El vino español va bien, sabe mejor y no es caro. Nada hay mejor para exaltar el terruño que nuestros caldos. Ya lo dijo Rajoy: ¡Viva el vino! Y el vino vive. Pero el milagro del vino español responde a los esfuerzos del sector que en los últimos años se ha metido una buena dosis de innovación, marketing y mimo viticultor.

Rafael del Rey, director general de la Fundación Observatorio Español del Mercado del Vino, señala tres razones por las que hay tanto buen vino y a buen precio en España: “Producimos mucho, somos una de las tres potencias vinícolas del mundo junto a Francia e Italia. Hay una razón histórica: llevamos 3.000 años haciéndolo y, por último, está la modernización realizada por el sector. Se han mejorado las técnicas de elaboración del vino en todos los procesos de elaboración y el resultado ha sido que el vino ha mejorado en todas las comunidades autónomas y en sus regiones vitivinícolas. Por todo esto, en España hay mucho vino, bueno y competitivo”.

La contundencia de este experto, a la luz de los datos que muestran el incremento de la exportación de nuestros caldos, parece una realidad difícil de replicar pero, como recuerda Del Rey, tuvo que venir alguien de fuera para que nos lo creyéramos: “Todo el mundo se dio cuenta de esto cuando, hace unos 10 años, el gran gurú del vino mundial, Robert Parker, dijo que España se iba a convertir en la próxima gran estrella del firmamento del vino porque había muchos vinos buenos y de muchas variedades en todas las zonas del país”.

Parker, creador de la revista The Wine Advocate, biblia de la viticultura contemporánea, señaló en 2015 tres vinos españoles en los primeros puestos de su lista de mejores vinos del mundo en relación calidad-precio: Pruno 2013 (Finca Villacreces), Solanera 2013 (Bodegas Castaño) y Tres Picos 2014 (Bodegas Borsao). Pruno acaba de poner a la venta su añada de 2015 a un precio de 10,90 euros y ha tenido que crear un sistema de cuotas para sus distribuidores para garantizar un reparto ecuánime entre los diferentes mercados, porque la demanda duplica el número de botellas que la finca puede proveer con sus 64 hectáreas de viñedo. Lalo Antón, gerente de Bodegas Izadi, empresa propietaria de Pruno, explica por qué han mantenido el precio: “Nuestro precio es razonable; lo lanzamos con la idea de mantenerlo y hemos cumplido la promesa. Estamos adquiriendo más viñedos para aumentar la producción”.

Pruno es el paradigma del vino de buen precio, bodega pequeña que cuida todos los detalles

Su vino es un paradigma del vino de buen precio en España, bodega pequeña (aunque dentro de un grupo familiar de tamaño mediano) que cuida todos los detalles para entrar en el mercado con mucho mimo y profesionalidad. “Para el lanzamiento de este vino estuvimos varios años entendiendo la finca ya que son 15 parcelas y cada una con sus peculiaridades, pero con la llegada de la crisis nos vimos obligados a lanzar el vino”, señala Antón. Para este bodeguero, que ha dado con la clave del precio, cree que éstos no van a variar por ahora. “Somos el país con más superficie de cultivo del mundo, y no se puede explotar con precios altísimos. En el mercado nacional hablar de precios altos, en estos momentos, es imposible. Hay una oferta muy variada con muchas bodegas haciendo las cosas muy bien”, explica.

Viñedos de producción de Pruno

Viñedos de producción de Pruno en la Finca Villacreces.

Alicia Estrada, autora de la guía Los 100 mejores vinos por menos de 10€, señala a la crisis como la principal razón por la que se encuentra tanta y tan buena oferta de vinos de calidad a buen precio. “Se hace buen vino en todas partes de España, pero lo difícil es venderlo. Estamos en un momento en el que, por la crisis, muchos han ajustado su precio a menos de 10 euros. Caldos que antes tenían precios de 12 y 15 euros han bajado para adaptarse a la situación. Por otro lado, muchos productores se han visto empujados a la exportación y eso ha obligado a crecer en calidad. Además, antes se hacían más litros de vino y ahora se hacen vinos de mejores calidades. Muchos bodegueros han abandonado el granel para hacer más calidad”, señala Estrada.

