Un hombre ha sido condenado por la Audiencia de Granada a 27 años y tres meses de prisión, tras ser declarado culpable por un jurado popular de asesinar por celos, el pasado 4 de febrero de 2021. La víctima era una joven de 29 años que trabajaba en la empresa de su padre en Albolote (Granada).

Según recoge la sentencia de la Sección Primera a la que ha tenido acceso EFE este martes, el enjuiciado ha sido condenado a 25 años de prisión por el asesinato, a dos años por robo violento y a tres meses de cárcel por resistencia a la autoridad.

En la sentencia se declara probado que, en la mañana del 5 de febrero de 2021, el acusado se dirigió, desde su domicilio de Albolote hasta las dependencias de una empresa del polígono Juncaril -portando un cuchillo de cocina- donde sabía que estaría sola trabajando la víctima.

«Guiado por un sentimiento de celos y rabia», indica la resolución, derivado del hecho de ser ella la persona en la que su padre confiaba la gestión de la referida empresa de su propiedad, en detrimento suyo, estaba «decidido a terminar con su vida».

En el trayecto de su domicilio hasta las oficinas de la empresa, cogió un trozo de bordillo y se dirigió al lugar donde la víctima se encontraba y, de forma súbita, se lo lanzó a la cabeza, lo que le ocasionó una herida en la cabeza y dejó a la mujer en un estado de aturdimiento, imposibilitada para hacer frente a la agresión iniciada.

A continuación, la agarró fuertemente por los brazos, propinándole puñetazos en la cabeza y por todo el cuerpo, la arrastró, tirándola del cuello y, con el cuchillo que portaba, le propinó de forma casi simultánea dos puñaladas en la espalda en la zona escapular.

Tras este primer ataque, continuó golpeándola y acuchillándola, tras lo cual cogió unas llaves de la oficina que se encontraban sobre la mesa de trabajo y tomó el teléfono móvil de la víctima para evitar que pidiera auxilio.

La mujer falleció horas después como consecuencia de un shock hipovolémico provocado por las heridas que presentaba en el hígado, hilio hepático, vena cava inferior y estómago.

El acusado fue localizado por agentes de la Guardia Civil, sobre las 11:15 horas del 5 de febrero de 2021, en las inmediaciones de su casa, aunque huyó al detectar la presencia policial y se introdujo en su domicilio, del que salió deslizándose por una terraza para burlar a los agentes.

Por ello, se inició una persecución que concluyó cuando fue acorralado y reducido, a lo que opuso resistencia activa, forcejeando con los agentes y golpeando a dos de ellos, explica la sentencia.

En su derecho a la última palabra durante el juicio, el acusado volvió a insistir en que lo ocurrido no fue algo premeditado y que el día de los hechos debió sufrir algún tipo de brote.

Durante la primera sesión del juicio, además de pedir perdón por el crimen a la familia de la víctima, también declaró ante el jurado que había visto en la mujer al demonio y que se sentía perseguido, por lo que en condiciones normales esto no le habría ocurrido.