Sucesos

Los padres de una de las niñas muertas en el castillo hinchable de Mislata siguen pidiendo justicia un año después

Accidente en un castillo hinchable de la feria de Mislata (Valencia).

Accidente en un castillo hinchable de la feria de Mislata (Valencia). EFE

Los padres de Vera, una de las dos niñas que fallecieron cuando hace un año un castillo hinchable se voló por el viento en la feria navideña de Mislata (Valencia), han pedido este miércoles que la justicia «alcance a los responsables de su muerte», aunque el castigo «nunca estará a la altura del daño irreparable» causado.

La tragedia, ocurrida la tarde del 4 enero de 2022, causó la muerte de Vera, de 4 años, y de Cayetana, de 8 años, y actualmente se investiga por el Juzgado de Instrucción número 4 de Mislata, en una causa que tiene como investigados al propietario y otro responsable del castillo hinchable, al ingeniero técnico que firmó los certificados de la instalación de la atracción, y al técnico municipal que autorizó el montaje de la feria.

En una carta remitida a los medios de comunicación, los padres de la pequeña de 4 años aseguran que el «infierno» que vivieron los días en que su hija estuvo en la UCI dio paso a una «pesadilla de por vida», en la que resisten «desde la oscuridad, en blanco y negro, con la esperanza de que nunca se escriba otro cuento sin un final feliz».

Lamentan que su hija se convirtiera en protagonista de «un cuento negro en el que los monstruos son de verdad», en una feria «de los horrores» que se convirtió en una «trampa mortal» para niños, perpetrada por «la codicia de un cacique con la permisividad de un ayuntamiento irresponsable».

Señalan que un año después quedan «demasiados interrogantes», que deben convertirse en respuestas a raíz de la declaración del técnico municipal, prevista para dentro de unos días, y lamentan que en este tiempo «la muerte evitable» de dos niñas no haya sido motivo para reforzar las leyes y obligar al cumplimiento de la normativa europea sobre el uso de hinchables.

«Nosotros no somos expertos en leyes, ni en argucias institucionales, ni en estrategias de despacho para evitar el escarnio público, pero tenemos esa voluntad ejemplar de nuestra pequeña para demostrar que su muerte debió evitarse» y que todos los responsables «deben recibir su receta civil o penal», aseveran.

No obstante, aseguran que «el castigo, sea cual sea, nunca estará a la altura del daño irreparable causado a dos niñas inocentes y sus familias», y sostienen que el viento «solo destapó una cadena de negligencias que no puede repetirse».

Finalmente, insisten en que, aunque les sobran los motivos, «esta no es una cruzada de unos padres rotos contra todo y contra todos, sino la necesidad de dignificar el recuerdo de nuestra hija y de que la justicia alcance a los responsables de su muerte».

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