Me llega en un momento de conclusión, en una época crucial de mi carrera y no he podido evitar acordarme de Carmen Balcells». Eduardo Mendoza se siente afortunado por haber ganado el Premio Cervantes 2016, el galardón más importante de las letras hispanas dotado con 125.000 euros.»Desde el principio de mi carrera me he sentido muy afortunado, inevitablemente estos acontecimientos llevan a hacer balance y remueven recuerdos sueltos». Confiesa que se encontró catapultado de la nada a un escritor reconocido del que se esperaban algunas cosas. «He vivido 50 años esperando a que esas esperanzas se frustraran y ahora recibo este premio».

El jurado, según recoge el acta, le ha otorgado el premio «porque, con la publicación en 1975 de La verdad sobre el caso Savolta, el autor inauguró una nueva etapa de la narrativa española en la que se devolvió al lector el goce por el relato y el interés por la historia que se cuenta, que ha mantenido a lo largo de su brillante carrera como novelista. Eduardo Mendoza, en la estela de la mejor tradición cervantina, posee una lengua literaria llena de sutilezas e ironía, algo que el gran público y la crítica siempre supieron reconocer, además de su extraordinaria proyección internacional».

El escritor catalán ha recibido la noticia mientras paseaba por «las tranquilas calles de Londres». Fue Íñigo Méndez de Vigo, ministro de Educación Cultura y Deporte, el responsable de comunicar a Mendoza la decisión del jurado. «Estaba muy contento y satisfecho. Yo me he quitado el sombrero de ministro y me he puesto el de lector de Eduardo Mendoza para decirle lo mucho que me gustaba su obra».

Habrá una cantidad de lectores que se sientan satisfechos con esta decisión»

Indudablemente, el fallo del jurado es una decisión de aquéllas que contentan a todo el mundo. No podía ser más acertado. De hecho, es lo primero que ha resaltado el ministro al desvelar la noticia, «habrá una gran cantidad de lectores satisfechos» con esta decisión, al tiempo que ha desvelado una anécdota de la conversación telefónica. «Uno de sus refranes favoritos es de perdidos al río y yo, aprovechando su sentido del humor, le he dicho en broma que con este premio debe ser ahora que me quiten lo bailao«.

Por su parte, el presidente del jurado, Pedro Álvarez de Miranda, representante de la RAE, ha declarado que no ha sido una decisión fácil dada la cantidad de candidatos propuestos. «Mendoza se ha impuesto por mayoría tras cuatro votaciones. En esta ocasión ha ganado un novelista puro frente a otros géneros».

Carrera literaria

Eduardo Mendoza (Barcelona 1943) estrenó su carrera literaria en 1975 con La verdad sobre el caso Savolta, una historia que se desarrolla en la Barcelona en de 1918, en una época convulsa en la que la clase obrera se levantó en huelga para reclamar sus derechos, mientras la burguesía trataba de calmar los ánimos utilizando incluso la violencia con matones contratados a sueldo para amedrentar a los instigadores. La novela obtuvo el Premio de la Crítica y fue muy bien recibida entre el público. Desde entonces suma en su biografía 15 novelas, dos libros de relatos, dos obras de teatro y cuatro ensayos.

Mendoza se siente un escritor residual porque, según él, «la novela convencional ya no tiene sentido»

Con el Premio Cervantes, Eduardo Mendoza culmina una larga lista de galardones que incluyen el Premio Planeta (Riña de gatos, 2010) y el Premio José Manuel Lara (Mauricio o las elecciones primarias, 2007). En 1986 publicó la obra que le ha situado en el olimpo de los grandes escritores: La ciudad de los prodigios, una novela en la que reflejaba la evolución social y urbana de Barcelona entre las dos exposiciones universales, entre 1988 y 1929. La novela fue elegida en Francia Mejor Libro del Año, además de ganar el Premio Ciudad de Barcelona (1987) y el italiano Grinzane Cavour (1988). En más de una ocasión Mendoza ha confesado que se considera «un escritor residual», porque asegura que «la novela convencional ya no tiene sentido» y no sabe si asentarse «como dinosaurio» o hacerse un «lifting literario».

Repasando su trayectoria, ha querido recordar especialmente a Carmen Balcells, la persona que ha guiado su carrera literaria, además de ser asesora y amiga. Eduardo Mendoza ha resaltado que escribir Sin noticias de Gurb le convirtió en «un escritor de humor, leído por niños, adolescentes y otras personas de mal vivir» abriéndole puertas insospechadas. «Es difícil encontrar una persona en España que no haya leído por su gusto o disgusto Sin noticias de Gurb, es cierto que los libros que escribo son cómodos de leer».

Historias para el cine y el teatro

Algunas de sus obras han sido llevadas al cine como La verdad sobre el caso Savolta (Antonio Drobe, 1980), El misterio de la cripta embrujada (Cayetano del Real, 1981), Soldados de Plomo (José Sacristán, 1983) y La ciudad de los prodigios (Mario Camus, 1999). En 1990 estrenó una obra de teatro, escrita en verso libre y en catalán, titulada Restauració. Un año más tarde, la traducción de esta obra inauguró el Festival Internacional de Teatro de Madrid y fue presentada en el Festival Internacional de Teatro que se celebró en Lisboa, Oporto y Evora.

Su vida ha estado muy ligada al teatro, el Premio Cervantes le llega al final de una de las etapas más amargas de su vida, la muerte de su mujer, la actriz Rosa Novell, que falleció el pasado año a los 61 años tras una larga lucha contra el cáncer.

Cuando el próximo 23 de abril Mendoza asista a la ceremonia de entrega del galardón seguro que se acordará de otra gala, la del Premio Planeta 2010, aquella a la que acudió acompañado por Rosa Novell. Una mujer que llevaba el teatro en la sangre y en la última etapa de la enfermedad, cuando su cuerpo ya estaba muy frágil y había perdido la visión, fue capaz de subirse al escenario del Teatro Romea de Barcelona para interpretar a una ama de llaves ciega en la obra L’última trobada, dirigida por Abel Folk.

Mendoza y Novell habían llegado a colaborar ocasionalmente en el ámbito teatral. En 2004 la actriz catalana dirigió la obra del escritor Greus qüestions, que se estrenó en el festival gerundense Temporada Alta y más tarde recaló en la Sala Muntaner de Barcelona.

Además de su trayectoria como autor teatral, Eduardo Mendoza fue el responsable de la versión en español de la obra de Arthur Miller Panorama desde el puente que se estrenó en 2001 en el Teatro Albéniz de Madrid y de la obra de William Shakespeare El sueño de una noche de verano estrenada en 2003. También ha traducido a Edward Morgan Forster, William Shakespeare y Lord Byron.