En 1940, cuando el pueblo español trataba de recuperar la normalidad tras una devastadora guerra fratricida que había enfrentado a hermanos con hermanos, mientras el pueblo moría de hambre, la aristocracia y el ejército (un ejército al que le encantaba codearse con la nobleza y alardear de clase) miraban para otro lado. Las fiestas, la ostentación y el lujo llenaban sus ratos de ocio. A su alrededor, entre conspiraciones, espionaje e intrigas, se fraguaba el futuro de un país deshecho, arruinado, aniquilado tras casi cuatro años de Guerra Civil.

En aquellos años, Sonsoles de Icaza, marquesa de Llanzol, estaba casada con un héroe de guerra que además era aristócrata. Mucho mayor que ella, eso sí. De hecho, el marqués estaba destinado a casarse con su hermana mayor, pero cuando la vio se quedó prendado y no paró hasta conseguirla. Sonsoles era la mujer más elegante de la España de los años 40, la musa de Balenciaga, para la que el diseñador vasco creó más de 400 modelos. Lo tenía todo en su vida, el día que conoció a Ramón Serrano Suñer, seis veces ministro y cuñado de Franco, su vida se volvió del revés.

Sonsoles y Ramón protagonizaron el mayor escándalo de la posguerra. El ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno de Franco y arquitecto del Movimiento Nacional, Ramón Serrano Suñer, y la marquesa de Llanzol, se vieron inmersos en un apasionado romance que causó gran revuelo entre los exclusivos círculos sociales de la época; fruto del que nació una hija, Carmen Díez de Rivera. La prensa no sabía nada y si lo hubiera sabido tampoco lo podría haber divulgado por la censura. Desde luego, de haber sucedido ahora, el amor adúltero de la marquesa de Llanzol y Serrano Suñer habría llenado horas de Sálvame y páginas de la prensa del corazón.

Aunque ‘Lo que escondían sus ojos’ parezca una historia romántica termina como un relato de intriga

Rodada como una de las grandes apuestas de ficción de Mediaset para esta temporada, Telecinco ha emitido durante cuatro semanas Lo que escondían sus ojos, una miniserie de cuatro capítulos dirigida por Salvador Calvo que está basada en la novela homónima de Nieves Herrero. Lo que escondían sus ojos narra la historia del mayor escándalo de la posguerra que tuvo sus consecuencias en la Transición española. La serie se ha convertido en el mejor estreno de ficción de la temporada. en su primera emisión cautivó a 3.348.000 espectadores (19,3%). De momento, es la tercera serie más vista con una media de 3.200.000 espectadores y un 18,9% de cuota de pantalla. Lo que escondían sus ojos ha sido la primera elección entre el público femenino y los adultos, con una distancia de 8,6 puntos frente a su máximo rival en Total Individuos, y de 5,8 puntos entre los espectadores comerciales.

Protagonizada por Blanca Suárez y Rubén Cortada, ambos no son más que la punta del iceberg de una ficción que cuenta actores de la talla de Emilio Gutiérrez Caba, Javier Gutiérrez, Pepa Aniorte, Loreto Mauleón, Javier Rey, Antonio Pagudo, Charlotte Vega, Belinda Washington o David Solans, entre otros.

Aunque en un primer vistazo, Lo que escondían sus ojos pueda parecer una historia de corte romántico termina convirtiéndose en un relato histórico, de espionaje y de intriga. “Eso fue lo que me sedujo, ver como un romance pudo cambiar el rumbo de la Historia de este país. No entramos en la II Guerra Mundial del lado de Alemania gracias a que salió a la luz el escándalo. Carmen Polo le pidió a Franco que quitara de en medio a su cuñado y éste lo defenestró. Es un historión”, confiesa su director.

Lo que escondían sus ojos

Una escena de ‘Lo que escondían sus ojos’.

