Un hombre de 42 años ha sido procesado por acabar con la vida de una mujer en Almería asfixiándola con un cojín tras una discusión. El acusado ha admitido que lo hizo bajo los efectos de su adicción a sustancias psicotrópicas, por lo que será condenado a seis años de cárcel.

El procesado iba a ser juzgado por jurado popular como autor de homicidio. Pero al reconocer el crimen, el fiscal ha decidido modificar su escrito de acusación por el que pedía 14 años de prisión y ha aplicado las atenuantes de drogadicción y de reconocimiento tardío de los hechos. Asimismo, ha mantenido la agravante de abuso de confianza ya que el homicida y víctima eran «amigos».

Se mantiene, no obstante, la cuantía de la responsabilidad civil y deberá indemnizar a los herederos legales de la víctima con 120.000 euros. Según la calificación provisional de la Fiscalía, los hechos tuvieron lugar en 2018, cuando el acusado habría acudido al domicilio de la víctima en el que la Policía Nacional identificó un punto de venta de sustancias estupefacientes ubicado en el barrio almeriense de El Quemadero.

El cadáver se halló en una plantación de marihuana

El relato del Ministerio Público apunta que en un momento determinado de la noche —según apunta el relato del Ministerio Público— el acusado y la víctima iniciaron una pelea. En esta el hombre golpeó a la mujer para después, «con la intención de acabar con la vida» de ella, «cogió un cojín, poniéndoselo sobre la cara, asfixiándola, causando su muerte» debido al cierre de las vías respiratorias.

La detención del acusado se produjo apenas 13 horas después del hallazgo del cadáver, que fue encontrado en la vivienda en la que se habían habilitado varias habitaciones para el cultivo intensivo de marihuana. Ante la ausencia de signos externos de violencia, en un primer momento se estimó una posible muerte por causas naturales hasta que la autopsia determinó una posible asfixia.

Los investigadores centraron su investigación sobre las personas que visitaban con frecuencia el lugar, entre ellas al sospechoso, que la noche en que se produjo el homicidio no acudió a su puesto de trabajo. Tras minuciosas pesquisas, la Policía consiguió situarlo en el domicilio de la víctima durante las horas en las que se produjeron los hechos delictivos y tras su detención, reconoció los hechos en dependencias policiales.