita interrupciones innecesarias y mejora la eficacia del tiempo de estudio.
En definitiva, afrontar la PAU con éxito no depende solo de cuánto se estudia, sino de cómo se hace. La combinación de organización, descanso y gestión emocional puede ser la mejor aliada para llegar a junio con confianza y rendir al máximo.
Te puede interesar