La Fiscalía de Málaga pide 21 de años de prisión para una joven por el asesinato de su hija de año y medio por una «intensa vida social nocturna», en la que la progenitora dejaba su bebé encerrada en un cuarto, sola y sin cuidado de nadie. La acusada, según recoge Diario Sur, se quedó embarazada en Marruecos cuando contaba con apenas 18 años.

En el escrito de la Fiscalía se deja constancia de los continuos llantos de la pequeña, hasta que se dejaban de escuchar ya por cansancio. Vecinos del edificio, según apunta Diario Sur, declararon a la Policía que escuchaban con frecuencia el llanto «inconsolable y continuo» de la bebé. El fiscal, además de los 21 años que se imponen, añade un año más de cárcel a su petición por un delito de abandono temporal del bebé.

Su familia acordó que la joven se trasladara a Málaga a principios de 2017 y así ocultar el embarazo al padre del bebé. Mientras continuaba con sus estudios, encontró trabajo como relaciones públicas y camarera de una discoteca en el centro de la capital y dejaba a su bebé sola sin más cuidados. La madre no le contó a nadie que dejaba a la bebé sola.

Finalmente, la acusada abandonó definitivamente el apartamento y dejó encerrada a su hija en el dormitorio, sobre la cama, con la puerta de la habitación cerrada y la ventana con la persiana bajada, a oscuras y con tan solo un biberón y unas galletas, según ha narrado la propia acusada. Camelia, nombre de la bebé fallecida, tenía entonces 17 meses.

La autopsia determinó que la pequeña llevaba más de tres semanas muerta. La causa del fallecimiento, según los forenses, fue el abandono y la falta de alimento, agua y cuidados. En diciembre de 2018 dieron con la progenitora en casa de su pareja y pasó a prisión provisional sentándose ahora en el banquillo de los acusados.