La Navidad se lo dio y se lo quitó todo. La vida tiene esas paradojas. George Michael, icono del pop en la década de los años 80 y 90, ha fallecido el 25 de diciembre de 2016 a los 53 años, el mismo día en el que probablemente su Last Christmas haya sonado por todos los rincones del mundo.

«Con gran tristeza confirmamos que nuestro amado hijo, hermano y amigo George murió pacíficamente en su casa durante la Navidad. La familia pide que su privacidad sea respetada en este momento difícil y emotivo. No habrá más comentarios en este punto». Según la nota emitida por su representante, “murió por una posible deficiencia cardíaca».

Georgios Kyriacos Panayiotou, más conocido por su nombre artístico George Michael, nació en Londres en 1963. Su atractivo físico y su excelente voz lo convirtieron en uno de los grandes sobre el escenario.

A principios de los 80 se estrenó en la música como ídolo de adolescentes con el dúo Wham!

A principios de los 80 se estrenó en la música como ídolo de adolescentes acompañado por su amigo y compañero de colegio Andrerw Ridgeley con el dúo Wham!. Cuando decidió caminar solo, maduró y se convirtió en una superestrella. Inició así una carrera individual con álbumes de éxito como Faith (1987) y Listen Without Prejudice Vol. 1 (1990).

Michael logró vender más de 100 millones de discos y alzarse con varios premios Brit, un MTV y ocho nominaciones a los Grammy, de las que ganó dos.

Su vida está repleta de claroscuros. Mientras su carrera musical iba en ascenso, la depresión se convertía en una terrible compañera de viaje que le empujó a flirtear con las drogas. En más de una entrevista admitió no ser capaz de tolerarla. “Ojalá fuera capaz de hacerle frente, quisiera haber nacido con esa armadura, pero no», declaró a la CNN.

La depresión se convirtió en una terrible compañera que le empujó a flirtear con las drogas

Su primer álbum como solista, Faith (1987), rompió todas las expectativas de ventas y le llevó a emprender una batalla contra la discográfica. Sony pretendía que el cantante mantuviera la misma imagen de ídolo de adolescentes que le había catapultado a la fama, a lo que el artista se negó en rotundo.

I want your sex, su primer sencillo en solitario, llegó a ser número uno de las listas de ventas, a pesar de que fue prohibido en las radios norteamericanas. I want your sex /I want your love/ I want your sex / It’s natural / It’s chemical (let’s do it) / It’s logical Habitual can we do it? (Deseo tu sexo / Deseo tu amor / Deseo tu sexo / Es natural / Es químico (hagámoslo) / Es habitual lógico (podemos, lo hacemos?). Amante de la provocación, con una letra tan explícita y un vídeo subido de tono para la época, George Michael escandalizó a la sociedad estadounidense.

Tras pasar toda la vida jugando con su ambigüedad sexual, luciendo cierta iconografía gay, con aquella inolvidable chupa de cuero y una barba cuidadosamente desaliñada, su imagen de chico duro se vio expuesta de la noche a la mañana en 1998, cuando fue detenido por un policía de incógnito al que ofreció entablar una relación sexual en un baño público de Beverly Hills, en California.

El incidente del baño en Beverly Hills provocó la salida de armario forzosa del cantante

Lo que hoy en día no nos escandaliza, resultó un incidente que provocó la salida del armario forzosa de un cantante que tenía encandilada a gran parte de la población femenina. Lo hizo en una entrevista concedida a la cadena CNN. «No tengo problemas con que la gente sepa que tengo una relación con un hombre en este momento», declaró, a lo que añadió que no había estado con una mujer desde hacía una década. «No me siento avergonzado, me siento estúpido, imprudente y débil por haber expuesto mi sexualidad de esta manera», agregó.

Nadie de su altura, ni de su perfil, había protagonizado, hasta entonces, una confesión pública de esa índole. El percance se saldó con una multa y 80 horas de trabajo comunitario.

Sólo una estrella como él era capaz de sacar provecho de aquel asunto. Seis meses después, riéndose del mundo, publicó Outside, un tema que apoyó con un vídeo de lo más sarcástico en el que reproducía su propio arresto con un helicóptero, y en el que asumió numerosos elementos estéticos del cine pornográfico, dobles sentidos y una voz en off que decía en sueco: «¿Quién era ella? ¿De dónde vino? ¿Había comido? Entonces recordó que no era un sueño: era… Hollywood!».

La llegada del siglo XXI supuso el declive de la estrella, llena de contrastes. Sus problemas con la justicia no terminaron con el incidente del baño. En 2006 tuvo que confesar que había conducido bajo el influjo de las drogas y dos años más tarde fue acusado de posesión de drogas. Nunca lo negó. De hecho, fiel a su sinceridad, desveló que era consumidor habitual de marihuana y que incluso había probado el crack de manera esporádica. En 2010 llegó a pasar de nuevo por la cárcel cuando estrelló su coche sobre el escaparate de una tienda con un nivel elevado de marihuana en la sangre.

Siempre le costó asumir el precio de la fama, George Michael pasó media vida entrando y saliendo de programas de rehabilitación. Entre la luz de la fama y la tinieblas de las drogas, este 25 de diciembre ha llegado su Last Christmas.