Galicia | Sucesos

Piden 18 años a dos hombres acusados de matar a un joven tras pegarle y tirarlo al río

Los presuntos asesinos planearon la muerte de la víctima, que presentaba numerosos golpes y apenas se mantenía en pie tras la paliza

Audiencia Provincial de Orense.

Audiencia Provincial de Orense. Google

La Audiencia Provincial de Ourense acogerá a partir de este martes y durante dos semanas el juicio por el conocido como crimen de ‘A Esmorga’, en el que dos vecinos de O Caballiño están acusados de asesinar a un joven rumano al que acababan de conocer en un bar y al que pegaron en repetidas ocasiones y, posteriormente, tiraron al río mientras todavía estaba vivo.

Los hechos se remontan al 19 de diciembre de 2014, cuando los dos acusados, inmersos en una «noche de fiesta», conocieron a la víctima en un pub de O Carballiño. Según recoge el escrito de Fiscalía, los tres, en compañía de otros amigos, y una vez que los locales habían cerrado, se desplazaron al domicilio de uno de ellos a continuar bebiendo a altas horas de la madrugada.

Los acusados se quedaron a solas con la víctima y planearon su muerte, según la Fiscalía

Sin embargo, una vez en la vivienda, comenzaron los problemas. Los dos acusados empezaron a increpar a la víctima, que respondió «con expresiones humillantes y vejatorias hacia la familia» de los dos acusados, recoge el Ministerio Público.

La discusión entre ellos desencadenó un forcejeo en el patio de la vivienda, donde uno de los acusados pegó a la víctima, que cayó al suelo y, tras subirse encima de él, comenzó a golpearle la cabeza contra el suelo y a propinarle puñetazos.

Fue la mujer del otro acusado, que dormía en el piso de arriba, la que, alertada por los gritos, se despertó y se acercó a los acusados, a los que recriminó su comportamiento. De hecho, llegó a intervenir cuando su marido, para atemorizar al joven, se dirigió hacia él con una pistola de matar cerdos.

Ante la situación de violencia, la mujer limpió las heridas que presentaba la víctima, «consecuencia de los numerosos golpes recibidos», y, posteriormente, cogió a sus hijos menores y abandonó la vivienda, seguida de los amigos del grupo.

Un plan para acabar con su vida

En torno a las 9,00 horas, en el domicilio quedaron solo los dos acusados y la víctima, el cual «presentaba ya numerosos golpes y apenas se podía mantener de pie», apunta el fiscal. «Fue entonces cuando los acusados decidieron ejecutar el plan para acabar con la vida del joven», recoge el escrito de acusación, que narra que ambos obligaron a la víctima a entrar en su vehículo y que, para evitar que huyese, uno de ellos se sentó con él en el asiento trasero y continuó golpeándole durante el trayecto.

Ambos, conocedores de la zona, y «con el fin de anular cualquier posibilidad de defensa» del joven, lo llevaron a un paraje «apartado», el canal de Viñao, «con la clara intención de tirarlo al río y causar así su muerte».

La víctima falleció en el agua por asfixia y con un severo traumatismo craneocefálico

«Cuando llegaron al canal, los dos acusados sacaron por la fuerza a la víctima del vehículo. Este intentó huir, pero ya apenas sin fuerzas, y los acusados, en clara superioridad numérica y física, se lo impidieron, lo golpearon de nuevo y, finalmente, lo lanzaron a las heladas aguas del canal, desde una altura de más de cuatro metros», describe el escrito.

Mientras el joven estaba en el agua «pidiendo auxilio», los acusados «permanecieron en el lugar para asegurarse de que no pudiese salir del canal y salvarse», y no se marcharon «hasta que perdieron de vista el cuerpo arrastrado por las aguas». La víctima, «aún con vida pero en muy mal estado debido a los golpes que había recibido durante toda la noche», fue «empujado por la corriente, golpeándose sucesivamente y falleciendo ya en el agua con un severo traumatismo craneoencefálico y por asfixia por inmersión».

El cadáver fue avistado por unos cazadores al mediodía del día siguiente, 20 de diciembre, flotando en el canal de alivio del río Viñao. Finalmente, fue recuperado el día 21 en el embalse de Alvarellos, en Boborás.

Fiscalía considera a ambos acusados culpables de un delito de asesinato con alevosía y pide para cada uno 18 años de prisión, así como una indemnización de 120.000 euros para la madre del fallecido, con la que convivía.

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