Para Salvador Calvo, historias de la posguerra se han rodado muchas, pero siempre desde el punto de vista de los perdedores. “Me hacía ilusión contar qué pasó con lo ganadores. No era un grupo tan compacto como nos hicieron ver. Entre ellos vivían unas luchas por el poder tremendas. Por un lado los intereses falangistas; por otro, los militares sobornados por los ingleses y en la otra esquina los embajadores amenazando con cortar el trigo si se dejaban llevar por los intereses de los alemanes. No es ningún secreto que Suñer era pro nazi y que estaba esperando el momento oportuno para entrar en la guerra de la mano de Hitler y del Duce”.

En Lo que escondían sus ojos las cosas no son lo que parecen, lo que arranca como una historia de amor, con el tiempo, se transforma en algo totalmente diferente. “Serrano no era un tipo claro, era muy turbio, por eso hemos elegido a Rubén, porque ambos comparten una mirada intrigante. No era sincero, decía que estaba enamorado, pero cuando tuvo que elegir entre el amor o el poder… Aunque la marquesa sea más pura, tampoco era una santa. Ambos personajes poseen luces y sombras. No son ni buenos, ni malos, eso es lo que más me ha gustado de la historia. Resulta muy difícil que te dejen rodar con personajes así, siempre está la excusa de que no empatizan con el público. Aquí vives todo el rato en tensión, esperando que no les pillen”.

Mujeriego empedernido

La Marquesa de Llanzol no fue la única aventura extramatrimonial del cuñado de Franco, pero sí fue la que más escandalizó a la aristocracia de la época. Acostumbrados a matrimonios por conveniencia, las aventuras estaban absolutamente permitidas entre la nobleza, la única norma era ser discreto. Eso es lo que no fue el cuñadísimo. “Llegó a llevarse a Sonsoles a los toros. Entonces las amantes iba a los toros y él fue con ella en un descapotable. Para mí, la que de verdad fue una santa fue su mujer que por defenderlo se enfrentó a su hermana Carmen Polo y a su marido, jamás se volvieron a hablar. Cuando el escándalo estalló, ella le dijo: yo trago porque somos una familia, pero tu dejas de ver a ésta (refiriéndose a la marquesa). Y la dejó”.

Yo trago porque somos una familia, pero tú dejas a la marquesa del Llanzol»

Cuando nació Carmen se descubrió todo. Fue un escándalo que se propagaba por los círculos más selectos de la sociedad del momento. El drama no acabó con la ruptura. Los hijos de los dos matrimonios crecieron juntos y el destino quiso que a los 17 años la joven Carmen, que se crió pensando que el padre de sus hermanos, el marqués de Llanzol, era el suyo, ya que siguió casado con su madre hasta el final y le dio su apellido, se enamorara de Ramón Serrano Suñer. Nadie de la familia les dijo nada hasta que programaron su boda. Cuando lo anunciaron, Carmen se enteró de la verdad y sufrió un golpe del que ya no se recuperó jamás.

Lo que escondían sus ojos

Charlotte Vega interpreta a Carmen Díez de Rivera, la hija que la marquesa de Llanzol tuvo con Ramón Serrano Súñer.

La serie acaba justo en el momento en el Carmen descubre quien es su verdadero padre. “Si la serie tiene éxito lo más probable es que tiren de ahí, quedan muchas cosas interesantes por contar. Carmen se coloca en las antípodas de sus padres, dirigió el primer Gabinete de Adolfo Suárez y fue la artífice de la legalización del Partido Comunista”, matiza Calvo.

Realmente, el personaje de Carmen (Charlotte Vega) da para otra miniserie. Su papel fue definitivo en la Historia de este país, ya que su opinión influyó mucho en Adolfo Suárez y en el Rey Juan Carlos al principio de la democracia. Lo tuvo realmente difícil, su noble procedencia provocaba rechazo, su espectacular físico, en una sociedad que aún hoy es machista, hacía que no la tomaran en serio. Francisco Umbral la bautizó como la musa de la Transición.

Los hijos de la marquesa no quieren saber nada de esta historia, ni del libro, ni de la miniserie. «Es evidente que ocurrió, los protagonistas no lo ocultaron. Lo que les interesa es que pase el tsunami y ya está. No contamos nada que no esté en el libro», desvela Calvo.  Aunque les duela, deben ser conscientes de que el romance de su madre ya no les pertenecerá jamás, puesto que forma parte de la Historia de este país.