Esta experta atribuye el mérito de la calidad del vino a las Denominaciones de Origen que, según su opinión, han hecho un gran trabajo: “En general, el sector ha evolucionado y ha trabajado por la calidad”. Desde el punto de vista empresarial, el gerente de Bodegas Izadi apunta a la gran inversión que se ha hecho en España: “Las bodegas tienen un nivel muy alto en cuanto a instalaciones, y eso se nota cuando sales fuera. Se cuida mucho el detalle y la filosofía de las D.O. ha aumentado la competencia”.

El vino irá a mejor

La recompensa por el esfuerzo del sector se prolongará en el futuro, según la opinión de Rafael del Rey: “La tendencia es a mejorar, ya que estamos más preparados, en las bodegas ahora se controla al detalle todos los procesos y técnicas de elaboración. Desde la altura y posición del terreno, el embotellado, la etiqueta y nos adaptamos mejor a los cambios en el clima». Otro aspecto en el que ha mejorado el sector es la comercialización, ya que “cada vez hay más equipos de márketing y comunicación, porque para exportar hay que adaptar los vinos a los gustos de los grandes mercados de exportación como China, Japón, EEUU, Canadá y México”.

Para esa adaptación a los gustos de los consumidores, España está muy preparada por su “gran abanico de oferta, ya que tiene caldos para todos los gustos y para todos los momentos. Es clave pensar en los distintos tipos de vino para cada situación”, señala Del Rey. Alicia Estrada coincide con esta perspectiva de que hay vinos para cada momento; de hecho, en su guía de vinos están clasificados para diferentes circunstancias y orientar así al consumidor, “desde un vino para tomar en pareja, a un vino para tomar con amigos en una barbacoa”.

El principal escollo para el sector es el consumo interno que sigue estancado. En este punto todos los expertos señalan que atraer a los jóvenes al mundo del vino es el principal reto. El director del Observatorio Español apunta que la clave “está en hacer vinos más frescos, que sean más bonitos, que tengan diseño y es muy importante que en los bares se ofrezcan más vinos por copas. Todo esto es necesario para atraer a más jóvenes y, en especial, a las jóvenes, ya que en países como en EEUU y Reino Unido las que han tirado del consumo de vino han sido los millennials”.

Hemos abusado del lenguaje técnico, cuando el vino tiene que ser algo de consumo habitual»

Lejos de buscar culpables fuera del sector, el bodeguero de Pruno hace un poco de autocrítica: “El conocimiento de los bodegueros ha crecido mucho, pero nosotros nos hemos alejado del cliente con tanta sofisticación. Hemos abusado de un lenguaje técnico, cuando el vino tiene que ser algo de consumo habitual. Nos hemos pasado de sofisticación, sobre todo entre los jóvenes que tienen un nivel de consumo muy bajo”.

El análisis de Antón se pudo constatar el pasado mes de octubre cuando la etiqueta del vino Monastrellíssimo, un joven con D.O. de Jumilla, se convirtió en un fenómeno viral satirizando ese lenguaje sofisticado y alejado del consumidor. Jesús Moreno, responsable Comercial de Vinissimo, empresa que comercializa el caldo, explica cómo surgió la idea. “Estábamos poniendo la nota de cata en el diseño de la botella cuando el diseñador la leyó y comentó que no se había enterado nada”. De esa distancia entre el lenguaje del consumidor y el mundo de los expertos surgió la idea de “hacer un guiño contra tanto postureo que hay en el mundo del vino”, señal Moreno. El resultado es que Monastrellíssimo, que tiene un precio de 5€, está gustando y a los creadores de la etiqueta viral les llegan los pedidos de todas partes España.

Etiqueta de Monastrellísimo

Etiqueta de Monastrellíssimo.

Pero Rafael del Rey no considera que la sofisticación sea un gran problema, porque el sector tiene capacidad para satisfacer todas las necesidades: “Hay un consumidor que quiere esa sofisticación, porque sabe mucho de vinos, pero hay otros que están encantados con un vino que le sabe bueno y les basta con distinguir el blanco del tinto y del rosado; no se necesita ser un experto para acercarse a un buen vino. Hay vinos para todos”.