Empezó como caddie y acabó alzándose con los mayores galardones que contempla el golf. El niño cántabro que golpeaba bolas de manera casi clandestina, entre campos ya cerrados -en noches de luna llena- y la playa, consiguió poner en el mapa al panorama golfístico europeo. Su swing, tan elegante como feroz, hizo despegar al deporte en España, donde sólo unos pocos sabían de su existencia.

La mayoría de españoles que practican golf en la actualidad han de estar eternamente agradecidos a Manuel, el hermano que regaló a Seve Ballesteros (1957-2011) su primer hierro 3 cuando éste tenía ocho años. Seve sedujo a los aficionados con su valentía e imaginación sobre el verde. Acercó, golpe a golpe, un deporte de élites a la sociedad. Lo convirtió en popular.

El carácter y el talento de Seve traspasó fronteras. Con 16 años se convirtió en profesional y con 20 ya era considerado el mejor jugador del mundo. Cuando la década de los 70 agonizaba, en 1979, Seve gana su primer Abierto Británico, el torneo mayor de golf más antiguo del mundo. Este hito, que se repitió en 1984 y 1988, lanzó su carrera. Ya en 1980 Seve, logra el honor de ser el primer europeo en vencer en el Masters de Augusta, además, lo hizo por 10 golpes de diferencia. Maravilló al mundo. Tres años después repitió la hazaña. Entre 1985 y 1997 coleccióna cuatro Ryder Cup tras doblegar con el equipo europeo al conglomerado norteamericano, siendo en la última de estas victorias el capitán.

Recuerdo a Seve Ballesteros

La grandeza de Seve ha sido reconocida por grandes personalidades del deporte. Cuando falleció, hace exactamente 10 años víctima de un tumor cerebral, los elogios y alabanzas hacia su figura le distinguieron aún más.

«Su creatividad e intensidad en un campo de golf puede que nunca sean superadas»

tiger woods

Tiger Woods, considerado uno de los mejores deportistas de todos los tiempos dijo: «Su creatividad e intensidad en un campo de golf puede que nunca sean superadas. No recuerdo a nadie con su juego corto».

José María Olazábal, golfista español miembro del Salón de la Fama, destacó «su fuerza y la pasión que ponía en todo lo que hacía», así como su labor como pionero para el golf europeo.

Jack Nickalus, uno de los mejores golfistas de la historia, declaró «un inmenso respeto por el talento de Seve, su manera de jugar y su brillante». «Su entusiasmo no tenía parangón. Era sin lugar a dudas, un jugador extraordinario, como demuestran sus resultados, pero todavía más importante ha sido su influencia, sobre todo en Europa» afirmó el estadounidense.

La mejor anécdota de Seve Ballesteros

El carisma y el espíritu de lucha del cántabro eran sus principales señas de identidad. Las dos características se elevaron al máximo exponente en una de las anécdotas más curiosas que se recuerdan en el mundo del green y del birdie.

Seve Ballesteros se jugaba el último torneo del tour europeo en Valderrama (Cádiz). Era el decisivo hoyo 18 y la contienda con Bernhard Langer estaba empatada. Seve erró el golpe de salida y su bola fue a parar a una zona arbolada, justo detrás de un tronco, lo que impedía el escape hacia delante. Todo parece perdido, pero cuando Ballesteros alcanza la posición de la bola descubre que hay un resquicio en el reglamento que puede dar luz a su situación.

La bola está sobre un montículo de tierra que, según él, ha sido excavado por un animal. Esto se trataría de una alteración del terreno no natural; en ese caso, el reglamento permite coger la bola, extender el brazo a la altura del hombro y dejarla caer sin penalidad. Ballesteros discute enérgicamente durante más de 20 minutos con John Paramor -uno de los jueces más respetados del circuito-. El árbitro inglés, pese a la vehemencia del golfista, negó la razón a Seve, que declaró que se trataba de «una venganza personal».

La anécdota sólo hace que evidenciar lo que era Seve: un luchador apasionado rebosante de talento que no se rendía ante ningún tipo de complicación. Hoy, el deporte y en particular, los golfistas que siguieron sus pasos, recuerdan a Severiano Ballesteros.