Ha desfilado por las pasarelas de París y Nueva York de la mano de las mejores firmas moda, pero además de modelo, Vanesa Lorenzo es diseñadora y yogui. Instagram es testigo de las complicadas posturas que comparte, sola o acompañada de su pareja, el ex futbolista Carles Puyol. Ahora, ha dado un paso más y ha plasmado sus conocimientos y su pasión en el libro Yoga. Un estilo de vida (Planeta), donde introduce al lector en primera persona y desde su experiencia personal en el mundo del yoga.

Fue en Nueva York, hace ya 15 años, cuando la modelo catalana empezó a practicar sus primeras asanas (posturas) y, desde entonces, no ha parado. «Me ha enseñado a conectar conmigo y a ser más paciente», admite. El suyo es el Ashtanga, la modalidad que más se practicaba en Manhattan y que la conquistó por su necesidad de fortaleza física. Éste se ha convertido, como dice el título de su libro, en su estilo de vida. «Al principio no entendía muy bien su filosofía, pero luego vas evolucionando en la práctica, que no contempla sólo unas posturas, es mucho más. Conforme vas degustando esas cosas te ves con más energía y descansas mucho mejor», explica.

Aunque la flexibilidad es uno de sus beneficios, éstos van más allá. «Empiezas a notar esos cambios físicos y te lleva a ver el beneficio de una postura ante la vida. Porque se extiende en la vida. Si eres constante forma parte de ti», argumenta la modelo, que ha hecho de este deporte una metáfora de vida que ayuda a reconocer las limitaciones de cada uno y aceptarlas. «En la esterilla ves que tus limitaciones no son sólo físicas y te ayuda a gestionarlo».

Su segundo embarazo, que coincidió con la elaboración de su libro, no ha supuesto ningún impedimento para que siguiera realizando ejercicios en la esterilla, ya que siguió practicando asanas adaptadas a cada momento de gestación: «Tu cuerpo es el que dirige su práctica y el que manda», asegura. De hecho, reconoce que el yoga le ha ayudado a que el embarazo fuera «un estado de plenitud y de buena forma física» en el que disfrutó cada sensación.

Ahora, su trabajo y sus hijas le dejan poco tiempo libre, pero eso no impide que, al menos tres días a la semana, pueda practicar toda la secuencia de asanas y sus ejercicios de respiración. El resto de días, al menos, dedica un rato a la «respiración consciente», uno de los pilares del yoga que enseña en su libro y que ayuda a concentrarse y «entrar en contacto con nuestro cuerpo y la energía vital». Controlando la respiración también se puede controlar las emociones, dice, ya que «podrás gestionar mejor las situaciones de estrés, miedo, ira o tristeza».

Practicar yoga puede llegar a ser muy gratificante. Así lo siente ella, pero admite que la motivación es mayor con compañía: «Es muy bonita la energía». Y es que su pasión por el yoga ha conseguido también contagiar al ex jugador del FC Barcelona, con quien comparte asanas: «Todo lo que a uno le hace bien, le gusta compartirlo, y es algo que me sienta tan bien y que tiene tantos beneficios que los que tengo alrededor son los primeros a los que intento contagiar».

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Una foto publicada por Vanesa Lorenzo (@vanesalorenzo_) el

‘Mindful eating’

También fue durante su estancia en Nueva York cuando conoció el poder de los superalimentos y el mindful eating, o alimentación consciente, del que también habla en su libro. Consiste en escuchar a nuestro cuerpo e interpretar las señales que nos manda en el momento en que injerimos alimentos para conocer lo que nos sienta bien y mal. Para ello, es necesario focalizar la atención en ese momento.

Porque no es sólo cuestión de posturas: «No puedes disociar tu alimentación con un ejercicio», afirma, aunque su intención no es cambiar la dieta de nadie, sino hablar de una dieta equilibrada. «Creo en el equilibrio y que sepamos cómo afectan los alimentos en nuestro cuerpo. En el libro he puesto la base que a mí me ha ayudado».

Lorenzo propone una serie de consejos para comer de forma saludable y complementar la buena alimentación a la práctica del yoga para conseguir así un bienestar total y el equilibrio entre cuerpo y mente. Namasté.