Imagínese analizando los más de cinco metros de El David desde el salón de su casa. Abriendo sus ojos desde su teléfono móvil. Observar la escultura desde todas sus perspectivas, incidiendo en cada uno de los rasguños que le ha dado el tiempo, desde un aula de universidad. La democratización del Arte en su más alto nivel. El David, o cualquier otra escultura, disponible con una calidad de ciencia ficción en cualquier lugar del mundo. El concepto de que la cultura es de todos se acerca a la realidad (aunque sea virtual) y se está perfeccionado en España.

Néstor Marqués es arqueólogo en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, uno de los modernos. No excava, ni se mancha de polvo, no usa pinceles ni sombreros color caqui. Sus herramientas son una cámara de fotos y un ordenador y ha sido él quien ha conseguido reproducir a la perfección cualquier obra de arte en tres dimensiones.

Lleva años en esto y ha trabajado en decenas de proyectos para preservar el patrimonio. El más llamativo el de convertir la iglesia de la Vera Cruz en Segovia en un objeto 3D a través de más de 600 fotografías.

Un trabajo tan preciso que a través de Internet se puede observar al detalle cada centímetro del templo, incluso desde el teléfono móvil. Igual de impresionante que el 3D sobre el Coliseo de Roma, uno de los más visitados en su página web.

Ahora acaba de terminar un proyecto para Museo Arqueológico Nacional, en el que ha democratizado 30 vasos griegos. «Eran obras muy complejas de digitalizar por los brillos de su pintura; el ordenador muchas veces no es capaz de unir los puntos necesarios debido a ellos. Pero, después de muchas horas de trabajo, hemos conseguido lo que nadie hasta ahora», asegura mientras fotografía uno de estos vasos.

Él y su equipo utilizan un programa de fabricación rusa para realizar las digitalizaciones. «Primero hay que fotografiar la pieza de una manera muy precisa, no puedes dejar nada oculto. Después, esas fotografías, que en el caso de los vasos son unas 150, se añaden al programa, al que previamente le hemos informado de la forma y, gracias a la combinación de ambas acciones, se da vida al vaso. Se puede observar desde todos los ángulos, hasta por dentro», añade.

Néstor Marqués lo considera un gran avance e incide en su función educativa. «No sólo para los colegios, también para las universidades. Poder trabajar con la figura completa, sin tener que ver sólo uno de sus lados a través de una vitrina, te da mucha más información sobre el objeto. En el caso de los vasos esto se multiplica, porque sus dibujos nos narran historias de aquella época y necesitamos ver su totalidad».

La profesora Cabrera, del Museo Arqueológico, tiene la misma opinión. «Son piezas que no pueden estar expuestas a las manos de todos y esta digitalización permite que estén al alcance de todos los públicos. Además, a la hora de ver si han sufrido algún daño, no tienes por qué sacarla de su vitrina o enviarla a algún experto, se puede observar el cambio en su 3D».

La precisión del trabajo de Marqués nos muestra hasta los cambios de pincel a la hora de pintar los vasos, los desniveles más superficiales y los defectos que seríamos incapaces de apreciar sin una lupa. «Poder aumentar ciertos detalles del objeto nos proporciona mucha más información sobre el mismo y nos ayuda a analizar más en profundidad», añade la profesora. Todos los trabajos del arqueólogo están disponibles en Internet, sin coste alguno, en una página web que no pierde calidad al consultarla desde un smartphone.

«Mucha gente cree que para poder subir este archivo a la página hemos tenido que reducir su nitidez. Es un auténtico error. Lo mejor que hemos conseguido nosotros es mantener una calidad altísima y que esté disponible para cualquier persona en cualquier lugar del mundo», señala.

Néstor Marqués

Néstor Marqués, con uno de los vasos griegos de la exposición del MAN.

El Arqueológico, que hace un mes presentó una gran exposición sobre Grecia, ha incorporado estas digitalizaciones en la sala. A través de una pantalla, y con los originales a los lados de la proyección, el espectador puede brujulear por 30 de las piezas más importantes de la muestra. Leer las narraciones a pincel de cada uno de los vasos, entrar en su interior, apreciar los cambios de texturas. «Es un avance impresionante. Claramente no hay nada mejor que ver la original, pero esto permite que todo el mundo pueda acceder a ellos y a la información que lleva consigo», asegura Cabrera.

Esa idea, la de que llegue a todo el mundo, es la base del trabajo de Marqués. “El Museo Arqueológico Nacional se coloca con este proyecto en la vanguardia de la aplicación de la tecnología más novedosa al Patrimonio Cultural”, asegura. “Lo hemos conseguido con las tecnologías 3D, que llegan muy bien a través de dispositivos muy arraigados en la sociedad: los ordenadores y los móviles”.

La exposición del Arqueológico

Intelectuales, borrachos, mujeres armadas hasta los dientes, otras más cautas, tiranos y demócratas. Todos los personajes de la Grecia antigua están estampados en arcilla. Sus historias, sus miedos, sus dioses y sus infiernos se narran en imágenes que circunvalan vasijas y vasos.

Nuestros reyes vivieron el esplendor del neoclasicismo y se sumaron a la moda de adquirir estos relatos pintados. El Museo Arqueológico Nacional guarda con cautela estos tesoros y ahora ha decidido exponer los más importantes por la fuerza de su mensaje. 

«Hemos decidido cambiar el concepto de este tipo de exposiciones. Normalmente se dividen los vasos por estilos y épocas, nosotros hemos preferido hacerlo por temáticas», asegura Cabrera. Así, nos encontramos con las mujeres y su papel en una sociedad desigual, con los hombres y su fuerza desmedida, los dioses y sus desenfrenos o los hábitos, todavía validos, de sus ciudadanos.

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La profesora Paloma Cabrera del Museo Arqueológico Nacional.

Además de los vasos griegos, la muestra cuenta con un conjunto de esculturas que pretenden contextualizarlos. «Hemos incluido, también, varios vídeos en los que mostramos la historia de los dioses y narramos la típica vida griega, para que los visitantes adquieran más información y así puedan disfrutar mejor del contenido de la exposición», añade.

Esto sin contar con los 30 vasos digitalizados por Néstor Marqués, que también se exponen en una pantalla interactiva en la que en visitante puede ampliar, reducir y virar a su antojo.