Tokio 2020

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Adriana Cerezo, plata en Tokio: la niña que empezó a pegar patadas por Bruce Lee y que quiere ser bióloga

Consigue la primera medalla para España en los Juegos de Tokio: una plata en la categoría -49 kilos de Taekwondo

Adriana Cerezo, tras clasificarse para la final de taekwondo.

Adriana Cerezo, tras clasificarse para la final de taekwondo. EFE

Hace un mes y medio, Adriana Cerezo estaba examinándose para entrar en la Universidad y nerviosa por la cuenta atrás hacia los Juegos Olímpicos de Tokio, su primera competición internacional absoluta fuera de Europa. Hoy es subcampeona olímpica con 17 años. Y el día de mañana quiere ser bióloga.  

La taekwondoca le dio a España su primera medalla en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 a base de patadas. Una plata en la categoría de -49 kilos y que no fue oro por ocho segundos, el tiempo que ponía en el crono cuando su rival el dio un golpe que le apartó del primer cajón del podio. Al instante, unas lágrimas por acariciar y ver tan cerca ese oro.

Ganó por 12-4 en octavos de final a la serbia Tijana Bogdanovic, subcampeona olímpica en Río 2016 y aplastó por 33-2 en cuartos a la china Jingyu Wu, campeona en Pekín 2008 y Londres 2012. En ese recital se vio ya que Adriana Cerezo había ido a por lo máximo. «Nunca pensé que podía ganar de esa manera, pero aquí en unos Juegos pueden pasar muchas cosas. Nada es imposible», dijo tras ese combate. En semifinales tampoco tuvo piedad de la turca Rukiye Yildirim (39-19) y en el combate por el oro, cayó ante la tailandesa Panipak Wongpattanakit.

«Una sonrisa que nos derrite el alma»

Cada vez que salió al tatami del Makuhari Messe para combatir, su cara lo decía todo. Era de pura felicidad. Una sonrisa entre la emoción y la incredulidad. Con su cinta rosa sujetándole el pelo, esa cinta talismán para ella. «Sigue con esa sonrisa tan bonita que se nos derrite el alma», le decía su madre, Maite, a través del inalámbrico de la cadena Cope.

Quién le hubiera dicho a Adriana Cerezo hace un año y medio que iba a ser subcampeona olímpica. Ella soñaba con algo así, pero pensaba que la oportunidad la tendría más tarde, desde luego no en Tokio. Quizás en París 2024 o a más tardar en Los Ángeles 2028.

Pero la pandemia de coronavirus hizo saltar por los aires todos los calendarios habidos y por haber. Los Juegos de Tokio, previstos para 2020, se pospusieron un año. A Adriana, claro, le vino de perlas: consiguió la clasificación en el preolímpico celebrado en Bulgaria a principios de mayo de este año. Unos días después hizo la selectividad y el 17 de julio puso rumbo a Japón.

“Lo fácil ya lo hice, lo difícil lo estoy haciendo y lo imposible lo conseguiré”, es uno de los lemas de esta atleta nacida el 24 de noviembre de 2003 en Alcalá de Henares. Le empezó a gustar lo de pegar patadas cuando veía por la televisión las películas de artes marciales, a Jackie Chan y a Bruce Lee. A sus padres no les hacía mucha gracia apuntar a su hija a un deporte de tanto contacto, pero finalmente su abuelo Jose acabó convenciendo a la familia. Y con cuatro años empezó en el taekwondo.

Después siguió su formación como taekwondoca en el gimnasio TKD Hankuk de San Sebastián de los Reyes. Y fue compaginando los estudios con su progresión sobre el tatami. “Mis padres siempre me dijeron que para seguir haciendo taekwondo tenía que cumplir en los estudios y ha ido muy bien la verdad», dijo en una entrevista con El Confidencial en mayo. «Se puede perfectamente compaginarlo. El tiempo que estarías en el sofá viendo la tele, pues estudias. Si es que hay tiempo para todo, al final es organizarse bien”.

Tan bien se ha organizado, que en junio aprobó la EVAU, en julio ha sido plata olímpica y en septiembre quiere empezar la carrera de biología.

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